El teleférico de la zona de Los Fuertes vuelve a colocarse en el centro del debate público, luego de que se revelara que desde su origen existían advertencias técnicas sobre su viabilidad.
En 2013, la empresa Doppelmayr México, especializada en sistemas de transporte por cable, fue invitada a participar en el proyecto durante la administración estatal de ese periodo. Sin embargo, declinó integrarse al considerar que el esquema planteado no cumplía con condiciones de viabilidad, según dio a conocer el coordinador del Gabinete del Gobierno de Puebla, José Luis García Parra.
El señalamiento reabrió los cuestionamientos sobre la planeación original del teleférico, que fue construido en una zona turística más que como un sistema de transporte funcional, lo que ha limitado su operación y aprovechamiento a lo largo de los años.
Actualmente, el gobierno estatal analiza distintos escenarios para definir su futuro. Uno de ellos es la reubicación del teleférico hacia otro punto de la ciudad donde pueda tener mayor utilidad, opción que implicaría un costo aproximado de 50 millones de pesos y que requeriría estudios técnicos adicionales.
Otra alternativa es mantener la infraestructura existente, pero cambiar su uso. En ese sentido, se contempla aprovechar las torres como espacios de esparcimiento, con la posibilidad de habilitar un restaurante o mirador panorámico, en una lógica similar a otros puntos turísticos elevados en ciudades del país.
También se mantiene sobre la mesa la opción de conservar el teleférico en su ubicación actual, aunque bajo un rediseño de operación o integración con otros proyectos turísticos o de movilidad.
Para tomar una decisión, el gobierno estatal prevé realizar una consulta pública en la que se plantearán al menos cuatro opciones concretas sobre el destino del teleférico. El objetivo es definir un uso que garantice mayor aprovechamiento de la infraestructura existente y evite que continúe subutilizada.
