El polémico centro de detención migratoria conocido como “Alligator Alcatraz” operó con condiciones de hacinamiento, deficiencias en servicios básicos y el uso de pequeñas jaulas metálicas para mantener aislados a migrantes, según un nuevo informe de la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS).
El reporte, difundido este lunes, documentó que 79 personas fueron confinadas entre el 17 de julio de 2025 y el 18 de enero de 2026 en estructuras metálicas de aproximadamente 18 pies cuadrados —unos 1.7 metros cuadrados—, durante periodos que fueron desde algunos minutos hasta casi dos horas.
El hallazgo representa una confirmación oficial de prácticas que durante meses habían sido denunciadas por migrantes, abogados y organizaciones de derechos humanos.
Las pequeñas jaulas eran llamadas “zonas de calma”
Uno de los principales señalamientos del informe está relacionado con las pequeñas estructuras metálicas instaladas en las áreas exteriores del centro.
El personal de la instalación explicó a los inspectores que eran utilizadas como “calming areas” o zonas de calma, con el propósito de permitir que los detenidos se tranquilizaran, redujeran el estrés y pasaran un tiempo a solas.
Sin embargo, los investigadores encontraron que al menos en un caso una de estas estructuras fue utilizada como medida disciplinaria. Los documentos revisados señalaron que un detenido permaneció 26 minutos dentro de una jaula después de no cumplir con una orden.
El informe calificó el uso de estos espacios como “altamente inusual” y señaló que no cumplían con los estándares de trato humano. La Oficina del Inspector General advirtió además que mantener a personas en estructuras metálicas tan pequeñas representaba riesgos para su salud y bienestar.
Las fotografías incluidas en el reporte muestran estructuras similares a pequeñas cabinas telefónicas, colocadas en exteriores y rodeadas por cercas de malla metálica con alambre de seguridad.
Hacinamiento: menos de la mitad del espacio requerido
El problema no se limitaba a las jaulas.
Los inspectores encontraron que los migrantes permanecían en espacios habitacionales considerablemente menores a los establecidos por los estándares de detención.
Las unidades de alojamiento proporcionaban alrededor de 28 pies cuadrados de espacio por persona, mientras que el estándar federal utilizado en la revisión establece un mínimo de 75 pies cuadrados por detenido en dormitorios colectivos.
El propio informe concluyó que esas condiciones generaban espacios reducidos y podían afectar la salud física y mental de las personas detenidas.
El centro estaba compuesto por ocho edificios sin ventanas, y los detenidos pasaban la mayor parte del tiempo dentro de las instalaciones. De acuerdo con el reporte, sus salidas estaban limitadas principalmente a las comidas, actividades de recreación, duchas o atención médica.
Agua, higiene y atención médica, entre las fallas
La investigación federal también identificó deficiencias en distintas áreas de la operación.
Entre los principales problemas documentados aparecen acceso insuficiente a agua potable limpia, duchas limitadas, problemas de higiene, atención médica deficiente y restricciones en las actividades de recreación.
Algunos detenidos dijeron a los inspectores que no tenían acceso adecuado a agua potable limpia y que tampoco podían lavar correctamente sus vasos.
Las duchas, según los testimonios recogidos durante la inspección, estaban disponibles solamente tres veces por semana, mientras que algunos espacios presentaban problemas relacionados con insectos.
También se detectaron deficiencias relacionadas con los servicios de alimentación y las condiciones sanitarias, así como problemas para que algunos detenidos tuvieran acceso a materiales legales o pudieran comunicarse con abogados y familiares.
Las denuncias ya habían sido documentadas
El informe gubernamental llega después de meses de denuncias sobre las condiciones de “Alligator Alcatraz”.
En diciembre de 2025, Amnistía Internacional publicó una investigación en la que denunció presuntos malos tratos en el centro y señaló casos de personas esposadas y confinadas durante periodos prolongados en estructuras metálicas. La organización calificó algunas de las prácticas denunciadas como trato cruel, inhumano y degradante.
También medios como Associated Press habían recogido testimonios de personas detenidas que denunciaban problemas de alimentación, agua, higiene y desbordamientos de aguas residuales desde los primeros días de funcionamiento del centro.
La diferencia ahora es que una oficina de supervisión del propio Departamento de Seguridad Nacional documentó oficialmente varias de esas deficiencias después de una inspección no anunciada realizada el 21 de enero de 2026.
In a report published Monday, the Department of Homeland Security’s inspector general found that some detainees of the “Alligator Alcatraz” immigration detention facility in Florida were confined to small metal enclosures, presenting “significant risks” to their health and… pic.twitter.com/heCBZbr07E
— ABC News (@ABC) September 15, 2026
¿Qué respondió el gobierno de Trump?
El Departamento de Seguridad Nacional rechazó que las instalaciones hubieran operado bajo condiciones inhumanas y sostuvo que las acusaciones de malos tratos eran falsas.
La dependencia también argumentó que el centro era administrado por el estado de Florida y que el gobierno federal no tenía control directo sobre sus operaciones cotidianas.
Según la respuesta citada en el informe, Florida era responsable de la operación diaria de la instalación, mientras que las autoridades federales decidían qué personas podían ser enviadas al centro.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, también defendió la operación del centro. Su administración ha sostenido que la instalación cumplió con los estándares aplicables y que permitió a las autoridades federales avanzar con la detención y deportación de migrantes.
Un centro creado como pieza clave de la política migratoria
“Alligator Alcatraz” fue construido en un antiguo aeródromo ubicado en los Everglades de Florida y comenzó a recibir migrantes en julio de 2025, como parte de la estrategia de endurecimiento migratorio impulsada por la administración de Donald Trump y respaldada por DeSantis.
La instalación fue presentada por sus impulsores como una alternativa para aumentar la capacidad de detención de migrantes, aprovechando su ubicación aislada y las características naturales de los Everglades como una barrera adicional.
Desde su apertura, sin embargo, se convirtió en uno de los centros más controvertidos de la política migratoria estadounidense, debido a las condiciones denunciadas en su interior y a cuestionamientos sobre su operación.
El centro finalmente cerró el 25 de junio de 2026 y los migrantes que permanecían allí fueron trasladados a otras instalaciones. El Departamento de Seguridad Nacional argumentó entonces que el cierre estaba relacionado, entre otros factores, con la llegada de la temporada de huracanes.
Un cierre que no borra lo ocurrido
El cierre de “Alligator Alcatraz” dejó sin efecto las recomendaciones formuladas por los inspectores para corregir las deficiencias encontradas, debido a que la instalación ya no estaba operativa cuando se publicó el informe.
Pero la investigación deja un registro oficial de cómo funcionó uno de los proyectos más emblemáticos de la política de detención migratoria impulsada durante el gobierno de Trump.
Las jaulas metálicas, el hacinamiento y las deficiencias en agua, higiene, alimentación, atención médica y acceso a recursos legales dejaron de ser únicamente acusaciones de organizaciones y personas detenidas: ahora forman parte de las conclusiones de una investigación realizada por el propio gobierno estadounidense.

