La catástrofe sísmica en Venezuela continúa dejando un saldo devastador tras los dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el pasado 24 de junio de 2026, que han convertido a la región costera de La Guaira en el epicentro de una emergencia humanitaria sin precedentes recientes en el país.
De acuerdo con reportes oficiales y organismos internacionales, el número de víctimas mortales se ha elevado a casi mil 500 personas fallecidas, mientras que se contabilizan más de 3 mil 200 heridos y alrededor de 50 mil desaparecidos, lo que mantiene en alerta máxima a las autoridades y equipos de rescate.
El Gobierno venezolano, a través de voceros del Parlamento y del Ejecutivo, ha confirmado que las labores de búsqueda y rescate continúan de manera ininterrumpida en zonas colapsadas, donde se han desplegado más de 30 mil funcionarios, entre militares, policías, médicos, paramédicos y rescatistas.
Además, la emergencia ha requerido la llegada de más de mil 600 rescatistas internacionales provenientes de al menos 17 países, quienes se han sumado a las tareas de remoción de escombros, búsqueda de sobrevivientes y atención médica en campo.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha advertido que cerca de 7 millones de personas podrían resultar afectadas, debido al colapso de infraestructura, viviendas y servicios básicos. También se estima que los daños económicos ascienden a 6,700 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente el 6% del PIB venezolano.
En el terreno, las labores de rescate se concentran en La Guaira y zonas cercanas a Caracas, donde se han instalado refugios temporales para las familias desplazadas. Sin embargo, la situación se complica por la magnitud de los derrumbes y la dificultad de acceso a varias áreas afectadas.
Mientras tanto, la esperanza de encontrar sobrevivientes disminuye conforme pasan las horas, aunque algunos rescates recientes, como el de un menor de 11 años, mantienen viva la expectativa entre equipos de emergencia y familiares.
