Una ruptura amorosa puede sentirse como mucho más que una experiencia emocional. La llamada “tusa”, también conocida como despecho o “corazón roto”, puede provocar respuestas físicas relacionadas con los cambios que ocurren en el cerebro después de perder un vínculo afectivo.
Durante el enamoramiento, el organismo libera sustancias como dopamina, oxitocina y vasopresina, relacionadas con el placer, la motivación, la confianza y el vínculo afectivo. Cuando la relación termina de manera no deseada, esta fuente de estímulos desaparece y el sistema nervioso debe adaptarse a un cambio repentino.
Dopamina, estrés y la sensación de abstinencia
La disminución de la dopamina y la oxitocina puede relacionarse con la pérdida de placer, el vacío y la desesperanza. Al mismo tiempo, una separación puede activar la respuesta de estrés y aumentar sustancias como el cortisol y la adrenalina.
Estos cambios pueden acompañarse de fatiga, taquicardia, insomnio, náuseas e hipervigilancia. También ayudan a explicar por qué algunas personas sienten una necesidad intensa de llamar, escribir o saber qué hace su expareja.
Investigaciones realizadas mediante resonancia magnética funcional (fMRI) han analizado la actividad cerebral de personas que atravesaron un rechazo amoroso. Los estudios asociados con Helen Fisher y especialistas de instituciones como la Universidad de Rutgers y la Universidad de Columbia encontraron actividad en estructuras vinculadas con el sistema de recompensa, entre ellas el área tegmental ventral y el núcleo accumbens.
Esta respuesta se relaciona con el llamado “craving”, es decir, un deseo intenso por recuperar el estímulo asociado con la recompensa.
El desamor también puede sentirse como dolor físico
La sensación de que “duele el corazón” tampoco es únicamente una expresión. El desamor puede activar regiones cerebrales relacionadas con la percepción del dolor físico, como la corteza cingulada anterior dorsal y la ínsula.
Por ello, una ruptura puede estar acompañada de opresión en el pecho, nudo en la garganta, molestias gastrointestinales y mayor sensibilidad corporal.
En situaciones de estrés agudo y duelo intenso también existe el síndrome del corazón roto, conocido médicamente como miocardiopatía de Takotsubo, una alteración temporal del corazón que puede presentar síntomas similares a los de un infarto.
Desde una perspectiva evolutiva, estas respuestas podrían estar relacionadas con la importancia que los vínculos sociales han tenido para la supervivencia humana. Así, el dolor provocado por una separación funciona como una señal de alarma ante la pérdida de un vínculo considerado importante.
