El 9 de agosto pasado, un grupo de trabajadores de la empresa IPKON S. A. de C. V. desmontó, sin ningún tipo de autorización, un fragmento del llamado esculto-mural Ayotl, acción por la que fueron detenidos.
Los empleados de esa empresa de publicidad desprendieron de la pared oriente del paso vehicular subterráneo, ubicado en San Antonio Abad y 20 de Noviembre (justo al lado de la plaza Tlaxcoaque), 21 esculturas hechas en placas de hierro.
En total, fueron retiradas 15 figuras metálicas de tortugas marinas y seis de peces de la especie cirujano, diseñadas por el escultor Hugo Arquímedes expresamente para los muros del paso vehicular.
Para la elaboración de este mural urbano, la Secretaría de Obras y Servicios del Distrito Federal (SOSDF) invirtió tres millones de pesos.
A pesar de que el llamado esculto-mural Ayotl es una obra de autor, la Autoridad de Espacio Público (AEP), a cargo de Daniel Escotto, permitió que una cuadrilla de trabajadores de la firma IPKON lo dañara y con ello desprendiera un fragmento de la intervención urbana.
El retiro de las figuras marinas fabricadas en hierro se realizó en segmentos, afectando en principio las esculturas que estaban colocadas en el tramo de la rampa de incorporación de San Antonio Abad.
Paso uno
El primer desprendimiento se hizo el 8 de agosto pasado, fecha en la que personal de la Dirección General de Servicios Urbanos, dependiente de la SOSDF, detectó los daños.
Ante la sospecha de que las figuras marinas fueran objeto de un robo, la dependencia capitalina solicitó a la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF) que aplicara un despliegue de vigilancia especial en el túnel vehicular.
Un día después, el 9 de agosto, policías ubicaron a un grupo de personas que desmontaban de las paredes del paso a desnivel las figuras marinas.
Los efectivos policiacos actuaron de inmediato para detener a las personas que realizaban la intervención en el mural, los detuvieron y presentaron ante el Ministerio Público.
Durante su detención, los trabajadores de esa empresa argumentaron pertenecer a una empresa que prestaba servicios a la AEP, con autorización para intervenir en los bajopuentes de la Ciudad de México.
A pesar de las referencias y de la supuesta relación con las autoridades locales, la SSP-DF presentó a los detenidos.
Cuatro días después del incidente, el 13 de agosto pasado, la SOSDF levantó una demanda ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) por la desaparición de las figuras metálicas y el daño hecho al mural.
La denuncia que inició la dependencia capitalina fue levantada en contra de quien resulte responsable por los daños a la escultura en la agencia número 4 de la Coordinación Territorial Cuauhtémoc número 4.
La demanda fue ratificada un mes después, el 13 de septiembre, en la agencia número 8 del Ministerio Público de la delegación Cuauhtémoc, a donde fue turnada para su seguimiento ministerial.
Los trabajadores de la empresa IPKON actuaron de acuerdo con un contrato que les otorgó la Dirección General de Patrimonio Inmobiliario, por el cual se les autorizó a explotar comercialmente los túneles vehiculares del DF.
Permiso por una década
De acuerdo con un reporte emitido por la Ventanilla Única de Transparencia del Gobierno del Distrito Federal, a IPKON se le otorgó en 2011 un Permiso Administrativo Temporal Revocable por diez años para el uso y aprovechamiento de 102 pasos a desnivel.
Entre los túneles que pueden ser utilizados por la empresa de publicidad destacan los siguientes: Viaducto con avenida Jalisco, Medellín, Monterrey, Eje Central, Calzada de la Viga, 5 de Febrero e Isabel la Católica.
Además de Periférico sur y Camino a Santa Teresa, Constituyentes y Parque Lira, avenida Churubusco y Calzada de Tlalpan y Chapultepec y avenida Constituyentes, entre otros.
A pesar del otorgamiento del contrato que le permite a IPKON intervenir en la totalidad de la mayoría de los bajopuentes de la capital, fuentes del Gobierno del DF revelaron que la Dirección General de Servicios Urbano de la SOSDF solicitó formalmente a la AEP que no interviniera el túnel de San Antonio Abad y 20 de Noviembre, así como el de avenida Chapultepec e Insurgentes Sur.
En ambos casos, fue por contener intervenciones murales y estéticas en las que la dependencia capitalina había realizado inversiones para recuperarlos.
El proyecto del esculto-mural Ayotl fue inaugurado por el titular de la SOSDF, Fernando Aboitiz, el 23 marzo del año pasado y comprendió 200 metros de muros, cien por cada pared del túnel.
Durante un recorrido realizado por Excélsior por el paso a desnivel se comprobó que el muro oriente permanece dañado y sin las placas que conformaban la simulación del paso de las tortugas marinas.
Además, se observó que las cenefas de mosaicos rojos que delimitaban el mural también fueron dañadas y en algunos tramos desprendidas en su totalidad.
El espacio permanece con deterioros generales, los 15 proyectores escénicos que fueron puestos en marcha el día de su inauguración para dar la impresión de movimiento permanecen inservibles.
El equipamiento hidráulico también desapareció, pues al menos 51 rejillas del drenaje del túnel fueron retiradas.
Objetivo, alcanzar la calma
El esculto-mural Ayotl fue el segundo túnel vehicular que fue intervenido por la Secretaría de Obras y Servicios del DF (SOSDF) como parte de un programa de recuperación de espacios utilitarios.
Antes de la intervención al mural urbano del escultor Hugo Arquímedes, la dependencia capitalina instaló una lona reforzada con yeso y tablarroca que simula una acuario en el túnel de avenida Chapultepec y la Glorieta de Insurgentes.
La obra marina comprendió una inversión de tres millones de pesos para la colocación de 32 figuras de tortugas marinas y doce peces de la especie cirujano, todas enmarcadas en una cenefa de mosaicos venecianos.
De acuerdo con Hugo Arquímedes, autor de la obra urbana, entre las piezas destacan dos tortugas de siete metros de largo, que encabezan el mural marino.
Las piezas metálicas se elaboraron con placas de hierro que fueron recubiertas con pintura de esmalte acrílico y un material vinílico especial que permite que puedan ser lavadas.
La idea de la intervención fue la de simular el viaje que realizan las tortugas marinas a través de las corrientes marinas y con esto generar una sensación de tranquilidad entre los automovilistas que circulan por ese túnel en dirección al Zócalo capitalino.
