El juez quinto de lo Penal con sede en la ciudad de Puebla decidió negar la suspensión definitiva al tesorero de Atlixco, Francisco García Martínez, quien no pudo demostrar que existía un proceso en su contra o algún acto de autoridad ante el cual protegerse.
El juez Cuauhtémoc Escobar González decidió negar la suspensión definitiva a Paco (como lo conocen sus amigos), lo que abrió la puerta para que también pudieran quedar sin efecto las suspensiones promovidas por la alcaldesa Ariadna Ayala Camarillo y el contralor Heraclio Hernández Ramírez.
García Martínez había interpuesto su amparo ante el Juzgado Quinto de Distrito bajo el número 923/2026, mientras que Ayala Camarillo lo hizo ante el Juzgado Primero bajo el expediente 914/2026 y Heraclio promovió el 955/2026, por lo que, coloquialmente, en redes sociales se comenzó a jugar con la frase de que en vez de llamarse “Atlixco de las Flores”, ahora se debería de llamar “Atlixco de los Amparos”.
El juez refirió que los juzgados penales en Puebla desconocen si existe o no una carpeta de investigación en contra del tesorero, o que se haya emitido una orden de presentación en su contra, por lo que negó la suspensión definitiva.
Sin embargo, algo que llama la atención es que dentro de la negativa del juez se cita un número de expediente, el 17349 de la Fiscalía General de Puebla.
No se sabe si existe una carpeta de investigación en contra de estos personajes de la administración pública de Atlixco, sin embargo, fuentes al interior de la Fiscalía General reportaron que sí existe una carpeta, de lo cual fueron informados dichos funcionarios por un “pitazo”, por lo cual, esta dependencia “reservó” dicha averiguación.
Desde la semana pasada fuentes consultadas por este reportero y por Primera Plana Puebla, revelaron que sí existe una carpeta de investigación en contra de dichos personajes, pero se desconoce cuál es el acto que se les imputa y cuántos sean los implicados.
En el municipio de Atlixco se desató una crisis luego de que el pasado 14 de agosto fuera detenido el secretario de Seguridad de este lugar, Antonio H., mismo que continúa su proceso en prisión.
La alcaldesa Ayala Camarillo, luego de la visita del dirigente nacional del PT a Puebla, Alberto Anaya, le confió a sus más cercanos que todo estaba resuelto e incluso presumió que ella es “como el ave Fénix, porque va a resurgir de sus cenizas”.
¡Ah!, por cierto, aún faltan por conocerse los resultados de las dos auditorías forenses que se le practicaron a la administración municipal de Atlixco, por parte de la Auditoría Superior del Estado (ASE).
En Tlaxcala el poder no se gana en las urnas, se hereda
El título de este segundo tema es parte de las conclusiones a las que llegó la investigadora Dorita Nava Flores, como parte de su trabajo de tesis para alcanzar la Maestría en Periodismo Político por la escuela de mayor prestigio en esta área, que no es otra que la Carlos Septién, la cual lleva por título “Las familias del poder en Tlaxcala”.
El trabajo de Dorita sirvió también para hacer un documental sobre la familia de la gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar, heredera de dos dinastías políticas del vecino estado.
Su abuelo Joaquín Cisneros Molina fue gobernador de esta entidad de 1957 a 1963 y después fue secretario privado del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz.
Su otro abuelo, Crisanto Cuéllar Abaroa fue gobernador de Tlaxcala en 1970 y su tío Joaquín Cisneros Hernández fue presidente municipal de la capital del estado y fue quien la inició en el servicio público en la vecina entidad, designándola directora del DIF en 1992.
Actualmente, su hija María Espinosa de los Monteros Cuéllar es también la presidenta del DIF de Tlaxcala.
Ahora Cuéllar Cisneros, cual vil descendiente de la “nobleza” tlaxcalteca, quiere imponer en su lugar a otro heredero también de una estirpe de la “nobleza”, el actual presidente municipal de la capital, Alfonso Sánchez García, hijo del exgobernador (1999-2005) de este lugar, el recientemente fallecido Alfonso Sánchez Anaya.
La dinastía de los Sánchez también tiene su historia, pues su tío abuelo, Emilio Sánchez Piedras, ya había gobernado Tlaxcala en los años setenta. Cabe señalar que en 2004 el entonces gobernador Alfonso Sánchez Anaya buscó dejar como su sucesora nada más ni nada menos que a su esposa, María del Carmen Ramírez García, “La Hillary” de Tlaxcala, quien perdió la elección de ese año y se fue hasta el tercer lugar.
Su abuelo Lauro Sánchez Piedras fue un rico hacendado del municipio de Tlaxco.
Pero lo más importante es que se dice que Lorena Cuéllar ya hizo un pacto con Alfonso Sánchez García para que después de él, en el 2033, quien siga sea la hija de la actual gobernadora, María Espinosa de los Monteros Cuéllar.
Qué bonita familia, qué bonita familia, qué bonita familia.
Morena dice estar en contra del nepotismo y de las dinastías del poder; que lo demuestre en Tlaxcala, a ver si es cierto.
Léase esta columna escuchando de fondo la canción “Macondo” del inmortal Oscar Chávez.

