Es lamentable la agresión que sufrió el levantacejas Carlos Marín, director editorial de Milenio y parasito de la tele en Tercer Grado.
Las discrepancias no se arreglan con escupitajos ni con hostigamientos baratos.
Si el público está en desacuerdo con un periodista tiene otras opciones para dirimir sus diferencias: lo deja de leer, lo deja de escuchar, lo deja de ver.
Es un tema que no tiene boleto de regreso.
Los lopezobtadoristas tendrían que dejar de ser sus lectores para acabar de un plumazo con los enojos que les provoca quien, en otra época, fue un extraordinario reportero.
En contraste: lo bañaron de escupitajos y ofensas.
Esta acción le cayó como anillo al dedo a quienes desde el periodismo hacen el papel de voceros a sueldo de Peña Nieto.
Y es que responsabilizan subliminalmente a López Obrador de la furia abyecta de sus seguidores.
Ayer, en prensa, radio, Twitter y televisión, los levantacejas se tiraron al piso y exhibieron a los lopezobradoristas de intolerantes.
No podía ser de otra manera.
A escasos días de las elecciones presidenciales la agresión a Marín es la cereza del pastel.
Por cierto: llama la atención la sinceridad del periodista en la discusión con sus increpadores.
Veamos:
De entrada negó a Televisa: “Yo no soy el IFE ni trabajo en Televisa, yo trabajo en MILENIO”.
Luego mintió arteramente sobre su relación con AMLO: “Con Andrés Manuel tengo una relación honorable, decente y respetuosa, y lo que ustedes hacen es no tener ni puta idea de lo que es la izquierda”,
Ni honorable, ni decente ni respetuosa es la citada relación.
Y es que lleva años descalificando en radio, prensa y televisión a López Obrador.
Y siguió mintiendo cuando dijo que Milenio, “como ningún otro, ha dado cuenta de las actividades de Andrés Manuel”.
Por fin el periodista se sinceró: “A mí me vale una pura chingada la política, quien piense lo contrario no me importa, a mí me invitan a platicar en Televisa y ahí colaboraba un amigo mío, Carlos Monsiváis, y ahí está Elenita Poniatowska; a ver por qué a ella no le dicen que va con la puta de Televisa.”Y vino una perla: “La política es una mierda” Sí: es condenable la agresión pero también el manejo tendencioso que ayer le dieron los levantacejas.
Lo mejor, hay que decirlo, fue el deslinde vergonzante de Marín: “Yo no trabajo en Televisa. (…) la puta Televisa”.
Lalo Rivera y sus Desplegados. El 7 de febrero de 2005, Eduardo Rivera Pérez, dirigente estatal del PAN, publicó un desplegado furioso en contra de Luis Paredes Moctezuma, a la sazón alcalde de Puebla.
La bilis del hoy alcalde no tenía fin.
Vea el lector un fragmento elocuente: “El Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional en Puebla acordó, por unanimidad, reprobar públicamente al alcalde del municipio de Puebla, arquitecto, Luis Paredes Moctezuma. No se puede y no se deben tolerar mentiras, incertidumbre, escándalos mediáticos o espectáculos políticos que en nada benefician a los ciudadanos (…) los panistas lo ofertamos a la ciudadanía como candidato, somos responsables y en estricto sentido debemos ofrecer una disculpa pública a todos los ciudadanos del municipio de Puebla que vivieron en medio de la incertidumbre, el escándalo y la controversia”.
Hasta aquí la cita que se cae de morada.
Hoy, fiel a su estilo, Lalo prepara junto con su mozo de espadas, Juan Carlos Mondragón, sedicente presidente estatal del PAN, un desplegado en contra del gobernador Moreno Valle, tal y como se lo platiqué ayer en este espacio.
(Aproximadamente hace un mes, en el portal Status, el columnista Alejandro Mondragón narró una historia similar: con similares argumentos, actores y destinatarios).
Lo de Lalo son los desplegados.
Y las ridiculeces.
¿Cómo olvidar que con el tiempo, y tras la abrupta ruptura, el alcalde terminó por integrar a algunos de los hombres de confianza de Paredes y hasta recurrió a sus “sabios” consejos?
