La primera visita a Puebla de Enrique Ochoa Reza como presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Revolucionario Institucional (PRI) no fue nada agradable pues los reclamos y exigencias de algunos militantes para renovar las dirigencias locales se hicieron escuchar, además de que se registraron algunas agresiones a la prensa.
El recién nombrado líder nacional del PRI llegó a la entidad para dejar un mensaje de unidad a los liderazgos y militancia después de la debacle que vivieron el pasado 5 de junio en la que perdieron la mayoría de las gubernaturas que estaban en juego.
Durante la reunión privada que sostuvo con los líderes de sectores, diputados locales y federales y la candidata derrotada Blanca Alcalá, Ochoa Reza trató de inyectarles ánimos comprometiendo total respaldo de la dirigencia nacional para que el PRI en Puebla se convierta en una verdadera oposición responsable.
Además de convocarlos a cerrar filas para fortalecer a esta fuerza política de cara a las elecciones concurrentes de 2018 en las que se renovarán todos los cargos de elección popular.
Pero este escenario de felicidad se vió opacado con la manifestación realizada por los integrantes de la Corriente Alternativa Priista, encabezada por Nezahualcóyotl Luis Ledesma, quienes cumplieron su amenaza de presentarse en las instalaciones del Hotel Lastra.
Los quejosos exigieron un diálogo con Ochoa Reza para demandarle la salida de Jorge Estefan Chidiac y José Chedraui Budib de las dirigencias estatal y municipal, acusándolos de falta de trabajo con la militancia, sin embargo, fueron ignorados por su líder nacional.
Durante el evento con mujeres que fueron acarreadas al Auditorio de la Reforma, Ochoa Reza trató de conectar con la gente y dejar un mensaje de optimismo a la militancia femenina, sin embargo se vio opacado por la presencia y discurso de la Senadora y ex candidata, Blanca Alcalá Ruiz.
Terminado el evento, el líder priista intentó abandonar el inmueble pero fue interceptado por los medios de comunicación quienes buscaban una declaración sobre los temas coyunturales pero la prepotencia de su equipo de seguridad y lo reducido de los pasillos provocaron un zafarrancho.
Incluso, la Senadora de la República, Diva Gastelum, actuó como line backer y le fue abriendo camino a su dirigente nacional sin importar que hubiera mujeres reporteras a su paso.
Los reporteros fueron empujados y obligados a salir del lugar a esperar a que el dirigente nacional se despidiera de los invitados especiales a este evento, sin embargo, en este lapso ofreció una entrevista a un medio nacional menospreciando a la prensa local.
Rodeado de su equipo de seguridad como si fuera una estrella del pop juvenil avanzó empujando a la gente que lo esperaba para tomarse una foto con él y sólo se detuvo a contestar tres preguntas de los reporteros de la fuente política de Puebla para después abordar su lujosa camioneta.
