Este 20 de abril, fecha conocida globalmente como el 420 o Día de la Marihuana, miles de personas en México celebran el cannabis en un contexto marcado por avances judiciales significativos, pero también por un persistente vacío legal. Aunque el consumo personal adulto está reconocido como un derecho constitucional, la ausencia de una regulación integral del Congreso mantiene el tema en un limbo: lo que está permitido judicialmente choca con lo que sigue sin regularse plenamente.
El punto de partida: la despenalización y la resolución histórica de la Suprema Corte
En 2009, la reforma a la Ley General de Salud despenalizó la posesión de pequeñas cantidades de diversas sustancias, incluyendo hasta 5 gramos de cannabis para consumo personal. Portar esa cantidad no genera una acusación automática por delito, siempre que se trate de uso individual.
El giro definitivo llegó el 28 de junio de 2021, cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) emitió la Declaratoria General de Inconstitucionalidad 1/2018. Por mayoría calificada, la Corte declaró inconstitucional la prohibición absoluta del consumo lúdico o recreativo de cannabis y THC en la Ley General de Salud. Argumentó que dicha prohibición vulneraba el derecho al libre desarrollo de la personalidad, sin que existiera una justificación proporcional para proteger la salud pública o el orden social.
Esta resolución obligó a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) a otorgar autorizaciones a personas adultas (mayores de 18 años) para sembrar, cultivar, cosechar, preparar, poseer, transportar y consumir cannabis con fines personales. Las autorizaciones no permiten importar, comerciar, suministrar ni distribuir la sustancia. Es decir: se puede consumir de forma legal si se obtiene el permiso, pero no existe un mercado regulado para comprarla.
Hasta la fecha, miles de personas han solicitado estos permisos ante Cofepris (más de 21 mil entre 2021 y 2024, según reportes oficiales), aunque la tasa de aprobación ha sido variable y muchos trámites se resuelven vía amparos judiciales.
El límite de referencia de 5 gramos y el debate reciente en la Suprema Corte
La Ley General de Salud mantiene como límite de referencia los 5 gramos para posesión simple. Portar esa cantidad (o menos) no se considera delito si se acredita el consumo personal. Sin embargo, en febrero de 2026, la SCJN analizó si este tope debía aplicarse de forma automática para imputar el delito de narcomenudeo.
En un caso concreto (un amparo en revisión derivado de una detención en Ciudad Juárez con 14.26 gramos), la Corte determinó que superar los 5 gramos no implica criminalización automática. Los jueces deben evaluar caso por caso: contexto, ausencia de indicios de venta (como bolsitas o balanzas) y si realmente se trata de consumo personal. La mayoría de ministros se inclinó por flexibilizar el criterio, pero faltó un voto para emitir una declaratoria general de inconstitucionalidad que cambiara la norma para todo el país.
Resultado: el límite de 5 gramos sigue vigente como referencia legal, pero ya no es una “dictadura de la báscula”. La posesión superior puede justificarse si se demuestra uso personal, aunque sin permiso previo de Cofepris sigue exponiendo a riesgos legales.
El “vacío legal”: derecho reconocido, pero sin regulación integral
Aquí radica el punto clave del panorama actual en México: existe un vacío legal. La SCJN reconoció el derecho al consumo adulto recreativo y obligó a Cofepris a emitir permisos de autoconsumo, pero el Congreso de la Unión nunca ha aprobado una ley integral que regule producción, distribución, venta, impuestos, prevención de riesgos y consumo en espacios públicos.
Proyectos de ley han sido discutidos y aprobados en una cámara para luego estancarse en la otra. Sin un marco normativo completo, el consumo queda en un limbo: es constitucionalmente protegido para quien obtiene su permiso o se ampara, pero la compra sigue dependiendo del mercado informal, la siembra casera es la única vía práctica para la mayoría y no hay estándares sanitarios, límites claros de edad o zonas de consumo reguladas.
Especialistas y activistas coinciden en que este vacío genera ambigüedad: crece el consumo (según encuestas como la Encodat), pero sin controles ni protección al consumidor. El uso medicinal, regulado desde 2017, avanza por separado, pero el lúdico sigue en la indefinición.
Restricciones que persisten
Aunque el consumo personal está permitido bajo los criterios judiciales:
- Solo en espacios privados (no en vía pública sin autorización expresa)
- Nunca frente a menores de edad ni sin consentimiento de terceros
- Los permisos de Cofepris no autorizan la comercialización
¿Qué sigue?
El criterio jurisprudencial continúa evolucionando. La SCJN ha dejado claro que el libre desarrollo de la personalidad debe ponderarse caso por caso, y el debate sobre flexibilizar aún más los límites o impulsar una ley integral sigue abierto en el Poder Legislativo.
En este 420, la celebración ocurre en un México donde fumar cannabis en casa con permiso es legal, pero comprarla no. Un país que avanzó por la vía judicial, pero que aún espera que el Congreso cierre el vacío normativo y pase del limbo a una regulación clara y responsable. Mientras tanto, la ley dice: consumo personal sí, mercado legal todavía no.


