Desde hace algunas semanas, quienes dirigen el PT en Puebla habían estado presionando para que se aceptara una coalición electoral con el grupo político del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, bajo el argumento de evitar una represión de parte del Poder Ejecutivo.
Esos intentos de aires colaborativos con la derecha fueron frenados el miércoles en la noche, una vez que la Junta Ejecutiva Nacional del partido aprobó por unanimidad que dicho instituto no hará ningún tipo de alianza ni con el PAN ni el PRI, y mucho menos con los mandatarios emanados de esas fuerzas.
El acuerdo aplica para los 14 estados en que habrá comicios locales en 2013 y se aprobó por unanimidad. En particular se discutieron los casos de Durango y de Puebla, en donde algunos petistas pedían que hubiera una excepción y se permitiera estudiar la posibilidad de aliarse con Acción Nacional.
La argumentación para el caso de Durango es que el PRI nunca ha sido derrotado, pero ahora hay esa posibilidad si se da una unión de las fuerzas de oposición de esa entidad. Pese a que parecía una razón convincente, no se aceptó.
En el asunto de Puebla, previó a la sesión de la Junta Ejecutiva Nacional, los petistas cercanos a Mariano Hernández y Zeferino Rodríguez, quienes son los que controlan el PT, habían expuesto:
Que no hacer una alianza con Moreno Valle podía llevar a que el gobernador busque infiltrar al partido o establecer una estrategia específica para arrollar a esta fuerza política durante los próximos comicios. Por lo cual era conveniente, por lo menos en esta ocasión, buscar pactar con el jefe del Poder Ejecutivo.
Igual como pasó con Durango, los argumentos esgrimidos para el caso de Puebla fueron desechados y se acordó que: el PT solamente se podrá aliar con partidos, organizaciones y movimientos de izquierda que contiendan en los procesos electorales sin hacer alianzas con las fuerzas de derecha o con el tricolor.
Dicho de otra forma, en 2013 los petistas no podrán hacer ningún tipo de alianza con el PRD poblano, el cual es un partido controlado por el senador Luis Miguel Barbosa Huerta, quien a su vez defiende los intereses del gobernador panista Rafael Moreno Valle Rosas.
Las únicas posibilidades que habrá es que el PT se podrá aliar con el Movimiento de Regeneración Nacional, que fundó Andrés Manuel López Obrador, previo a los comicios de este año; y con el Partido Movimiento Ciudadano, en caso de que no acabe sucumbiendo ante el gobierno del estado.
Un aspecto relevante, es que en el máximo órgano de gobierno en el Partido del Trabajo quien presentó, sustentó y defendió el proyecto de rechazar todo acercamiento con el PRIAN fue el dirigente nacional Alberto Anaya, lo cual pone de manifiesto que fue falsa la acusación de que recientemente vino a Puebla a negociar un pacto con Moreno Valle.
El acuerdo que tomó el PT es una pequeña bocanada de oxigeno al opresivo panorama que se prevé en Puebla para el próximo año, en el cual Rafael Moreno Valle busca ejercer un totalitarismo controlando o incidiendo en la mayor parte de las fuerzas políticas, incluido el PRI, para que dichas agrupaciones acaben dando soporte a su proyecto personal de buscar ser candidato presidencial en el año 2018.
Dicho esquema está diseñado para que Moreno Valle controle a todos los diputados del Congreso, a los alcaldes de los municipios más importantes de la entidad y a las dirigencias de todos los partidos, y de esa manera, en Puebla no haya contrapesos y nadie se atreva a fiscalizar el gasto del Poder Ejecutivo, ni a revisar la legalidad de los actos del gobierno del estado ni mucho menos hacer denuncias públicas por abusos cometidos contra la población, contra académicos, contra medios de comunicación y diversos actores sociales que son críticos de la realidad poblana.
Por eso resulta loable que el PT se arme de valor y se prepare para salir a dar la pelea en el año 2013, pese a sus enormes limitaciones de recursos económicos y estructuras partidistas.
Y que una de sus metas, con dicho acuerdo, sea defender su ideología de izquierda.
Además de buscar recuperar entre 150 y 300 mil votos de ciudadanos que este año creyeron en un proyecto socialdemócrata, y por esa razón, sufragaron por Andrés Manuel López Obrador.
La lucha que dará el PT, tendría que ser la lucha del PRD, partido que hace un par de décadas no le importaba estar en circunstancias muy inferiores al PRI, y salía a las calles a dar la lucha a favor de las causas de izquierda, de los derechos humanos y aspiraba a defender a las clases populares de los abusos del poder político y económico.
Ahora el PRD poblano, dirigido por Eric Cotoñeto Carmona, se prepara para servir a la derecha, para acabar con la democracia en el estado, para permitir abusos contra las clases populares y proteger los intereses de Rafael Moreno Valle Rosas.
Dicho de otra manera, el PRD poblano, el que dirigen Cotoñeto, Barbosa y la gente de la corriente Nueva Izquierda, se ha convertido en un Ouroboros, es decir, un pez que se muerde la cola.
