Los operadores morenovallistas, algunos confusos y la mayoría tirados a la hamaca, fueron convocados desde el domingo 17 de junio a realizar el trabajo que no hicieron en casi tres meses: llevar a la victoria a los candidatos con los que el gobernador Moreno Valle simpatiza abiertamente. El ataque de López Obrador en el estadio Hermanos Serdán durante su cierre de campaña, desató los demonios, puesto que el tabasqueño definió al gobernador poblano como su enemigo, cuando éste había guardado neutralidad. Los bandos están muy bien definidos: Enrique Peña Nieto debe superar a López Obrador en Puebla. Javier Lozano Alarcón debe colarse a la senaduría, por lo menos en el segundo lugar. Y a estas alturas, con rescatar seis de los ocho distritos pactados para el PAN, sería un gran triunfo: Serdán, Cholula, Tehuacán, Teziutlán y los IX y XII de Puebla. Pero las cuentas de la lechera no salen.
De entrada, el contagio izquierdista en la zona metropolitana parece imparable pese a la guerra sucia en forma de mantas y volantes que fueron distribuidos la semana pasada. Los candidatos tanto del PRI como del PAN sufren de muerte clínica. Están conectados a un respirador artificial. El corredor amarillo irá de Tepeaca, pasando por los cuatro distritos de la capital, a Izúcar, Cholula y San Martín Texmelucan. Atlixco de plano ya ni se voltea a ver porque la ventaja de la priista Rocío García Olmedo es muy grande. No hay nada qué hacer. Los operadores, sin embargo, apuestan por la estructura para rescatar a Néstor Gordillo y a Blanca Jiménez. Luce muy complicado.
Los operadores más pesimistas dicen que en sus cuentas al final solamente podrían ganarse los distritos de Tehuacán y Ciudad Serdán. En cuanto a Huauchinango, aunque el favoritismo al principio era para Carlos Martínez Amador —quien incluso abandonó el PRI—, cuando el tricolor postuló a la hija de Ardelio Vargas Fosado, entonces el gobernador abandonó el distrito para no agraviar a su secretario de Seguridad Pública. Y ya de gallo a gallo, Ardelio trae espolones más largos que los de Alberto Amador Leal. En Zacatlán todo está decidido a favor de José Luis Márquez. Y en Zacapoaxtla se pensó que podría ser el primer distrito que ganara Nueva Alianza, pero el candidato Alejo apenas llegará al 10 por ciento de la votación, por lo que la moneda sigue en el aire.
Una queja recurrente de los operadores morenovallistas es la poca claridad en las instrucciones que reciben, así como en la complicaciones para que la estructura ejecute un voto diferenciado de forma compleja. En otras palabras, se les ordena promover el voto para el PRI en la presidencial; para el PAN en el Senado, y para el PRI o el PAN en los distritos según la demarcación que toque. Estas complejas instrucciones rompen con el modelo de linealidad de promoción al voto y hace que en la realidad la gente prefiera, en la soledad de la casilla, tachar la misma marca para todos los cargos.
Otra interferencia entre el gobernador y sus operadores se da en sus propios motivos personales. Por ejemplo, Eukid Castañón está urgido por sacar votos para los candidatos panistas a las diputaciones y no para Josefina Vázquez Mota. ¿Por qué? Porque su ingreso a San Lázaro por la vía plurinominal se encuentra en verdadero riesgo ya que la cuarta circunscripción es territorio maldito para Acción Nacional. En el DF se calcula que el PAN apenas sacará 15 por ciento de los votos, y en Puebla, antes bastión, se irá a un irremediable tercer lugar. Eukid va en el lugar 11, pero en la cuarta circunscripción se avecina un desastre chepinista.
La historia de la elección presidencial marcará un antes y después del sábado 16 de junio. Cuando López Obrador cerró campaña en el Hermanos Serdán, definió al gobernador como su enemigo al acusarlo de participar en una comida de los gobernadores priistas con Peña Nieto para fraguar la “Operación Maleta”. Falsa acusación que Coldwell desmintió, pero que también se derrumba cuando se revisa la agenda del gobernador de Morelos. Rafael Moreno Valle comió con él en Cuernavaca el mismo día en que los góbers priistas se reunieron con el mexiquense en la casa de Eruviel Ávila.
En Casa Puebla son optimistas frente al reto de derrotar a López Obrador, y las cifras preliminares del CISO, publicadas el viernes en CAMBIO y El Sol de Puebla les dan la razón: sus cuentas indican que el mexiquense podrá ganar entre 3 y 5 puntos. Pero la eficacia en la victoria del priista puede redundar en la derrota de los candidatos al Senado y a las diputaciones, e involuntariamente convertirse en un tanque de oxígeno para los tricolores que nomás no ven la suya y ni siquiera tendrán cierre de campaña. Ahí cualquier cosa puede ocurrir.
