A quien al parecer se les están “alineando los planetas” es a Raymundo Cuautli Martínez y se ha empezado a perfilar como el aspirante más fuerte para ser el próximo candidato de la 4T en la lucha por la alcaldía de San Andrés Cholula, que será uno de los municipios más reñidos y preciados en el proceso electoral de 2027.
Hay tres factores que están jugando a su favor: es la única voz de la oposición en esa demarcación, actualmente gobernada por el PAN; está arriba en los índices de popularidad y atrás de él, hay una trayectoria de 10 años buscando ganar el gobierno sanandreseño.
San Andrés Cholula será en la próxima contienda una de las plazas más disputadas, de mayor peso simbólico, para las dos fuerzas políticas dominantes del estado de Puebla: el PAN y Morena.
Es uno de los municipios con mayor plusvalía inmobiliaria en México. En el ámbito del estado de Puebla, es la demarcación más importante que gobierna el PAN en la actualidad y, al mismo tiempo, es uno de los bastiones panistas de mayor peso en el país, pues el partido de la derecha ha dominado desde hace tres décadas, a excepción del periodo de 2018 a 2021, en que ganó Morena.
De los 10 municipios más importantes de la entidad, por el tamaño de su población y su desarrollo económico, la única demarcación que en el presente no es gobernada por un alcalde surgido de la 4T es San Andrés Cholula. Por lo que se ha convertido en una prioridad para Morena el intentar “arrebatar” al PAN ese territorio, que se le ve como “la cereza del pastel”.
Faltando ya pocos meses para la definición de los llamados coordinadores de defensa de la 4T, que al final serán los candidatos a alcaldes, en San Andrés Cholula la lucha por la nominación de Morena se cierra a dos personajes: el regidor –con licencia– Raymundo Cuautli Martínez y Karina Pérez Popoca, actual diputada federal y quien ya fue edil sanandreseña hace ocho años.
Entre los que conocen los entretelones de la política local de San Andrés Cholula cuentan que, hace unas semanas, ya se habría generado “una señal” que marcaría la definición de la candidatura de la 4T.
Se dice que, no hace mucho, hubo una reunión del gobernador Alejandro Armenta Mier con militantes morenistas –pertenecientes a algunos municipios de la Zona Metropolitana de Puebla– que buscan ser candidatos a ediles y diputados locales o federales. Ahí el mandatario les habría pedido no romper con la unidad de la 4T y evitar ataques, intrigas, entre los aspirantes. Pero, sobre todo, les remarcó que las postulaciones serán para los mejor posicionados en los sondeos de opinión pública.
Hubo un momento en que el titular del Poder Ejecutivo les habría dicho, palabras más, palabras menos, algo así como: “algunos de ustedes, no por el hecho de que ya fueron alcaldes y ahora argumentan que la gente pide su regreso, se van a convertir en candidatos”.
Algunos de los presentes interpretaron que esa aseveración parecía estar dirigida hacia Karina Pérez Popoca.
El problema que enfrenta la exedil es que en 2018 se le seleccionó como candidata de Morena porque representaba a las organizaciones sociales que lucharon contra el autoritarismo del morenovallismo, pero a lo largo de sus tres años de gobierno, se acabó confrontando con muchos de los líderes y activistas del movimiento obradorista.
Por lo que ahora se advierte que, si la volvieran a postular, sería un factor de división en el frente de la 4T.
Más de 100 asambleas
Dos factores son lo que han dado una mayor ventaja competitiva a Raymundo Cuautli en la disputa por la candidatura a la alcaldía de San Andrés Cholula.
En enero pasado, de manera sorpresiva, Cuautli solicitó licencia como regidor de Morena en el Cabildo sanandreseño, en donde había ocupado la Comisión de Migración, que le había permitido relacionarse con núcleos de paisanos que laboran en Estados Unidos.
Dicha licencia fue necesaria para que Raymundo Cuautli fuera nombrado delegado de la Secretaría de Bienestar estatal en la microrregión 18, la cual abarca los territorios de San Andrés y San Pedro Cholula. Y la principal encomienda que recibió en ese cargo fue echar andar un paquete de obras públicas comunitarias.
Eso le ha permitido encabezar más de 115 asambleas comunitarias, a lo largo y ancho de la región, para decidir cuáles obras –con un presupuesto de 45 millones de pesos– se van a llevar a cabo. Al final esos encuentros se han convertido en un escaparate para que el político morenista sea conocido, escuchado y atendido por cientos de ciudadanos.
A la par, se ha asumido como un fiscalizador de la obra pública del ayuntamiento panista de San Andrés Cholula. Con ello, se ha convertido en la única voz desde la oposición de ese municipio en ejercer una observación crítica del gobierno local.
Ahora la popularidad y trayectoria de Cuautli se debe rastrear desde hace 10 años, es decir, desde 2016, cuando siendo presidente del Comité Municipal del PRI en San Andrés Cholula renunció a las filas del tricolor, al acusar que el partido carecía de una actitud crítica hacia el morenovallismo. En aquel entonces entró a las filas de Morena.
Años más tarde, hubo dos hechos importantes. Por un lado, demostró su peso político en el municipio y, por otro lado, cometió un error garrafal.
En 2021, fue postulado por el PRD como candidato a alcalde. Al arrancar campaña, el partido del sol azteca tenía el 1% de popularidad y en un mes más tarde, ya rozaba el 17%. Ese crecimiento se debió en mucho a la personalidad de Cuautli y que él encabeza su propio movimiento político.
El error que cometió es que acabó declinando por el PAN y cuando arrancó el gobierno albiazul, que ganó los comicios de hace un lustro, no le dieron lo que habían pactado, que era ocupar la Secretaría de Gobernación. Eso lo llevó de regreso a las filas morenistas.
