En tiempos donde la fama suele ser rápida y efímera, existen artistas cuya trayectoria se construye con paciencia, disciplina y, sobre todo, con una profunda conexión con su vocación. Estos días platiqué con uno de esos artistas que ha llevado el nombre de México a los escenarios más importantes del mundo: el tenor mexicano Fernando de la Mora, quien, dicho sea de paso, se presentará el próximo 26 de abril a las 18:00 horas en el Auditorio del Complejo Cultural Universitario, acompañado de la Orquesta Sinfónica de la BUAP.
“La verdad, tengo un privilegio enorme de poder decir que he tenido la dicha de cantar muchas veces en Puebla, en momentos muy importantes y he tenido la dicha de hacer cantar a los poblanos, de comer su maravillosa gastronomía, de enriquecer mi espíritu con esa comida insuperable”.
Nacido en la Ciudad de México, Fernando de la Mora no tardó en descubrir que su instrumento más poderoso era su voz. Estudió canto con Leticia Velásquez de Buen Abad, Rosa Rimoch y Emilio Pérez Casas.
Debutó en 1986 en el Palacio de Bellas Artes, posteriormente la vida lo llevó a pisar el Metropolitan Opera en Nueva York, Opera de Viena, Barcelona, Moscú, Berlín, Bolonia, Milán, San Diego, París, Japón, Venecia, Estocolmo, Buenos Aires, Miami, Pittsburgh, Caracas, Dallas, Seattle, Bogotá, Marsella, Puerto Rico y Corea.
Yo le pregunté: ¿qué sigue emocionando a Fernando de la Mora antes de salir a un escenario?
“Mira, yo me sigo emocionando porque hace mucho tiempo yo me prometí algo, hace muchos, muchos años, yo creo que más de 25 años, me prometí que nunca iba a permitir no gozar lo que estaba yo haciendo encima del escenario
”¿Y sabes cómo lo logré?
”Cantando canciones que me encantan, que me fascinan, solo canto lo que me gusta, las canciones que me llenan el corazón y que me permiten llegar al corazón de la gente”.
—¿Cómo puedes emocionar?
—Pues metiéndote en las canciones, gozando las canciones, entregándolas, diciéndolas de la mejor forma para que la gente, comprenda tu compromiso con la emoción.
Cuando voy a salir al escenario, voy con toda esa lista de canciones en las cuales voy a hacer un recorrido por las emociones de la gente, entregando joyas musicales de María Griver, de Agustín Lara, de Jorge del Moral, de Gonzalo Curiel, de Armando Manzanero, José Alfredo Jiménez, Cuco Sánchez, Tomás Méndez, toda esa música que he tenido la dicha de aprender y comprender, porque son canciones de compositores que te invitan a la reflexión y a la emoción.
Durante muchos años se pensó que la música clásica era inaccesible para el gran público, reservada para un círculo reducido. Pero artistas como Fernando de la Mora han ayudado a derribar ese mito. Su estilo cercano, su manera de explicar la música y su disposición para compartir el escenario con públicos diversos han hecho que miles de personas se acerquen por primera vez a la ópera.
Y es que la ópera no es un género sencillo. Exige técnica, sensibilidad y una enorme capacidad interpretativa. No basta con cantar; hay que transmitir emociones, contar historias y conmover al público incluso en idiomas que muchas veces no entendemos. Ahí es donde la voz de Fernando de la Mora encuentra su verdadera fuerza: en su capacidad de emocionar.
Porque además de cantar ópera, el ha sido un gran promotor de la música mexicana. No ha tenido miedo de cruzar fronteras entre géneros, interpretando desde arias de Verdi o Puccini hasta canciones de Agustín Lara o José Alfredo Jiménez. En sus conciertos, la música clásica puede convivir con el bolero o la canción ranchera, demostrando que la buena música no entiende de etiquetas.
—¿En qué momento, Fer, de tu vida, te diste cuenta que lo tuyo era estar arriba de un escenario, pero haciendo esto que tú haces como tenor?
—Eso fue hace muchos años, mucho tiempo, mucho, mucho tiempo.
Yo tengo más de 40 años de carrera, tengo una carrera muy bonita, la cual empecé cantando música popular al principio de mi carrera, saliendo del Conservatorio Nacional de Música; me casé muy joven, tenía que mantener a mi familia, entonces tuve que dejar a un lado el glamour y empecé a chambear durísimo, empecé a trabajar en palenques, empecé a trabajar en teatros del pueblo, tuve esa enorme oportunidad, ¿por qué?, porque ahí confronté al público, ahí empecé a manejar mi carácter como cantante, mis nervios, lo que hablábamos, evitar la improvisación y someterte al profesionalismo.
Al principio sí cuesta trabajo confrontar al público y decir, “¡ay, la voz!, ahí la tengo, no la tengo…”, si está bien o no está bien, eso va pasando a un lado y vas comprendiendo la importancia de tu presentación.
—¿Qué se siente cuando interpretas el repertorio nacional fuera de México?
—Híjole, es una gran responsabilidad, sobre todo porque en primer lugar no sabes cómo lo va a recibir la gente y es tu responsabilidad como artista, como artista mexicano, llevar a la excelencia la música mexicana, o sea, la música mexicana lleva un control de calidad maravilloso, respaldado en grandes intérpretes; por darte un ejemplo, don Pedro Vargas; por darte otro ejemplo, Pedro Infante; por darte otro ejemplo, Jorge Negrete; por darte otro ejemplo, Alejandro Algara, Nicolás Urcelay, el maestro Ortiz Tirado, tantos artistas que llevaron las canciones del gran repertorio de música mexicana y que siguen llevándolo, artistas actuales y que, te guste o no te guste, están triunfando en el extranjero y están llevando el nombre de México al mundo con su música.
Realmente creo que el repertorio que yo escogí cantar, que es el repertorio de las joyas, que yo llamo las joyas de la música de nuestro país, joyas que llevaron a emocionar a muchas generaciones, no solamente a 10 años de generación, sino más de 100 años ya llevan canciones como Júrame, canciones como Granada, Muñequita linda, No niegues que me quisiste, Dime que sí, Perjura, llevan más de 100 años y la gente sigue gozando de ellas y sigue elevando su espíritu y sigues arrancando lágrimas cuando cantas temas como Cuando vuelva tu lado, y ya tienen más de 60 años, como Te extraño de Manzanero, Esta tarde vi llover o treinta y tantos años que lleva Por debajo de la mesa de Manzanero.
—La ópera en nuestro país, Fer, vive, creo que vive un buen momento.
—Qué positivo eres. No, no vive un buen momento; sigue viviendo momentos, momentos maravillosos. Yo lo pondría así.
Están dos cuartos bats, o sea, dos, si te gusta el béisbol, tenemos dos cuartos bats con Javier Camarena y Arturo Chacón, dos grandes tenores que corren los 100 metros en menos de 10 segundos, que son una gloria, que están abriendo, dando a hablar bien de nuestro país, que hablan maravillas de México con sus voces maravillosas.
La ópera en México deja mucho que desear, la verdad.
Y no es por hablar mal de las autoridades, al contrario, ojalá que pusieran un poquito más de atención y hubiera más funciones de ópera en Bellas Artes, que itineraran en Puebla las producciones de Bellas Artes, que se llevara más ópera a la provincia.
Cuando hemos entregado a grandes cantantes, uno méxicoespañol, que es Plácido Domingo, que él se formó en México y de México salió para entregarle al mundo su gran carrera; a Francisco Araiza, enorme tenor mexicano que ha puesto el nombre de México en alto a lo largo de su carrera maravillosa.
—¿La voz nace o se construye?
—Hay gente que no construye su voz y tiene una voz linda y tiene una voz potente, tiene una voz nítida, tiene una voz con una gran calidad, pero si no la construye no va a llegar a nada.
Tiene que comprender esa técnica para entender su voz y para llevarla a niveles altos, a niveles que pueda cantar.
¿Por qué te digo esto?
Porque la ópera está escrita en los límites de la voz humana.
—¿Y por qué está escrita en los límites de la voz humana?
—Porque la ópera se canta sin micrófonos en un teatro.
—¿Por qué se canta sin micrófonos?
—Porque la voz es capaz de llenar un teatro de aproximadamente dos mil butacas, que así se construían los teatros, y llenarlo con tu propia voz y no solamente cantar, llenar el teatro con tu voz, sino llenar el teatro con tu voz.
Con una orquesta sinfónica en el foso, abajo del escenario, medio abierta, que está la parte de enfrente, en la cual se convierte en una barrera de sonido para llegar al público.
Y la voz tiene que sonar fuerte para pasar del otro lado cuando todos están cantando, y no solamente la orquesta, tienes un coro de 60 músicos cantando al mismo tiempo que tú y otros solistas que están cantando, y todos se tienen que oír y pasar las voces nítidamente al público.
—¿Algún momento de crisis vocal o de duda personal en tu carrera?
—Muchos, muchos, o sea, enormemente, imagínate, gripas, influenza, COVID, este, afortunadamente el COVID para mí no fue malo porque me dio como una gripa, estaba yo vacunado, afortunadamente, pero sé de cantantes que perdieron hasta un pulmón y dejaron de cantar, y sé de cantantes que fallecieron en la pandemia, y sé de gente que les atrasó su desarrollo como alumnos de canto de ópera, retrasó su desarrollo por lo menos un año, porque les dañó realmente los pulmones y la garganta, o sea, crisis vocales hay a cada momento, ¿por qué?, pues porque estás vivo y porque eres un ser humano y porque tu instrumento no lo puedes guardar en una cajita, lo traes puesto para dormir, para hablar, para comunicarte, para comer, para respirar, o sea, lo tienes puesto todo el tiempo, tu instrumento no es como un violín que se guarda en una cajita y lo afinas y lo llevas con el laudero a que lo arregles y se despegó un poquito aquí; la voz está aquí y tienes que cuidarla, y aparte tú no puedes ver tu instrumento, tú no lo puedes ver más que con un foniatra o un otorrinolaringólogo que lo ve con una camarita y te lo enseña en una televisión, es la forma que lo puedes ver.
—Si no hubiera sido tenor, ¿Qué habrías sido?
—Si no hubiera sido tenor, híjole, no sé, no sé.
La verdad que no me veo como no tenor.
—¿Cuál es el papel de la ópera frente a lo digital, que tú sabes cómo viene la Inteligencia Artificial?
—La verdad que es muy compleja esta pregunta porque no sabemos nada, sabemos que hay una infinidad de posibilidades, sabemos que la tecnología está avanzando de una forma desmesurada y la legislación al respecto no está avanzando al mismo nivel; entonces, creo que es importante que las leyes vayan no acomodándose a la Inteligencia Artificial, sino debería de ser al revés, que la Inteligencia Artificial se acomode a las leyes.
Porque de lo que yo sé, la Inteligencia Artificial se está metiendo enormemente dentro de la interpretación. Por darte un ejemplo, podríamos escuchar a Pedro Infante cantar a Juan Gabriel, podríamos escuchar a Juan Gabriel cantando a Bad Bunny, o sea, ¿qué va a pasar ahí?
Va a ser como Frankenstein de la música, pero ya, está sucediendo, y aparte verlos cantando físicamente, o sea, ver una figura perfecta de Juan Gabriel cantando Bad Bunny, ¡hazme el favor!, o a mí me vas a poder ver cantando lo que no me gusta cantar, eso no se me hace algo padre, creo que es algo importante que la ley crezca y que, digo, la Inteligencia Artificial es indispensable, porque la tecnología tiene que seguir avanzando, y tú no puedes prohibir que la Inteligencia Artificial se aplique, al contrario, si tú la prohíbes va a ser peor.
—¿Cómo podemos atraer a las nuevas generaciones a que admiren este género?
—Mira, yo el consejo que siempre doy es esto: vayan a descubrir lo que movió al planeta musicalmente en los últimos 100 años, vayan a escuchar canciones que fueron culpables de la explotación demográfica del planeta, de Latinoamérica, que enamoró a cientos de millones de seres humanos, que se enamoraron por estas canciones, vayan a descubrir, lo peor que les puede pasar es que les guste.
Eso es lo peor que les puede pasar, porque realmente van a descubrir género gloriosos, música inteligente, música bella y aparte canciones que duran, que dura una canción tres a cuatro, cinco minutos máximo y en cada canción hay una historia como en todas las canciones que escuchan ahora con otros estilos que se vale, lo que no se vale es que solamente escuchen eso. Escuchen todo, hay tanto que descubrir, hay tanto por lo cual emocionarse y hay que abrir el espíritu, abrir el abanico de posibilidades que te ofrece la vida y no quedarte con un solo estilo que te guste, al contrario de que te falten estilos, que te sobren estilos, que sepas hablar de música, que sepas hablar de compositores, que sepas hablar de la historia musical de este país de donde vienes, donde está tu identidad.
Ven a este concierto el 26 de abril y empápate de María Griver, de Agustín Lara, de Juan Gabriel, porque voy a cantar Juan Gabriel, también voy a cantar a este, voy a cantar al Buki, voy a cantar a Joan Sebastian, voy a hacer un recorrido por estas piezas de ellos, pero también voy a seguir cantando a mi adorado Armando Manzanero, por supuesto que voy a cantar; no voy a tener mariachi en esta ocasión, pero voy a tener a la Orquesta Sinfónica de la UAP con el maestro Raúl García, vamos hacer un recorrido muy bonito muy completo, la vamos a pasar bien, créemelo.
—¿Qué consejo les darías, Fer, a todos los chavos que sueñan con cantar ópera?
—Yo lo que les diría es que están escogiendo una carrera muy compleja pero hermosa, y el desarrollo de un cantante de ópera es muy complejo, pero hermoso, y que no permitan se interrumpa. Vas a encontrar muchas situaciones incómodas, muchas situaciones que defrauden tu emoción, pero no importa, no importa, sigue adelante, un guerrero en la formación de tu voz; si lo logras, vas a encontrar un repertorio, vas a poder conocer muchos países, vas a desarrollarte, vas a convertirte en un mejor ser humano, no solamente en la cuestión de capacidad de conocimiento, sino en la capacidad de ser humano y es un nivel de excelencia. Ojalá que no te defrauden y si te defraudan, quítalos de un lado y sigue adelante, y sigue estudiando y sigue preparándote, sigue preparándote.
Como te lo digo y te lo he dicho toda esta entrevista, es un privilegio para mí subirme al escenario y, sobre todo, no le tengan miedo a la ópera, no le tengan miedo a la ópera, abran su espíritu, no importa si no entiendes el idioma, con dos, tres palabras que entiendas y con la melodías, cómo te acaricia el espíritu la melodía, cómo te llega esa música gloriosa, eso no requieres comprender.
La columna de esta semana ha terminado pueden ir en paz a escuchar la música de este gran tenor mexicano Fernando de la Mora.
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