La XXXIV Procesión de Viernes Santo en Puebla tuvo un momento histórico, esta vez no fue un récord de asistencia, desmayos por impresión o golpe de calor, sino que por primera vez las imágenes de Jesús Nazareno y el Señor de las Maravillas no ingresaron al atrio de la Basílica Catedral y se quedaron afuera antes de comenzar la procesión.
Este retraso no solo quedará para la historia, sino que afectó a los 190 mil asistentes que hacen de esta procesión una de las expresiones de fe más multitudinarias de México y América Latina.
Las decenas de siervos y participantes activos de la Cofradía de Nazarenos que no podían equivocarse o llegar tarde a una cita que tienen un día por cada año se enfrentaron a algo insólito: no se les abrió la puerta.
Cada Viernes Santo desde las 5:30 de la mañana llegan cerca de 40 o 50 personas, quienes precisamente empiezan a movilizar los pendientes de la parroquia de San José.
Históricamente, para las 6:30 se abren las puertas de dicha parroquia, hora en que empiezan a preparar y armar las andas, asegurar cada imagen, preparar la vestimenta de las mismas y mover las bases para que el florista pueda adornarlas.
También se alistan los contingentes de nazarenos para distribuirlos en su respectiva labor: porteadores de imágenes, porteadoras de cruces, Siete Palabras, división de contingentes para las dos imágenes, organización por alturas y toma de lugares, garrochas, lonas, encapuchados, prensa, banda de guerra, música, auxilio médico y en general todos los involucrados.
Pero este viernes a las 8:00 de la mañana ya había afuera unas 200 personas esperando a que les abrieran la puerta.
La sacristana estaba en la iglesia, pues ahí vive. Los integrantes de la Cofradía de Nazarenos le marcaron y marcaron, también tocaron repetidas ocasiones hasta que les contestó: tengo indicaciones de no abrir hasta después de las 8:00.
¿Quién dio la indicación?
Fue el párroco José Juan Calixto Alonso.
El padre Calixto ha tenido antecedentes de mal comportamiento, especialmente en Tecamachalco donde antes residía.
En el caso de la parroquia de San José ha mantenido una relación complicada con los feligreses y con los integrantes de la Cofradía desde su llegada a la parroquia.
En diferentes ocasiones se ha pronunciado molesto por las actividades recurrentes de la Cofradía, incluso hasta por los horarios de misas mensuales o dominicales.
Este viernes no es la primera ocasión que se adueña de la puerta. En otras ocasiones ha llegado a cerrar las puertas del santuario a los nazarenos, les ha apagado las luces y los ha dejado encerrados por casi una hora en la capilla.
El hermano Mayor de la Cofradía de Nazarenos y su Junta de Gobierno ofrecieron una disculpa por los acontecimientos del Viernes Santo 3 de abril, especificaron que por motivos ajenos a la Cofradía fue que se llegó tarde al punto de reunión.
También especificaron que el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa y el Comité Organizador tuvieron conocimiento del hecho.
¿Volverá a ocurrir en la próxima Semana Santa?
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La Fiscalía General del Estado tardó ocho horas en llegar a recoger el cuerpo de un recién nacido y a recabar información al hospital CESSA de Tochtepec.
Quizá porque era Sábado de Gloria o porque no definían si debían llegar los Ministerios Públicos de Tecamachalco, Armando González Montaño y Víctor Manuel García Cuapa, pero al final decidieron que debía llegar la Fiscalía de Género.
La trágica historia del Sábado de Gloria empezó a las 15:22, cuando dos policías municipales de Tochtepec recibieron el reporte de que debían llegar al hospital el CESSA de Tochtepec, ahora IMSS-Bienestar.
Al llegar al punto los recibió el doctor Santiago Camacho Castro, que informó a los policías que 15 minutos antes llegaron dos mujeres, una de 40 años y una de 22 años.
Las mujeres solicitaron atención médica para un bebé que traían en brazos, pero el niño recién nacido que tenía aún el cordón umbilical ya no tenía signos vitales.
El médico sabía que debía informar y lo hizo: llamó a la policía, la encargada de cabina recibió el reporte, dio parte a dos motopatrulleros que estaban de guardia ciudadana y los dos elementos llegaron al Centro de Salud con Servicios Ampliados (CESSA).
La Policía Municipal recibió la explicación de la señora Rosalía y de su hijastra, la joven Jennifer.
Los policías municipales, a su vez, dieron aviso al Ministerio Público, pero los agentes en turno de la región de Tecamachalco solo daban excusas y durante ocho horas no informaron quién acudiría y ni mucho menos se presentaron a hacer el levantamiento del cuerpo del recién nacido.
Pasadas las 11:00 de la noche llegó al CESSA de Tochtepec el agente investigador Raymundo Reyes Vasquez, de la Fiscalía de Género de Tecamachalco.
En el lugar tuvieron que esperar los policías, la mamá, la madrastra y el médico.
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