El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que canceló o pospuso nuevos ataques militares contra Irán, al asegurar que Teherán y varios países de Oriente Medio solicitaron una pausa debido a que, según dijo, ya se alcanzaron “los parámetros de un acuerdo” que permitiría avanzar hacia una solución diplomática al conflicto.
A través de un mensaje difundido en su plataforma Truth Social, Trump afirmó que el entendimiento contempla la reapertura inmediata y total del Estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio mundial de petróleo, así como el fin de la amenaza nuclear iraní. También aseguró que Israel participará en las negociaciones y advirtió que las Fuerzas Armadas estadounidenses permanecen listas para actuar si las conversaciones fracasan.
Sin embargo, la versión fue rechazada casi de inmediato por Irán. Medios oficiales como Mehr News, así como fuentes militares y agencias vinculadas al aparato de seguridad iraní, calificaron las declaraciones de Trump como “falsas” y sostuvieron que no existe ningún acuerdo sobre la reapertura del estrecho de Ormuz ni negociaciones en los términos descritos por el mandatario estadounidense. Funcionarios iraníes señalaron que las afirmaciones forman parte de una estrategia de presión política y psicológica sobre Teherán.
La decisión de Trump representa un nuevo giro en la crisis entre ambos países, marcada por meses de enfrentamientos militares, amenazas cruzadas y negociaciones intermitentes. De acuerdo con diversos reportes, el mandatario estadounidense optó por frenar una nueva ofensiva tras conversaciones con aliados regionales, entre ellos Arabia Saudita, que habrían advertido sobre el riesgo de una escalada que afectara la estabilidad energética y la seguridad del Golfo Pérsico.
El Estrecho de Ormuz se ha convertido en el principal punto de tensión del conflicto. Por esa vía marítima circula una parte significativa de las exportaciones mundiales de petróleo, por lo que cualquier interrupción impacta de inmediato en los mercados internacionales y en los precios de los energéticos.
El enfrentamiento entre Washington y Teherán se intensificó tras operaciones militares estadounidenses e israelíes contra objetivos iraníes y las posteriores represalias de Irán contra infraestructura regional y rutas marítimas. Desde entonces, la comunidad internacional ha impulsado diversos esfuerzos diplomáticos para evitar una confrontación de mayores dimensiones.
Hasta el momento, no existe una confirmación independiente de que el acuerdo anunciado por Trump haya sido aceptado por Irán, ni de que las condiciones mencionadas —como la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz o el compromiso definitivo sobre el programa nuclear iraní— hayan sido formalmente pactadas.
Mientras Washington sostiene que la vía diplomática sigue abierta, Teherán mantiene su rechazo a la narrativa de la Casa Blanca, por lo que el futuro de las negociaciones continúa rodeado de incertidumbre y con las fuerzas militares de ambas partes en estado de alerta.
