Prácticamente se encuentra concluida la averiguación previa por el delito de peculado en contra del ex secretario de Salud del estado en el último tramo del sexenio marinista, José Alfredo Arango García.
Lo relevante de esta averiguación que con todo sigilo lleva la Procuraduría General de Justicia, a través de Dirección General para la Atención de los Delitos Relacionados con los Servidores Públicos, es que en ella Alfredo Arango involucra a su ex jefe, el ex gobernador del estado, Mario Marín Torres.
De acuerdo con informes preliminares, en la investigación se incluye un reporte de todas las personas que han visitado al ex funcionario marinista en prisión y el testimonio del ex director de Operación e Infraestructura, Leopoldo Eusa Dobbie, quien de indiciado pasó a testigo clave, pues sus declaraciones son clavo en el ataúd del doctor Arango.
La averiguación se encuentra en el escritorio del procurador Víctor Carrancá Bourget para que firme el pliego de consignación y lo remita al Juez Penal en turno, lo cual, presumiblemente será el día martes, en que estará de turno en el Juzgado Segundo de lo Penal, la juez Rosa Celia Pérez González.
La investigación cuantifica el monto del peculado en alrededor de 3,000 millones de pesos, entre compras irregulares y dobles pagos, adjudicaciones directas por montos excesivos y equipos, materiales e insumos que nunca ingresaron a los almacenes de la Secretaría de Salud.
En el expendiente aparecen involucrados algunos contratistas y proveedores de servicios y equipo médico y hospitalario de la dependencia quienes, se supone, habrían sido cómplices de Alfredo Arango.
Aunque en su declaración ministerial el ex secretario de Salud mencionó que los recursos de la Secretaría no los operaba él, sino otros ex funcionarios de la dependencia, trascendió que algunos de los que fueron sus subordinados han comparecido y desmentido esta versión.
En la averiguación, de acuerdo con fuentes cercanas al caso, Alfredo Arango declaró que el entonces gobernador Mario Marín Torres estaba al tanto de los movimientos y operaciones de los fondos federales, pero que tales acuerdos firmados por su jefe desaparecieron tras los cateos realizados a sus propiedades.
