Las 72 horas críticas tras el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió a Colombia el lunes llegaron a su fin este jueves, pero la emergencia está lejos de terminar. Con un balance oficial de 265 personas fallecidas, 3 mil 494 heridas y 496 desaparecidas, los equipos de rescate mantienen labores en las zonas más afectadas, aunque en algunos puntos la prioridad ya comienza a desplazarse hacia la remoción de escombros y la atención de los damnificados.
El sismo ocurrió a las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, y una profundidad de 103 kilómetros, de acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano (SGC). La institución señaló que se trata del evento sísmico de mayor magnitud registrado en Colombia durante el siglo XXI.
La fuerza del movimiento se sintió ampliamente en el occidente del país y provocó daños graves en Cali, Pereira, Manizales, Quibdó y otras poblaciones, además de afectar carreteras, viviendas, hospitales y escuelas.
El balance sigue creciendo
El presidente Abelardo de la Espriella informó que el terremoto ha afectado a 25 mil 872 familias, equivalentes a 53 mil 816 personas. También confirmó 265 fallecidos, 3 mil 494 heridos y 496 personas que permanecen desaparecidas.
La cifra de desaparecidos requiere especial cautela. Mientras el Gobierno contabiliza oficialmente 496 personas, bases de datos ciudadanas han registrado más de 4 mil 100 reportes de personas no localizadas. AP advierte que la diferencia puede explicarse, al menos en parte, por reportes duplicados, problemas de comunicación y la dificultad para acceder a comunidades rurales.
El propio mandatario reconoció la dimensión de la crisis y señaló que “nuestros esfuerzos están enfocados en los desaparecidos”.
En paralelo, el Gobierno declaró una emergencia económica y anunció la creación de un fondo para financiar la reconstrucción de viviendas, hospitales, escuelas e infraestructura dañada.
Las horas que podían marcar la diferencia
Durante los primeros tres días, brigadas de bomberos, militares, policías, voluntarios y equipos especializados trabajaron entre estructuras colapsadas en busca de personas con vida.
Los organismos de emergencia consideran las primeras 48 a 72 horas como una ventana especialmente importante para localizar sobrevivientes, aunque especialistas advierten que ese límite no es absoluto: una persona atrapada puede sobrevivir más tiempo dependiendo de si cuenta con aire, agua y condiciones que le permitan resistir.
Son momentos difíciles para nuestro país, pero también una oportunidad para demostrar que, ante la adversidad, somos una sola fuerza.
La Policía Nacional se une a rescatistas, personal médico y ciudadanos que, con valentía y vocación de servicio, trabajan por quienes más lo… pic.twitter.com/evQdaQAL4T
— Policía de Colombia (@PoliciaColombia) August 11, 2026
En Pereira, por ejemplo, los rescatistas lograron sacar con vida a Daniela Largo, quien permaneció alrededor de 12 horas bajo los escombros. Los equipos tuvieron que abrir un pequeño acceso para liberar su brazo mientras un médico le administraba líquidos intravenosos para estabilizarla.
En Cali, sin embargo, el panorama comenzó a cambiar conforme transcurrieron las horas. Reuters reportó este jueves que en varios puntos de la ciudad los equipos pasaron de las labores de búsqueda y rescate a la remoción de escombros, una señal de que la operación entra en una etapa más compleja.
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Réplicas complican las labores
A la emergencia se suma la actividad sísmica posterior. El SGC informó inicialmente 18 réplicas y posteriormente los registros superaron el centenar; Reuters reportó más de 150 movimientos posteriores al sismo principal.
Las réplicas representan un riesgo tanto para los sobrevivientes como para los rescatistas, especialmente cuando deben ingresar a construcciones que quedaron debilitadas por el terremoto.
El SGC explicó que la región es sísmicamente activa debido a la interacción entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana, proceso conocido como subducción y responsable de una parte importante de la actividad sísmica en el Pacífico colombiano.
Un sismo profundo, pero de enorme alcance
Aunque el terremoto tuvo una profundidad de 103 kilómetros, su magnitud permitió que el movimiento fuera percibido a grandes distancias. El SGC explicó que, en eventos de magnitud tan elevada, la energía liberada puede alcanzar una extensión considerable pese a que el foco se encuentre a gran profundidad.
El geólogo German Prieto, de la Universidad Nacional de Colombia, explicó a Reuters que el fenómeno estuvo relacionado con el desplazamiento de la placa de Nazca por debajo de la Sudamericana. El especialista subrayó que Colombia es un país sísmico y que, aunque los terremotos no pueden predecirse ni evitarse, sus consecuencias sí pueden reducirse mediante preparación, infraestructura adecuada y cumplimiento de las normas de construcción.
Donde otros ven escombros, ellos ven una vida por salvar. ❤️🩹
Entre el polvo, el silencio y la incertidumbre, nuestros policías de rescate siguen buscando. Cada movimiento, cada voz y cada segundo cuentan.
Hoy no solo removemos escombros: rescatamos personas, abrazamos familias… pic.twitter.com/pXZYxbRYJ4
— Policía de Colombia (@PoliciaColombia) August 13, 2026
Colombia cuenta con normas de construcción sismorresistente desde hace décadas. El país adoptó su primer código de este tipo en 1984, después del terremoto de Popayán, y estableció su normativa actual en 2010. El desastre de esta semana vuelve a poner bajo escrutinio la resistencia de las edificaciones y el cumplimiento de esas reglas.
El recuerdo del terremoto de 1999
La tragedia también revive el recuerdo del terremoto del Eje Cafetero de 1999, uno de los desastres sísmicos más graves de la historia reciente de Colombia.
Aquel movimiento, de magnitud 6.2 y con epicentro cerca de Armenia, dejó más de mil 100 muertos y provocó una enorme destrucción en el centro-occidente del país.
Más de dos décadas después, Pereira, Manizales y otras poblaciones cafeteras vuelven a enfrentar las consecuencias de un terremoto de gran magnitud, aunque el evento de este lunes tuvo características geológicas diferentes y su epicentro se ubicó en Chocó.
Chocó enfrenta una emergencia dentro de otra emergencia
Uno de los mayores desafíos se encuentra precisamente en el departamento donde se originó el terremoto.
Chocó es una de las regiones más vulnerables del país y varias de sus comunidades son remotas, con acceso principalmente por río o aire. La pérdida de comunicaciones ha dificultado conocer con precisión la dimensión de los daños en algunas zonas. AP señala además que el departamento ya enfrentaba condiciones de pobreza y una crisis humanitaria asociada a la presencia y actividad de grupos armados.
En medio de la emergencia, la unión se convierte en fuerza.
Bomberos, Policía y comunidad, hombro a hombro, con un mismo propósito: ayudar, proteger y estar presentes cuando más se necesita.
Porque unidos, somos más fuertes. #IncondicionalesEnLaAdversidad… pic.twitter.com/iZ2GmAva6e
— Policía de Colombia (@PoliciaColombia) August 12, 2026
Giovanni Rizzo, director del Consejo Noruego para Refugiados en Colombia, advirtió que el terremoto agrava una situación humanitaria que ya era severa y requiere mayor apoyo para la respuesta de emergencia.
La ayuda internacional comienza a llegar
La emergencia ha provocado también una respuesta internacional. Estados Unidos ofreció más de 15 millones de dólares en asistencia, mientras México envió aeronaves con alimentos y personal especializado, además de mantener equipos y binomios caninos preparados para desplazarse a Colombia si fueran requeridos.
La ONU anunció que prepara recursos de su Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF). El Programa Mundial de Alimentos comenzó a enviar comida y la Organización Mundial de la Salud movilizó suministros médicos desde sus almacenes en Colombia.
La solidaridad también llegó desde el sector privado. El chef y filántropo José Andrés anunció una donación de un millón de dólares para ayudar a pequeños negocios de alimentos afectados por el terremoto.
El rescate termina, pero comienza otra etapa
Con las primeras 72 horas cumplidas, la emergencia entra en una nueva fase. Para las familias de los casi 500 desaparecidos oficialmente, la incertidumbre continúa; para miles de personas que perdieron sus viviendas, empieza una larga espera por refugio, atención médica y reconstrucción.
🇨🇴 | Otro milagro en Colombia: un michi fue rescatado de los escombros del terremoto. pic.twitter.com/IKhnBmHPhi
— Mundo en Conflicto 🌎 (@MundoEConflicto) August 13, 2026
El terremoto no solo dejó edificios destruidos. También puso a prueba la capacidad de respuesta del nuevo Gobierno colombiano, que llevaba apenas unos días en funciones cuando ocurrió la tragedia.
La prioridad inmediata sigue siendo localizar a quienes permanecen desaparecidos, pero el desafío que viene será todavía mayor: recuperar las comunidades afectadas, restablecer infraestructura y determinar qué tan preparada estaba la región para resistir un terremoto de esta magnitud.
🐕 Ellos también ayudan a salvar vidas. 🐾
Nuestros caninos especializados en búsqueda y rescate son parte fundamental de este gran equipo. Héroes de cuatro patas que, con su entrenamiento y olfato extraordinario, se convierten en protagonistas de cada misión y ayudan a salvar… pic.twitter.com/C5g8OiIzoD
— Policía de Colombia (@PoliciaColombia) August 11, 2026
Y aunque la ventana de las 72 horas haya terminado, la búsqueda no concluye automáticamente con ella. En los escombros todavía puede haber personas cuya suerte no ha sido determinada, mientras Colombia comienza a dimensionar el costo humano y material del terremoto más potente registrado en su territorio durante este siglo.

