La afición poblana vivió una noche de emoción en el estadio Cuauhtémoc. Contra todo pronóstico, el Club Puebla derrotó 3-1 a Tigres UANL y firmó una de las grandes sorpresas de la Jornada 9 del Clausura 2026 de la Liga MX.
La Franja llegaba como víctima ante uno de los planteles más poderosos del torneo, pero respondió con carácter y fútbol para lograr su segunda victoria consecutiva y meterse de lleno en la pelea por los puestos de Liguilla.
Un Puebla valiente desde el inicio
Aunque los visitantes tenían mayor posesión de balón, el equipo poblano fue el que generó las jugadas más peligrosas. La insistencia encontró recompensa justo antes del descanso.
Al 45+1, el delantero Emiliano Gómez aprovechó un balón retrasado y sacó un disparo raso cruzado que dejó sin oportunidad al portero Nahuel Guzmán, desatando la celebración en las gradas.
El gol reflejaba lo que se veía en la cancha: un Puebla atrevido, decidido a competirle de tú a tú a los felinos.
Guerra amplía la ventaja
La emoción continuó en la segunda mitad. Apenas al minuto 53, Édgar Guerra aprovechó una desatención defensiva de Tigres y definió mano a mano frente al arquero para colocar el 2-0, aumentando la ilusión en la Angelópolis.
Tigres reaccionó y logró recortar distancias al 68’. Tras una revisión del VAR por una mano en el área, Juan Brunetta convirtió el penal que acercó a los universitarios y encendió la tensión en el estadio.
Baltazar sentencia la gran noche
Cuando parecía que Tigres presionaría hasta encontrar el empate, Puebla respondió con un golpe definitivo.
Al 85’, tras un rápido contragolpe, Carlos Baltazar cerró una jugada colectiva con un disparo pegado al poste para firmar el 3-1 que sentenció el partido y desató la fiesta poblana.
La Franja vuelve a soñar
Con este triunfo, Puebla llegó a 11 puntos y se colocó momentáneamente en el décimo lugar, acercándose a los puestos de clasificación en el torneo.
La victoria también tiene un sabor especial: la última vez que Puebla había derrotado a Tigres en el Cuauhtémoc fue en septiembre de 2022.
Para Tigres, la derrota significa llegar “herido” al próximo Clásico Regio frente a CF Monterrey, mientras que en Puebla la ilusión vuelve a encenderse.
En una noche donde el fútbol premió el esfuerzo y la valentía, La Franja demostró que, cuando juega con corazón, también puede tumbar gigantes.
