Nepal enfrenta una de las peores catástrofes naturales de su historia reciente después de que una serie de inundaciones repentinas y deslizamientos arrasara comunidades en el Himalaya y dejara al menos mil 114 muertos y 3 mil 916 personas desaparecidas, según la actualización difundida este miércoles por la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal (NDRRMA).
La tragedia comenzó el 26 de agosto, cuando el colapso de una masa glaciar y de roca en la región montañosa cercana a la frontera con China provocó una enorme corriente de agua, hielo, rocas y lodo que descendió hacia los valles.
La magnitud del desastre mantiene abierta la posibilidad de que el número de víctimas aumente, debido a que miles de personas continúan sin ser localizadas y varias zonas permanecen parcialmente aisladas.
Una avalancha de agua, hielo y rocas
El fenómeno no fue una inundación convencional.
De acuerdo con análisis de imágenes satelitales citados por AP y otros medios, el desastre comenzó con un colapso de roca y hielo en una zona glaciar del Himalaya. El desprendimiento liberó grandes cantidades de agua de deshielo y material rocoso, que alimentaron los ríos y provocaron crecidas súbitas aguas abajo.
La fuerza del fenómeno fue tal que el movimiento de tierra llegó a registrarse como un evento sísmico de magnitud 5.2, según los análisis científicos citados por AP.
Las corrientes arrasaron casas, carreteras, puentes e instalaciones de infraestructura, dejando comunidades enteras cubiertas por lodo y toneladas de escombros.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estimó preliminarmente que en Nepal quedaron unos 2.2 millones de toneladas de residuos y escombros tras la catástrofe.
Miles de personas siguen desaparecidas
La cifra de desaparecidos es uno de los elementos que más preocupa a las autoridades.
La NDRRMA reportó 3 mil 916 personas sin localizar en Nepal, mientras que entre ellas se encuentran cientos de trabajadores vinculados con proyectos hidroeléctricos afectados por las riadas.
Las operaciones de rescate se concentran particularmente en túneles de centrales hidroeléctricas, donde las autoridades creen que podrían permanecer con vida trabajadores que quedaron aislados por los derrumbes.
Reuters informó que alrededor de 900 trabajadores son buscados en instalaciones hidroeléctricas y que algunos podrían encontrarse dentro de túneles con acceso a cámaras donde todavía habría aire, agua y alimentos.
Los equipos utilizan maquinaria pesada para retirar toneladas de tierra y rocas, además de introducir oxígeno en algunos sectores donde existe la posibilidad de encontrar sobrevivientes.
Un funcionario de la Autoridad de Electricidad de Nepal, Amshu Kiran Shahi, aseguró a Reuters que existe confianza en que podría haber personas con vida dentro de algunas estructuras debido a la existencia de suministros de agua y alimentos.
El rescate se complica por la destrucción
Las labores de emergencia enfrentan condiciones extremadamente difíciles.
Carreteras y puentes fueron destruidos, mientras que los deslizamientos mantienen inestables varias zonas montañosas. Helicópteros y otros medios aéreos han sido utilizados para llegar a comunidades aisladas y transportar ayuda.
Más de 11 mil personas habían sido rescatadas en los primeros días de las operaciones, de acuerdo con los reportes de las autoridades nepalíes citados por AP.
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La búsqueda también se realiza con perros especializados y equipos internacionales, mientras las autoridades recuperan cuerpos que en algunos casos permanecen sin identificar.
En Katmandú, familias han acudido a hospitales y centros de identificación para intentar localizar a sus seres queridos. Ante la falta de noticias sobre algunos desaparecidos, se han realizado incluso funerales simbólicos sin los cuerpos de las víctimas.
También hay víctimas en China
La tragedia no se limitó al territorio nepalí.
En el lado chino de la frontera, en la región del Tíbet, las autoridades reportaron 21 muertos y 541 personas desaparecidas tras el desastre. La zona también sufrió daños importantes en carreteras, infraestructura y vías de comunicación.
Esto eleva a más de mil 200 el número de fallecidos entre Nepal y China, aunque las cifras continúan modificándose conforme avanzan las labores de búsqueda y recuperación.
🐶❤️ Rescatan a perrito tras pasar más de 30 horas bajo el lodo en Nepal. Zhui Feng, de 9 años, quedó sepultado entre lodo frío y pesado, con sus patas fracturadas y sin comida ni agua. Tras más de 30 horas en la oscuridad, equipos de rescate lograron encontrarlo#Nepal pic.twitter.com/v206FjasvV
— Liberal del Sur (@elliberaldelsur) September 2, 2026
El cambio climático vuelve a estar bajo la lupa
La tragedia también ha reavivado el debate sobre el impacto del calentamiento global en los glaciares del Himalaya.
Expertos citados por AP explican que el aumento de las temperaturas está acelerando el derretimiento de los glaciares y elevando los riesgos asociados con desprendimientos de hielo y roca, inundaciones repentinas y avalanchas.
Nepal se encuentra entre los países especialmente vulnerables a estos fenómenos pese a su reducida contribución histórica a las emisiones globales.
El primer ministro Balendra Shah señaló que el desastre demuestra que los riesgos para la región del Himalaya están aumentando con el cambio climático y pidió que la comunidad internacional preste mayor atención a las amenazas que enfrenta la zona.
La emergencia también pone sobre la mesa la necesidad de mejorar los sistemas de alerta temprana, el monitoreo de glaciares, la infraestructura en zonas de riesgo y la coordinación entre países que comparten las cuencas y ecosistemas del Himalaya.
Una tragedia que deja daños más allá de las víctimas
Además de la pérdida de vidas, las inundaciones provocaron daños severos en infraestructura energética y de transporte.
La zona afectada alberga numerosos proyectos hidroeléctricos, varios de los cuales quedaron dañados o fuera de operación. El desastre también amenaza con complicar el suministro eléctrico y las actividades económicas de las comunidades que dependen de estas instalaciones.
Para Nepal, el desafío comienza a pasar de la emergencia al proceso de reconstrucción y recuperación, aunque las autoridades todavía mantienen como prioridad localizar a miles de desaparecidos y determinar el número definitivo de víctimas.
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Una semana después de la catástrofe, los equipos de rescate continúan trabajando entre lodo, rocas, túneles colapsados y caminos destruidos, mientras miles de familias esperan noticias de sus seres queridos.
La tragedia del Himalaya deja así una doble alerta: la urgencia de rescatar a quienes todavía podrían estar con vida y la necesidad de preparar a Nepal y a otros países de la región para desastres asociados con un clima cada vez más extremo.
