Académicos de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) analizaron los avances, retos y proyecciones de la misión Artemis II, considerada un paso fundamental para el regreso del ser humano a la Luna y la futura construcción de una base lunar sostenible.
El maestro Charles Galindo, profesor e investigador del Decanato de Ingenierías, explicó que esta misión representa una evolución significativa respecto a los programas espaciales del pasado, particularmente el Apollo, desarrollado entre 1968 y 1972. Subrayó que los avances tecnológicos actuales permiten realizar estudios más precisos y garantizar mayores condiciones de seguridad.
“El programa Apollo sentó las bases, pero hoy contamos con tecnología mucho más avanzada. Incluso, los dispositivos actuales superan en capacidad a los utilizados en misiones”, señaló.
Galindo destacó que uno de los principales objetivos de Artemis II es comprender mejor los efectos de la radiación en el cuerpo humano, especialmente fuera del campo magnético terrestre, donde la protección natural disminuye considerablemente. Este análisis será clave para prevenir enfermedades y diseñar sistemas de protección más eficientes para futuras misiones de larga duración.
Por su parte, el doctor Héctor Simón Vargas Martínez, coordinador del Laboratorio de Control y Robótica de la Facultad de Electrónica, indicó que la cápsula Orion funciona como un laboratorio espacial de alta tecnología. En ella se desarrollan investigaciones en campos como telecomunicaciones, biotecnología y sistemas de soporte vital.
Entre los avances más relevantes, mencionó la implementación de sistemas ópticos de comunicación, que ofrecen mayor velocidad y capacidad de transmisión de datos que los métodos tradicionales de radiofrecuencia. Asimismo, se realizan estudios sobre el impacto de la radiación en distintos organismos, lo que permitirá entender mejor sus efectos a nivel biológico.
El especialista también resaltó que el programa Artemis no solo busca llegar a la Luna, sino establecer las condiciones para una presencia humana sostenida, lo que implica el desarrollo de nuevas tecnologías en áreas como inteligencia artificial, robótica y aprovechamiento de recursos.
En cuanto al calendario, se prevé que Artemis III se lleve a cabo en 2027, con el objetivo de avanzar hacia el alunizaje, mientras que Artemis IV, programada tentativamente para 2028, consolidaría las capacidades para la instalación de infraestructura en la superficie lunar.
Por último, los académicos coincidieron en que los resultados de Artemis II serán fundamentales para las siguientes etapas del programa. Tras el regreso de la misión, se analizarán los datos obtenidos, incluyendo muestras biológicas de los astronautas, con el fin de evaluar los efectos del entorno espacial y mejorar las condiciones de futuras expediciones.
Con estos avances, señalaron, la exploración lunar entra en una nueva etapa que no solo ampliará el conocimiento científico, sino que también abrirá oportunidades para la participación internacional, donde México podría desempeñar un papel relevante.
