Estados Unidos inició ayer la penosa tarea de limpiar escombros y determinar los daños dejados por la supertormenta Sandy, mientras los servicios de emergencia contabilizaban 48 muertos al cierre de esta edición y millones de personas sin servicios eléctricos o agua.
Decenas de pueblos y ciudades costeras estaban bajo el agua y algunas, como el centro vacacional de Atlantic City, en la costa de Nueva Jersey, llegaron a tener hasta 80 por ciento de su área bajo una capa de agua.
“Es la peor tormenta que haya sufrido Nueva York”, aseguró su alcalde, Michael Bloomberg, al informar de al menos 18 muertos en la ciudad, casas destruidas y anegamientos en partes bajas y estaciones del ferrocarril subterráneo. Pero nadie tiene idea de cuál será el balance final.
Por su parte, el gobernador del vecino estado de Nueva Jersey, Chris Christie, calificaba los daños como “mayores de lo que jamás haya imaginado”.
Christie, una figura del Partido Republicano, informó de una muy positiva conversación con el presidente Barack Obama.
El mandatario declaró ayer el estado de desastre para Nueva York, Nueva Jersey y Connecticutt, como una forma de agilitar y facilitar su acceso a recursos económicos de la Agencia Federal de Administración de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés).
Obama “ha sido sobresaliente” y las acciones de FEMA “excelentes”, dijo Christie, que fue el orador principal de la Convención Nacional Republicana, pero esta vez subrayó que sostuvo tres conversaciones con Obama el lunes y que esta vez puntualizó que no estaba interesado en política, sino en su trabajo.
“Tengo 2.4 millones de personas sin luz y sin agua”, recordó.
La violencia del huracán y su estela de daños hicieron recordar las penosas memorias del huracán Katrina en Nueva Orleans, igual que Sandy una tormenta anunciada pero cuya secuela fue memorable por los fallos en hacer llegar la ayuda federal.
Esta vez hay más bien especulaciones sobre el posible impacto electoral de la supertormenta tropical, que directa o indirectamente afectó una veintena de estados y a 60 millones de personas.
Pero el gobierno federal ni siquiera mencionaba la palabra elecciones y los gobiernos de los estados afectados tampoco. Asimismo, especulaciones sobre la posibilidad de una posposición de las elecciones fueron rápidamente desinfladas.
Por lo pronto, ciudades como Washington y estados como Virginia o Maryland, que fueron afectados por vientos y lluvias pero escaparon a lo más duro de la tormenta, trataban de volver a la normalidad con la mayor rapidez posible. Los servicios públicos fueron reanudados y el gobierno federal reiniciará actividades hoy.
La tormenta siguió su paso ya como una simple masa de vientos fríos y lluvias, en ruta hacia Canadá, pero los daños que dejó a su paso aún estan por ser contabilizados completamente. Un cálculo primario indicó que las aseguradoras deberán pagar hasta 15 mil millones
de dólares.
Por lo pronto, la realidad es que se habían contabilizado 48 víctimas, más de ocho millones de personas sin energía eléctrica o agua.
Además, partes de la ciudad de Nueva York y algunas estaciones del Metro estaban inundadas, en el que Bloomberg considera como el peor desastre de ese tipo en la historia de la ciudad. Unas 80 casas se perdieron debido a un incendio.
Decenas de pueblos y pequeñas ciudades costeras trataban a su vez de iniciar trabajos de limpieza, pero partes de ellas seguían anegadas por la crecida del mar.
Los daños eran estimados en al menos 20 mil millones de dólares mientras lo mercados de valores de Nueva York y las oficinas gubernamentales no esenciales en una docena de estados, incluso la capital del país, permanecieron cerradas por segundo día consecutivo, aunque se anunció ya la reanudación de labores.
El número de vuelos cancelados desde el domingo sobrepasó los 15 mil 700 la mañana de ayer y el servicio de ferrocarriles permaneció suspendido. De acuerdo con el gobernador Christie, hay regiones donde la reanudación de los servicios de transporte tardará hasta nueve días.
Más de un millón de personas fueron desplazadas de sus casas. En algunas comunidades costeras, donde las olas alcanzaron más de cuatro metros de altura, la marea arrastró algunas construcciones de madera en la isla de Fire, según Joe Williams, comisionado del condado de Suffolk, aledaño a Nueva York.
Los efectos de la tormenta llegaron tan lejos como la ciudad de Chicago, unos mil 200 kilómetros tierra adentro al este de Nueva York y en la costa del lago Michigan, uno de los grandes lagos en la frontera entre Estados Unidos y Canadá.
En Virginia Occidental, más de 600 kilómetros tierra adentro, el mal tiempo provocó nevadas tempranas, que se esperaba alcanzaran 30 centímetros. Unas 225 mil personas estaban sin energía eléctrica.
De gira por Oaxaca, el presidente de México, Felipe Calderón, manifestó sus condolencias al pueblo estadunidense y al presidente Obama por la pérdida de vidas humanas que provocó Sandy. (Con información de Georgina Olson)
