Puebla, con una población superior a los 6.5 millones de habitantes, enfrenta un panorama de salud marcado por inversiones recientes en infraestructura hospitalaria y esfuerzos de rehabilitación, pero también por una alta prevalencia de enfermedades no transmisibles y retos estructurales derivados de recortes presupuestales y la transición al modelo IMSS-Bienestar. Las enfermedades del corazón, la diabetes y los tumores malignos lideran las causas de muerte, en línea con el panorama nacional, aunque el estado ocupa posiciones preocupantes en mortalidad por diabetes.
Infraestructura hospitalaria: expansión y rehabilitaciones en marcha
El sistema de salud poblano integra los Servicios de Salud del Estado de Puebla, el IMSS, ISSSTE y un sector privado relevante. Según datos recientes, el estado cuenta con más de 3 mil 500 camas hospitalarias en nosocomios públicos. El IMSS ha impulsado una notable expansión: en 2025 se inauguró el nuevo Hospital General de Zona “San Alejandro” con 180 camas censables, 37 consultorios y seis quirófanos, en sustitución del dañado por el sismo de 2017. Se suman ampliaciones como las 60 camas adicionales en el HGZ “La Margarita”, el HGZ de Cuautlancingo (90 camas) y la planeada construcción de un Hospital General Regional en Amozoc con 260 camas. Estas obras elevan la capacidad del IMSS en Puebla hacia alrededor de 590 camas en sus unidades clave.
Por su parte, el Gobierno estatal anunció para 2026 una inversión de 636 millones de pesos en la rehabilitación de 20 hospitales y hasta 50 unidades médicas, además de la dignificación de 201 Casas de Salud en 87 municipios. Se operan además quirófanos itinerantes y unidades móviles para atención en zonas rurales. Sin embargo, persisten reportes de hacinamiento en urgencias y quejas por abasto de medicamentos en algunos nosocomios.
Presupuesto: aumentos selectivos, pero recortes generales
A nivel federal, el gasto en salud para 2026 creció 5.9% real respecto a 2025, pero aún representa solo 2.6% del PIB (frente al 6% recomendado por la OMS) y es 4.7% inferior al ejercido en 2024. Para Puebla, los recursos federales para población sin seguridad social enfrentan recortes significativos: en algunos rubros hasta 53% para 2026. El estado, en cambio, prioriza rehabilitaciones y equipamiento (como 700.7 mdp para San Alejandro), aunque el presupuesto total de egresos estatal crece alrededor de 5% sin que el sector salud escape a ajustes por la transición al IMSS-Bienestar.
Enfermedades que más aquejan a los poblanos y posición nacional
Según datos preliminares del Inegi para 2024 y 2025, las cinco principales causas de defunción en Puebla son:
- Enfermedades del corazón (alrededor de 10 mil 400 muertes en 2024; más de 7 mil 300 solo en los primeros nueve meses de 2025)
- Diabetes mellitus (más de 7 mil muertes en 2024; 3 mil 555 en el primer semestre de 2025)
- Tumores malignos
- Enfermedades del hígado
- Enfermedades cerebrovasculares
Estas mismas patologías ocupan los primeros lugares a nivel nacional, pero Puebla destaca negativamente en diabetes: registró una tasa de mortalidad de 112.8 por cada 100 mil habitantes en 2024, la segunda más alta del país solo detrás de Tabasco. Además, el estado ocupa el tercer lugar nacional en pacientes hospitalizados por diabetes tipo 2. La morbilidad muestra aún un componente infeccioso (infecciones respiratorias agudas e intestinales lideran), pero las crónico-degenerativas ganan terreno: obesidad (con un aumento dramático en la última década), hipertensión arterial (más de 60 mil casos registrados) y sobrepeso afectan a siete de cada 10 adultos.
Los grandes retos para Puebla
A pesar de los avances en infraestructura, los principales desafíos son:
- Epidemia de enfermedades crónicas: vinculadas a estilos de vida, obesidad y envejecimiento poblacional. Requiere mayor énfasis en prevención y promoción de la salud desde la atención primaria
- Equidad en el acceso: brechas rurales e indígenas persisten; muchas comunidades dependen de Casas de Salud y unidades itinerantes, con cobertura limitada de especialistas
- Sostenibilidad financiera y transición al IMSS-Bienestar: recortes en fondos para no asegurados y rezagos en abasto de medicamentos y calidad del servicio generan quejas ciudadanas y saturación en algunas unidades
- Fortalecimiento de recursos humanos: baja proporción de médicos por habitante y necesidad de más especialistas en cardiología, endocrinología y oncología
- Doble carga epidemiológica: mantener control de enfermedades transmisibles (dengue, zoonosis) mientras se atienden las crónicas
El Gobierno estatal y federal destacan la dignificación de servicios y la integración del sistema como prioridades para 2026. Sin embargo, expertos coinciden en que el verdadero reto es pasar de la inversión en ladrillos a resultados en salud poblacional: detección temprana, control de factores de riesgo y una atención integral y equitativa. Puebla avanza en infraestructura, pero la salud de sus habitantes seguirá dependiendo de cómo se enfrenten estos desafíos estructurales en los próximos años.
