La presidenta Claudia Sheinbaum planteó una transformación de fondo en la administración pública: desaparecer los “oficios” como eje de los procesos internos y migrar completamente a sistemas digitales.
“¿Saben cuál es mi sueño? Desaparecer los oficios del gobierno… hacen muy burocráticos los procesos. La tarea es cero oficios, que todo sea digital”.
El cambio implica replantear cómo se documentan decisiones y procesos, especialmente de cara a revisiones de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, que históricamente se basan en estos documentos físicos.
Una fábrica de software con talento joven
Para lograrlo, la Agencia de Transformación Digital ya opera con un modelo propio de desarrollo tecnológico. Alrededor de 300 jóvenes programadores trabajan en la creación de plataformas digitales, algunos desde oficinas y otros en modalidad remota, conectados de forma permanente.
La lógica es clara: que el gobierno desarrolle sus propias soluciones, reduzca costos y acelere la modernización de sus procesos internos.
Más allá del papel: proyectos clave en marcha
La digitalización no se limita a eliminar oficios. La agencia tiene en curso varios proyectos estructurales que buscan transformar la interacción con el Estado:
- Ventanilla única de inversión, para simplificar y concentrar trámites empresariales en una sola plataforma
- Disminución de trámites, con procesos más ágiles y menos requisitos
- Llave MX, como sistema de identidad digital única para ciudadanos
- Tarjeta universal de salud, orientada a integrar información médica y facilitar el acceso a servicios
- Desarrollo de herramientas con inteligencia artificial para automatizar procesos
Estos proyectos apuntan a un modelo donde el ciudadano no tenga que repetir datos ni navegar múltiples dependencias para un mismo trámite.
Inteligencia artificial como eje de la nueva gestión
Sheinbaum adelantó la creación de un centro de inteligencia artificial, que permitirá escalar capacidades tecnológicas dentro del gobierno. Esto implicará la contratación de más jóvenes especializados y el desarrollo de sistemas que optimicen decisiones administrativas.
El objetivo es avanzar hacia un gobierno más predictivo, eficiente y menos dependiente de procesos manuales.
El reto: modernizar sin perder control
La transformación plantea desafíos importantes. Sustituir los oficios requiere garantizar que los sistemas digitales mantengan:
- Trazabilidad completa de procesos
- Validez jurídica de documentos electrónicos
- Mecanismos sólidos de auditoría
Sin estos elementos, la eficiencia podría chocar con la necesidad de transparencia.
La apuesta es ambiciosa: un gobierno sin papel, con identidad digital y procesos automatizados. Si se concreta, cambiará la forma en que ciudadanos y empresas interactúan con el Estado. El reto será que la tecnología no solo agilice, sino que también fortalezca la confianza en las instituciones.
