La organización civil Causa en Común, que desde 2018 realiza un monitoreo hemerográfico exhaustivo de los homicidios de agentes de seguridad pública en México, reportó que, al mes de marzo y principios de abril de 2026, ya sumaban al menos 102 elementos asesinados. Estas muertes ocurren ya sea en cumplimiento del deber o en ataques directos del crimen organizado, lo que refleja la persistente vulnerabilidad de las corporaciones policiales ante la violencia armada.
Esta cifra es inferior a la registrada en el mismo periodo de 2025, cuando se documentaron 126 policías asesinados (una reducción aproximada del 19%). No obstante, el promedio sigue cercano a uno por día, lo que mantiene la alerta sobre la vulnerabilidad de las corporaciones policiales.
De acuerdo con el registro actualizado de la organización, el desglose por corporación es el siguiente: 47 policías municipales, 32 elementos de la Guardia Nacional y 23 policías estatales. Los cinco estados que concentran la mayor parte de los casos —alrededor del 65% del total— son Jalisco (29), Sinaloa (13), Morelos (10), Estado de México (8) y Guanajuato (6). Esta concentración geográfica en focos de alta incidencia delictiva subraya cómo el crimen organizado focaliza sus ataques en regiones estratégicas para el control territorial.
Problema estructural que no cede
El reporte anual de Causa en Común permite analizar la evolución del fenómeno año con año, revelando que la violencia contra policías no es un evento aislado, sino una constante que ha cobrado miles de vidas en la última década:
- 2018: 452 policías asesinados (promedio de 1.24 diarios)
- 2019: 446 casos
- 2020: Pico histórico con 524 (1.42 diarios), el año más letal registrado
- 2021: 401
- 2022: 403
- 2023: 412
- 2024: 320 (ligera baja)
- 2025: 348 (aumento del 9% respecto a 2024, casi uno diario)
En lo que va de 2026, la cifra de 102 en apenas tres meses y medio proyecta un ritmo similar o superior al de años previos, con un promedio que ronda el uno por día en periodos de mayor intensidad. Entre el 1 de octubre de 2024 (inicio del actual sexenio) y marzo de 2026, el acumulado supera los 544 agentes.
Los datos más interesantes de la base de datos pública de Causa en Común destacan patrones alarmantes: muchos casos involucran emboscadas, masacres o ejecuciones con alto grado de violencia (tortura, mutilación o descuartizamiento).
La Guardia Nacional ha sido particularmente golpeada en incidentes masivos, como el registrado en Jalisco. Las policías municipales siguen siendo las más afectadas, lo que evidencia la fragilidad de las corporaciones locales frente al crimen organizado.
Puebla: al menos tres casos bien documentados en 2026
Aunque Puebla no figura entre los estados más golpeados en 2026, el registro de Causa en Común documenta al menos tres casos de policías (activos o exelementos) asesinados en la entidad durante los primeros meses del año, todos con características de ejecución directa:
- El 15 de enero, en San Martín Texmelucan, Alfonso N., expolicía municipal, fue ejecutado en un fraccionamiento residencial; dejó cuatro hijos huérfanos
- El 5 de febrero, en la capital poblana, Francisco N., de 42 años y elemento de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, fue atacado con más de 20 balazos junto a su esposa (quien resultó herida)
- El 21 de febrero, en Amozoc, Claudio N. fue acribillado con 21 impactos de bala en la carretera Puebla-Tehuacán
Estos homicidios, bien documentados por la organización a través de fuentes periodísticas locales, se suman al historial de Puebla, que en 2018 registró 30 casos (quinto lugar nacional). Aunque la cifra actual es menor, ilustran cómo la violencia selectiva contra uniformados trasciende fronteras estatales y afecta incluso a entidades que no lideran las estadísticas nacionales.
Implicaciones y contexto
Causa en Común enfatiza que la mayoría de las víctimas eran agentes en activo y que los ataques responden a una estrategia deliberada del crimen organizado para debilitar las instituciones de seguridad. La organización ha denunciado consistentemente la falta de protección efectiva, el abandono laboral y la impunidad que rodea estos crímenes.
Este panorama —más de 2 mil 200 policías asesinados entre 2018 y 2023, más los cientos acumulados desde entonces— pone en evidencia la urgencia de políticas integrales: mayor blindaje a las corporaciones, inteligencia compartida y atención a las condiciones laborales de los elementos. Mientras la base de datos de Causa en Común siga actualizándose con casos como los de Puebla, la alerta permanece: la línea de fuego sigue cobrando vidas de quienes juraron proteger a la ciudadanía.
https://www.causaencomun.org/registro-de-policias-asesinados
