La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, respaldó la estrategia de la jefa de Gobierno de la capital del país, Clara Brugada Molina, para embellecer la Ciudad de México mediante el uso de colores vivos y el ajolote como símbolo principal.
Sheinbaum Pardo afirmó que estas acciones buscan “ponerle color a la ciudad para que no sea gris” y mejorar el estado de ánimo de los habitantes.
“La verdad, cambia por completo el color en la vida de las ciudades y ella ha pintado de colores muchísimos espacios. Yo creo que le da alegría a la ciudad y la pone bonita y cambia mucho el estado de ánimo de quien vive la ciudad”, expresó.
Respuesta a las críticas
Durante la conferencia de prensa matutina de la Presidencia, una reportera mencionó la visión de los recursos como posible origen a las críticas de la iniciativa, a lo que Sheinbaum respondió que el rechazo no se debe a problemas operativos o de prioridad, sino a una visión que busca separarse de la identidad mexicana.
“No, es porque querían que fuera otra cosa la imagen… Es esta visión de que ‘¡cómo el ajolote va a ser la imagen de México…!’ Es una visión de querer separarte de lo que somos y querer enaltecer otras culturas; de no reconocerse en los ancestros de México, en lo que somos. Imagínense el PAN queriendo hacer un homenaje a Hernán Cortés. Nosotros no, nosotros queremos recuperar la esencia y el origen, por eso el ajolote que es característico y endémico, por eso es un símbolo que escogió Clara para la ciudad”, dijo.
Las críticas y la contradicción
Esta postura genera una clara contradicción con las principales objeciones que han surgido:
- Superficialidad vs. prioridades: Críticos argumentan que se trata de acciones estéticas y cosméticas (pintura morada en puentes, barandales y mobiliario) mientras persisten problemas estructurales como baches, inseguridad, transporte público y falta de mantenimiento profundo.
- Señalética vial: El uso de morado en pasos peatonales y estructuras viola el espíritu de la NOM-034-SCT2/SEDATU-2022, que establece el amarillo como color de precaución y visibilidad para seguridad vial, especialmente de noche.
- Ajolote como símbolo: Aunque Sheinbaum lo defiende como recuperación de orígenes y esencia endémica, las voces críticas más recurrentes no rechazan al ajolote en sí, sino la ausencia de acciones concretas y suficientes para proteger su hábitat real en Xochimilco, donde la especie se encuentra en peligro crítico de extinción.
