Al observar sentado en una de las escaleras que conducen a la Biblioteca de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se escucha la voz dura de un empleado de vigilancia: “¡No puede estar sentado ahí, obstruye el paso de las personas y más si viene una persona con discapacidad!”, dice con el ceño ese hombre de tez morena.
El comentario provoca en el reportero una mezcla de ironía al mirar a los alrededores cómo, precisamente, el paso por el patio central de esa facultad ha quedado reducido por los 11 puestos de los más variados productos, y que tienen que sortear estudiantes para poder llegar a clases, entrar a la biblioteca o simplemente caminar libremente.
En esa casa de estudios, en la que se imparte las licenciaturas de Ciencias de la Comunicación, Relaciones Internacionales o Administración Pública, Ciencia Política y Sociología, sus espacios públicos son ahora una kermés escolar.
Hay puestos en los que se pueden comprar chapatas, tacos dorados, papas, ensaladas, cocteles de fruta, postres, así como de jugos, refrescos, dulces, sin faltar la bicicleta que llega repleta con los tacos de canasta.
Al calor de la reforma laboral
Hay demanda. En cada espacio hay comensales. Es la hora del almuerzo y el lugar está lleno en casi 60 por ciento.
Mientras unos buscan qué comer otros estudiantes discuten e informan sobre la reforma laboral que se analiza en el Congreso de la Unión.
Pero no es el único espacio público de esa facultad en el que se pueden encontrar ambulantes. Desde el acceso de la rampa, sobre el césped, hay otros ocho puestos con otro giro.
Sobre el pasto, uno de los primeros puestos es el de ropa de segunda o de “paca”. Más adelante, a unos tres metros, está un vendedor de “cine de arte”, un joven conocedor de filmes de culto, pero pirata que oferta en 15 pesos el disco.
No pueden faltar los lentes exóticos de 50 y 60 pesos, según se anuncia el costo de éstos en unas cartulinas de colores fluorescentes.
También hay pequeños muestrarios de la infaltable artesanía hippie; en otros dos plásticos tendidos hay pilas de libros, la mayoría novelas y cuentos, el más caro no rebasa los 200 pesos.
Territorio Mosh
Después de la huelga de abril de 1999, a febrero de 2000 en la UNAM, en algunas facultades de la máxima casa de estudios, como la de Ciencias Políticas y Sociales, se asentaron grupos de ambulantes que presuntamente fueron respaldados o están integrados por líderes universitarios identificados como ultras.
Locatarios establecidos denunciaron a Excélsior que después de que fue levantada la huelga, en el año 2000, un hombre que se identificó como integrante de la Ex Ruta 100 a quien directamente El Mosh, Alejandro Echevarría, le permitió vender dulces y chicles en una caja. Luego de que los alumnos regresaron a clases, este hombre tiene establecidos en esta facultad uno de los puestos más grandes que se encuentran en el centro de la explanada, donde ahora vende todo tipo de golosinas y refrescos.
“A nosotros nos obligaron a retirarnos de la zona de jardines hace más de 10 años y lo cumplimos, pero después de la huelga este señor se quedó, las autoridades de Ciencias Políticas no lo han retirado o no han querido porque él asegura que El Mosh le dio el permiso, y no se va a ir, por eso tuvimos que volver a regresar a donde vendíamos porque las ventas se vinieron abajo”, dijo una de las encargadas de uno de los puestos, quien pidió el anonimato.
El hombre que es señalado tiene el puesto más grande y se identifica por una lona de color amarrillo, mientras vende refrescos, dulces y otro tipo de productos observa a quienes no son conocidos.
Antes salones, hoy “cafeterías”
Al hacer un recorrido por los dos edificios principales de la FCPyS se observan que algunos salones fueron tomados por colectivos universitarios, como el FLE-JAM, donde venden café americano y capuchino, otras aulas tomadas han sido utilizadas de bodegas.
“Estos grupos (de ambulantes) se escudan diciendo que pertenecen a colectivos estudiantiles. Se dice que estos colectivos se ganaron por los estudiantes y para los estudiantes de la huelga de la UNAM, pero finalmente sólo sirven para el negocio de estas personas, usan los salones tomados como bodegas y los acondicionan para su negocio propio, y de ahí los estudiantes no vemos ni un centavo, si es que eso pretende, hacer trabajo para los estudiantes, no se ve y puedo decir que viven de eso.
“A veces somos tantas personas en los salones que sí necesitamos espacios. Cada vez somos más personas en la universidad, eso está increíble, pero los espacios son los que faltan y ver espacios tomados por estas personas (ambulantes y colectivos estudiantiles) no es nada grato”, expone Jacobo, estudiante de la FCPyS.
Y también el narcomenudeo
De acuerdo con investigaciones policiales, dentro de los llamados líderes ultras, existe un grupo conformado entre 10 y 12 personas que controlan las ventas de informales al interior de las facultades.
Unos manejan la venta de discos pirata, otros los alimentos, otros la ropa, los que controlan la artesanía. Lo más importante, hay quienes tienen organizado el narcomenudeo dentro de facultades, como la de Ciencias Políticas, expone una fuente de la Fiscalía de Coyoacán.
Durante el recorrido realizado por este diario se vio a jóvenes comercializando y consumiendo drogas en la zona de jardineras de la facultad.
Sin inmutarse ante la presencia de otros alumnos, que estudian o platican, hay muchachos que elaboran cigarrillos de mariguana y que consumen sobre el pasto, ahí al aire libre.
Otros más llegan a ofertar mercancía, como el caso que pudo constatarse en el que un hombre, de 1.60 metros, con el cabello crespo, acento costeño y bigote, se topó con tres jóvenes a quienes entregó un envoltorio blanco, mismo que fue abierto mostrando lo que parecía ser cannabis.
Esto se ha convertido en tierra de nadie. Ya varios alumnos han denunciado los hechos al director Rafael Castañeda Sabido, pero no se hace nada, incluso han venido a hacer investigaciones de la PGR, porque no se sabe qué cártel opere aquí, comentó al interior de uno de los salones un empleado de la FCPyS.
Contaminan otros espacios
En otras facultades, como la de Economía y Derecho, hay presencia de puestos semifijos. No en la misma magnitud que en Ciencias Políticas, pero en el caso de Economía, en su entrada principal, hay dos puestos de dulces y refrescos que reciben al visitante. Al caminar por los pasillos cercanos a las llamadas islas, hay pequeños puestos, y llama la atención que en ese trayecto sólo se encuentren dos que están concesionados y tienen permiso de la Dirección de Patrimonio Universitario (DGPU), uno es de tortas y el otro un pequeño carrito de raspados, en ningún otro caso se observa reglamentación alguna.
Qué decir del Estadio Universitario, donde los domingos de futbol es una romería de puestos de comida y venta de artículos deportivos como playeras y gorras de los pumas, ante la “vigilancia UNAM”, que sólo observa a quienes expenden cervezas.
Se solicitó a la UNAM una postura sobre estos hechos, pero al cierre de esta edición no hubo respuesta.
Vendedores en Coyoacán
Según el censo del 30 de junio de 2012 del Sistema de Comercio en Vía Pública de la Subsecretaría de Programas Delegacionales (Siscovip), Coyoacán es una de las principales demarcaciones en las que va en aumento el comercio ambulante con 3 mil 791 informales.
Roberto Sánchez-Lazo Pérez, director Jurídico y de Gobierno de Coyoacán, reconoce en entrevista que el fenómeno del ambulantaje que le toca a la demarcación controlar en las zonas limítrofes con la UNAM es un problema que ha crecido en los últimos años.
Dijo que en el perímetro de Ciudad Universitaria se tienen identificados varios puntos como el llamado Paseo de las Facultades, que está cercano al Metro Copilco, además de la periferia al Metro de C.U y una menor parte en avenida Universidad 3000, conocida como la entrada principal de la UNAM.
La mayoría de estos ambulantes operan desde hace más de 15 años y en algunos casos son administrados por trabajadores de la propia universidad.
“De los límites de Ciudad Universitaria hacía la calle todo lo regula la delegación, y de las puertas de esa institución hacia adentro le corresponde a las autoridades universitarias. Nosotros no damos, ni regulamos, ni retiramos comercio al interior de la Ciudad Universitaria”, explicó Sánchez-Lazo al ser cuestionado sobre la proliferación de ambulantes en las facultades.
Reconoció que hay una constante queja vecinal para el reordenamiento de ambulantes, sobre todo en las zonas que limitan con la UNAM, principalmente en el Paseo de la Facultades, donde existe un promedio de 70 puestos fijos y semifijos.
“Más que un líder, ellos, los vendedores. se manejan independientes, pero sí tratan de defender sus intereses de forma grupal, ahí hay un tema, ellos mismos buscan que no haya crecimiento”, expuso el funcionario y dijo que la UNAM sí ha solicitado el apoyo de la delegación para y custodiar el Estadio Olímpico México 68.
“Hemos realizado operativos en ese espacio de la propia universidad, sobre todo para inhibir la venta de cerveza, tenemos una problemática de consumo, no que se venda, pero sí se consume, sobre todo en casos de las barras, por tratarse de un espectáculo masivo debemos intervenir”, dijo Sánchez-Lazo.
En el DF
Una urbe con un megaproblema de comercio informal:
Álvaro Obregón 3 mil 334
Azcapotzalco 6 mil 548
Benito Juárez 2 mil 415
Coyoacán 3 mil 791
Cuajimalpa 854
Cuauhtémoc 11 mil 371
Gustavo A Madero 16 mil 856
Iztacalco 8 mil 14
Iztapalapa 17 mil 678
Magdalena Contreras 2 mil 846
Miguel Hidalgo 6 mil 284
Milpa Alta mil 650
Tláhuac 3 mil 696
Tlalpan 5 mil 805
Venustiano Carranza 10 mil 799
Xochimilco 6 mil 48
Fuente: Sistema de Comercio En Vía Pùblica (Siscovip)
Problema desbordado
En la capital, 3 de cada 10 ciudadanos viven de la informalidad, admite Héctor Serrano Cortés, secretario de Gobierno.
Los conflictos que ha generado el comercio ambulante no son exclusivos del Centro Histórico. Este fenómeno puede que haya crecido hasta tres veces en los últimos años, en relación con lo que tienen registrado las 16 delegaciones del DF.
Héctor Serrano, secretario de Gobierno, dijo a Excélsior que hay cerca de 187 mil ambulantes reportados en el Sistema de Comercio en Vía Pública de la Subsecretaría de Programas Delegacionales del DF.
“El problema que tenemos es que el registro nos arroja que deben estar como 187 mil registrados o empadronados y la realidad es que están tres veces arriba del número de comerciantes en el DF en vía Pública (SISCOVIP).
“Quien ocupa normalmente la vía pública no tiene permiso para hacerlo, hay una invasión de espacios, sobre todo donde hay mayor número de concentración de ciudadanos”, detalló dijo Serrano.
Según el último censo del 30 de junio de 2012 del SISCOVIP, Iztapalapa es la demarcación que concentra el mayor número de ambulantes con 17 mil 678 personas.
Tras esta zona, el segundo lugar lo ocupa Gustavo A. Madero con 16 mil 856 ambulantes y luego Cuauhtémoc con 11 mil 371 informales y por último Venustiano Carranza con 10 mil 799.
Violan normatividad
Serrano justificó que son las propias delegaciones las que tienen potestad para controlar el ambulantaje, además de que no existen ningún reglamento que los obligue a cumplir con requisitos básicos para poder expender sus productos.
“No hay una norma que obligue a cumplir algunas necesidades básicas para la venta de artículos. Consideramos que se violentan normativas en materia de salud pública. En manejo de alimentos, por ejemplo, no hay un mecanismo que obligue a cumplir alguna normatividad en salud pública que permita la garantía para los consumidores de que los productos que están consumiendo no tienen ningún problema”, mencionó.
Según el secretario de Gobierno, basándose en estadísticas del INEGI del primer trimestre de 2011, 28.5 por ciento de la población del DF está vinculada de forma directa con la informalidad.
“Estamos hablando que tres de cada 10 ciudadanos se dedican a la informalidad en el DF, es importante y hay que atenderlo. El problema más grave es que no hay un estado de conciencia, normalmente los que se dedican a la venta en vía pública trasladan ahí su propia condición de vida”, señaló el funcionario. Argumentó que puntos como el Eje Central son de gran atractivo, más cuando se tiene un promedio diario de visitantes de más de dos millones de personas.
