Teodoro Ixtlapale Caporal lleva 15 días como alcalde de San Martín Texmelucan y es la hora en que no conoce las nóminas del ayuntamiento, no tiene acceso a la información de la Tesorería, no puede nombrar funcionarios de primer nivel, no controla a la Policía Municipal, no le hacen caso dos grupos de servidores públicos que laboran en la Comuna, no tiene proyecto de obra pública y tampoco se sabe que rumbo dará a la administración que encabeza.
En San Martín Texmelucan se creía que no podía haber peor alcalde que Noé Peñaloza, quien fue edil en el trienio pasado, endeudó a la Comuna, provocó una constante crisis de ingobernabilidad y su plan de gobierno eran meras ocurrencias. Ahora empieza a crecer la idea de que Teodoro Ixtlapale Caporal va a superar con creces a Peñaloza.
Ixtlapale llegó al cargo por ser el suplente de Carlos Sánchez, el edil de Texmelucan que pidió licencia para volverse diputado federal. El problema del nuevo alcalde es que es una persona joven que no tiene carácter, que no sabe dar órdenes, que no sabe planear, que no tiene grupo político y lo que es peor, que ya se peleó o distanció con las facciones del PRI que dominan el escenario político de ese municipio.
En estos últimos 15 días, siempre que Ixtlapale da una orden a los funcionarios que encontró, la respuesta es que lo ignoran. No le hacen el menor caso. Y es que la mayoría de los servidores públicos se sienten protegidos por los regidores que son controlados por los grupos de Carlos Sánchez y el presidente del Congreso local, édgar Salomón Escorza.
Un grupo de la sociedad civil está espantado de que se repita una crisis similar a la que se vivió con Peñaloza, que provocó daños severos a la economía, a la estabilidad social y la seguridad pública. Por esa razón se han ofrecido mediar para sentarse a negociar con cada uno de los miembros del cabildo y éstos hagan un acuerdo con el edil que permita funcionar al ayuntamiento.
La respuesta testaruda de Rodolfo Ixtlapale ha sido negarse a aceptar esa propuesta. Sin darse cuenta que en la medida en que pasan los días y no toma las riendas del gobierno local, no solamente provocará conflictos a la comunidad, sino que se irá enredando en el manejo de la administración pública y eso le podría costar que en poco tiempo empiece a enfrentar cargos del Órgano Superior de Fiscalización.
El nuevo alcalde tendría que haber llegado con un grupo de funcionarios, ajenos a los grupos políticos de San Martín Texmelucan, así como con un nuevo plan de desarrollo para ejecutarse en menos de un año, que es el periodo que en términos reales tendrá para hacer algo a favor de la comunidad. Nada de eso hizo, ya que no tiene asesores de altura. Por eso el edil cree que de manera espontánea su gobierno tomará rumbo.
Ayer gente cercana al alcalde citó a una rueda de prensa, con diversos actores sociales y políticos del municipio, para hacer un llamado a los regidores para que den gobernabilidad al municipio. La idea, que no era mala, pero se les salió de control. Al final la percepción que se impuso es que el alcalde no sabe cómo gobernar.
Youshimatz causa enojo y zozobra entre maratonistas de Puebla
Hay una máxima en México: Buen deportista olímpico, por lo general pésimo funcionario público.
Tal condición se pueda aplicar a Manuel Youshimatz, quien fue un ciclista medallista en los juegos de 1984 celebrados en Los Ángeles, California, pero a nivel local ha sido un gris director del Instituto Poblano del Deporte (IPD). Una prueba de ello es la catastrófica organización del Maratón Internacional de este año.
A 54 días de que se realice la competencia, es la hora que no se emite la convocatoria de la carrera, se desconoce la ruta del maratón y la planeación. Dicha situación denota una completa desorganización, pues a estas alturas todos esos aspectos tendrían que ya estar definidos, tal como siempre ocurre en este tipo de actos tanto en México como en el extranjero.
Se supone que el maratón tendría que realizarse el próximo 25 de noviembre y muchos de los posibles participantes se preguntan si se podrá realizar, ya que las autoridades del municipio de Puebla y del gobierno del estado les fascina tener citada la ciudad con obras públicas que se realizan al mismo tiempo, sin planeación y sin importar los daños que provocan a la población. Y la ruta tradicional de la carrera estaría atravesada en varios sitios por dichos trabajos.
El problema de fondo tiene tres aristas. Uno: es que Manuel Youshimatz no de la cara y no informa sobre el evento.
Dos: lo más grave, es que para correr un maratón se necesita de un entrenamiento previo de tres meses. Si se cancela la carrera, sería una falta de respeto, de seriedad, de compromiso, con docenas de ciudadanos, de todas edades, géneros y condiciones sociales que se han estado alistando para competir.
Y tres: al parecer Youshimatz desconoce que su antecesor en el cargo, Salomón Jauli Dávila, fue un hombre que destacó en Puebla, en México y el mundo por su pasión por el deporte, que incluía una implacable organización del Maratón Internacional de la ciudad de Puebla, que empezó a realizar desde la época del gobernador Guillermo Jiménez Morales.
Queda claro que Youshimatz no ha podido “llenar los zapatos” que dejó Jauli. Aunque tal vez no le importe ese reto, ya que este ciclista es uno más de los funcionarios públicos que llegaron a Puebla a este sexenio para incorporarse al gobierno del estado sin importarles en dejar una imagen de armonía, convivencia y tolerancia con la ciudadanía poblana.
