Las serpientes y escaleras
Por Ricardo Morales
Desde hace tiempo en este mismo espacio advertimos del papel estelar que tendrá el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en Puebla para el 2018 y no nos equivocamos.
Morena es ya objeto del deseo de muchos políticos, que ven al partido de López Obrador como la mejor opción rumbo a la elección presidencial, sobre todo porque el tabasqueño se perfila como el rival a vencer.
Por eso no es novedad que el presidente municipal de San Pedro Cholula, José Juan Espinosa Torres, haya anunciado a inicios de esta semana su salida de Movimiento Ciudadano y su llegada al partido lopezobradorista.
El edil de san Pedro, desde hace tiempo, tenía calculado este movimiento y es que su antiguo partido, ya no le garantiza nada a Espinosa.
El caso de José Juan se va a multiplicar y es que varios tránsfugas van tras las jugosas siglas de Morena, sabedores de que hoy más que nunca el partido del tabasqueño tiene amplias posibilidades de alzarse con el triunfo, en varias demarcaciones, incluida la capital.
De hecho, la lucha para el 2018 se perfila entre el Partido Acción Nacional y Morena en Puebla.
Un dato que nadie debe de perder de vista es que en el 2012 ya hubo un primer aviso, aunque no existía Morena aún, las fuerzas de izquierda aglutinadas en torno a Andrés Manuel López Obrador ganaron en el estado de Puebla, el actual presidente de la República Enrique Peña Nieto, quedó en segundo lugar por un escaso margen, pero segundo lugar a final de cuentas.
La ciudad capital también se pintó a favor del “Peje”, dato que no se debe de desestimar, hasta que el milagro de la “multiplicación de los votos” de la mano del morenovallismo, inclinó la balanza hacia el PAN y una diputación a favor del PRI, que benefició a Enrique Doger. Bartlett le había ganado a Blanca y Lozano en la lucha por el Senado.
Pero los números se mantuvieron y colocaron a Morena, en la pasada elección, como la tercera fuerza política en la entidad, por encima del PRD y con un candidato que realmente era un lastre para la marca, Abraham Quiroz.
Estos aspectos son los que hacen a Morena ser tan “apetecible” para los tránsfugas políticos, que buscan ahora abandonar a sus partidos políticos, en busca de ir con una mejor opción.
Espinosa no es el único que se va a Morena. Ante la debacle que vive el PRI en el estado, ya son varios personajes de este instituto político que han entrado en contacto con Manuel Bartlett y con Ricardo Monreal, para explorar la posibilidad de ser candidatos en el proceso electoral del 2018, de mano del partido de López Obrador.
Entre los que hacen fila para incorporarse a las filas de Morena se encuentran el exdiputado y exdelegado del Infonavit, Oscar Aguilar, el también exdiputado y exlíder de la CNC, Fidencio Romero Tobón, el también exdiputado y exdirigente campesino, Wenceslao Herrera Coyac, así como otra serie de personajes, que han tenido acercamientos con Monreal, el operador en Puebla con varios priistas.
También hay dentro de la agenda lopezobradorista, personajes como el exrector de la UAP, José Doger Corte, quien es bien visto entre muchos integrantes del equipo del tabasqueño, con el antecedente de que el académico fue militantes del partido Comunista en sus inicios.
Se habla de personajes como el exrector Enrique Doger Guerrero, quien estaría en el radar de Morena y quien ha tenido acercamientos con personajes ligados al “Peje”.
De la misma forma se sabe que Monreal ha platicado con el exdiputado federal, Víctor Díaz Palacios, hombre con mucha experiencia y quien tiene amplía presencia en la zona de Teziutlán y Zacapoaxtla.
Se sabe que los operadores de López Obrador han sostenido pláticas con el excandidato del PRI al gobierno del Estado en el 2010, Javier López Zavala y también con el diputado federal, Alejandro Armenta Mier.
Morena va con todo para el 2018 y Ricardo Monreal le queda claro que poder tener más opciones reales de triunfo, es necesario hacer una serie de alianzas con diversos actores políticos, que puedan sumarle al Peje en su lucha por obtener Los Pinos.
En Puebla, la lucha con el panismo aglutinado en torno al moreno-galicismo sin duda será de pronóstico reservado, ante un PRI divido en diversas tribus y que seguramente resentirá la fuga de muchos de sus cuadros que se irán a engrosar, ya sea las fila de Morena o del PAN; para no quedarse fuera del “pastel”.
