La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que su gobierno mantiene atención directa a madres buscadoras de personas desaparecidas, aunque subrayó que estos encuentros se realizan de manera personal y sin difusión pública, ya que no busca hacer propaganda de estas acciones.
Durante la conferencia matutina de este 23 de junio de 2026, la mandataria respondió a cuestionamientos derivados de la polémica por la presencia del “pato Merlín” en Palacio Nacional, situación que generó críticas de colectivos de búsqueda de desaparecidos.
Sheinbaum enfatizó que “yo recibo a muchas madres buscadoras, nada más que no hago propaganda de ello”, al explicar que los encuentros se realizan tanto en Palacio Nacional como durante sus giras por el país. Detalló que la atención a colectivos de familiares de desaparecidos se lleva a cabo principalmente a través de la Secretaría de Gobernación, encabezada por Rosa Icela Rodríguez, junto con la Comisión Nacional de Búsqueda.
La presidenta aclaró que los colectivos son atendidos de manera institucional, mientras que ella interviene en casos individuales considerados de alta sensibilidad, relacionados con desapariciones, violencia de género o abuso sexual. En estos casos, dijo, se brinda atención directa e incluso contacto personal con las víctimas.
Asimismo, reiteró que también mantiene reuniones periódicas con los familiares de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, con el objetivo de dar seguimiento a los avances en la investigación.
Sobre las críticas por la visita del pato Merlín a Palacio Nacional, Sheinbaum señaló que el apoyo a su familia responde a un tema humano y de acompañamiento social, además de gestiones para proteger derechos de imagen del personaje.
La mandataria insistió en que su administración trabaja en coordinación con fiscalías estatales y federales en el fortalecimiento de los mecanismos de búsqueda e identificación de personas desaparecidas, además de la modernización de bases de datos y sistemas de huellas dactilares.
Finalmente, reiteró que su gobierno mantiene apertura al diálogo con víctimas y colectivos, aunque sin convertir estos encuentros en actos públicos o mediáticos.
