La directora de Convenciones y Parques de Puebla, Michelle Talavera, es víctima de un claro fuego amigo desde la propia administración estatal.
Lo grave y delicado es que los resultados que había entregado al gobernador, Alejandro Armenta, se ven opacados por los contratos que otorgó a su novio Adolfo Lazzari Espinosa y que no han sido aclarados y justificados de manera pública.
Este tipo de casos refleja que será difícil desterrar las conductas nocivas en el ejercicio el poder y la actual administración estatal no es ajena a ello.
Lo que resulta preocupante es que al ser un gobierno emanado de Morena no apliquen los principios de no robar, no mentir y no traicionar.
¿O dónde quedó eso de que en Morena no son iguales a los otros partidos políticos?
El caso de Michelle Talavera, de los alcaldes Juan Rivera, de Chignahuapan, y Guadalupe Bárcenas, de Acatlán de Osorio, reflejan que Morena permite y tolera todo tipo de abusos y excesos.
Y mucha gente ya se cansó de esa doble moral y decidió exhibir los abusos de Michelle Talavera para dejar en claro que en Morena sí son iguales a los otros partidos políticos.
Nada cambió en realidad.
Hasta en la impunidad son lo mismo que el pasado.
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