Estados Unidos destruyó o dejó inoperables cinco petroleros iraníes en aguas cercanas al Golfo de Omán y la isla de Kharg, en una nueva escalada militar con Teherán que amenaza con extender la confrontación al estratégico Estrecho de Ormuz.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que sus fuerzas atacaron el martes 8 de septiembre a cinco buques iraníes dedicados al transporte de crudo, después de que la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) intentara atacar con misiles balísticos a un buque de guerra estadounidense en dos ocasiones durante los dos días anteriores.
Según Washington, el buque estadounidense logró evadir ambos ataques y no hubo militares estadounidenses heridos.
Los objetivos fueron identificados por CENTCOM como los petroleros M/T Kaviz, M/T Charminar, M/T Horizon 1 y M/T Riesco, localizados en el Golfo de Omán, y el M/T Derya, situado cerca de la isla de Kharg, uno de los principales centros de exportación petrolera de Irán.
M/T Riesco sinks in the Gulf of Oman, Sept. 8, after being destroyed by CENTCOM forces in response to attempted IRGC attacks on a U.S. Navy warship. pic.twitter.com/EkmG8uyMT9
— U.S. Central Command (@CENTCOM) September 9, 2026
Washington ordenó evacuar a las tripulaciones
Antes de atacar los barcos, las fuerzas estadounidenses ordenaron a las tripulaciones abandonar los petroleros, de acuerdo con la versión oficial de CENTCOM.
El mando militar estadounidense sostuvo que los buques formaban parte de una red clandestina multimillonaria utilizada para financiar a la Guardia Revolucionaria iraní y a sus grupos aliados en la región. Tras los ataques, los petroleros quedaron fuera de operación.
La operación representa una ampliación de la respuesta estadounidense. El sábado 5 de septiembre, Washington ya había atacado otros tres petroleros iraníes después de que la Guardia Revolucionaria lanzara misiles contra un portaaviones y un destructor estadounidenses.
En esa ocasión, el comandante de CENTCOM, almirante Brad Cooper, lanzó una advertencia directa a Teherán:
“Si disparan contra dos de nuestros barcos, impondremos un costo económico aún mayor”.
El funcionario agregó que Estados Unidos no dudaría en defender a sus fuerzas y, de ser necesario, destruir la flota petrolera iraní expuesta.
Rubio: “Van a perder petroleros”
La administración de Donald Trump también dejó claro que los ataques contra los barcos iraníes forman parte de una política de represalias.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró que Irán no podrá atacar buques militares estadounidenses sin enfrentar consecuencias.
“Por cada vez que lo hagan o intenten hacerlo, van a perder petroleros”.
Rubio hizo esas declaraciones mientras se encontraba de visita en Colombia, horas antes de que se conociera la nueva operación contra los cinco buques.
La declaración marca una nueva lógica en el enfrentamiento: los ataques iraníes contra objetivos militares estadounidenses están siendo respondidos con golpes contra la infraestructura petrolera de Teherán.
Irán responde con nuevos ataques
Teherán no tardó en responder.
Medios estatales iraníes informaron de nuevos ataques con misiles contra posiciones estadounidenses en Jordania. Las Fuerzas Armadas jordanas aseguraron que interceptaron 18 de los 20 misiles balísticos dirigidos contra su territorio, mientras que los otros dos cayeron en zonas despobladas. No se reportaron víctimas por esos ataques.
La Guardia Revolucionaria también afirmó haber atacado dos destructores estadounidenses y otros buques en la región. Estados Unidos no confirmó daños en sus embarcaciones, por lo que esas afirmaciones iraníes deben considerarse no verificadas de manera independiente.
El Ministerio de Exteriores iraní condenó los ataques estadounidenses contra sus petroleros y calificó las operaciones de Washington como una violación de la Carta de Naciones Unidas y un “crimen de guerra”. Teherán advirtió además que Estados Unidos y sus aliados serían responsables de las consecuencias de la escalada.
El estrecho de Ormuz, en el centro de la crisis
La confrontación tiene como escenario una de las rutas marítimas más importantes del planeta.
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el mar Arábigo, y por sus aguas circula una parte fundamental del comercio mundial de petróleo y gas.
La intensificación de los ataques ya está afectando al tráfico marítimo. Reuters reportó que el número de buques comerciales que atravesaron el estrecho cayó a seis el martes, frente a un promedio de 12 en los diez días anteriores.
El mercado petrolero también reaccionó. El Brent superó los 100 dólares por barril, ante el temor de que una nueva escalada reduzca todavía más las exportaciones de crudo de la región.
Una escalada que viene desde el sábado
Los cinco petroleros atacados el martes no son un episodio aislado.
El 5 de septiembre, Estados Unidos destruyó o inutilizó otros tres buques petroleros iraníes después de que la Guardia Revolucionaria intentara atacar un portaaviones y un destructor estadounidenses con misiles balísticos. CENTCOM aseguró que ninguno de los ataques iraníes contra los buques de guerra estadounidenses había tenido éxito.
La nueva operación eleva a ocho los petroleros iraníes atacados por Estados Unidos en pocos días, de acuerdo con los reportes disponibles. La estrategia estadounidense busca no solamente responder militarmente a los ataques iraníes, sino también presionar una de las principales fuentes de ingresos de Teherán.
Para el especialista en Irán Danny Citrinowicz, citado por AP, la dinámica de ataques y represalias puede provocar una escalada difícil de controlar. El analista advirtió que no existe una solución militar sencilla para el problema del estrecho de Ormuz y que cada nuevo golpe aumenta el riesgo para Washington, Teherán y la economía mundial.
El riesgo para el petróleo mundial
La disputa trasciende a Estados Unidos e Irán.
Cualquier interrupción prolongada del tráfico por Ormuz puede tener consecuencias directas sobre los precios internacionales de la energía, debido a la importancia de la zona para las exportaciones de petróleo y gas.
Reuters reportó que el tráfico marítimo ya se encuentra muy por debajo de sus niveles habituales, mientras que los precios del crudo volvieron a subir por encima de los 100 dólares.
La situación también coloca a los países del Golfo en una posición delicada. Irán ha amenazado con ampliar las restricciones marítimas y ha advertido a embarcaciones vinculadas con países aliados de Washington, mientras Estados Unidos mantiene su presión militar y económica sobre Teherán.
El intercambio de ataques entre Washington y Teherán abre así un nuevo frente en la guerra: el petróleo. Los misiles iraníes contra buques militares estadounidenses y la respuesta contra petroleros muestran que el conflicto ya no se limita a objetivos estrictamente militares y que cada nueva represalia puede tener repercusiones sobre el comercio energético mundial.
