Con un mensaje contundente centrado en la cero tolerancia a la corrupción, Ariadna Montiel Reyes asumió la presidencia de Morena tras ser electa por unanimidad durante el Congreso Nacional Extraordinario, en sustitución de Luisa María Alcalde Luján.
En su primer discurso como dirigente nacional, Montiel dejó en claro que su gestión estará marcada por un principio innegociable: “En Morena, los corruptos no tienen cabida”, al tiempo que llamó a militantes y funcionarios a realizar un ejercicio de autocrítica y denunciar cualquier irregularidad.
“Esta dirigencia no tolerará corrupción en ningún gobierno de Morena. Es momento de hacer un examen de conciencia y, si alguien detecta corrupción, denunciarla. Hay que hacer a un lado a quien esté en estas prácticas”, enfatizó ante gobernadores, legisladores y dirigentes del partido.
La nueva lideresa, quien encabezará el partido hasta 2029, advirtió que este criterio será determinante en la selección de candidaturas rumbo a las elecciones intermedias de 2027. “Si tenemos certeza de que alguien comete un acto de corrupción, aunque haya ganado la encuesta, no será candidato. La honestidad es un mandato ético que no admite excepciones”, sostuvo.
Durante el mismo acto, Óscar del Cueto García rindió protesta como secretario de Finanzas del partido, en una renovación de la dirigencia que busca fortalecer la estructura interna de cara a los próximos comicios.
Montiel también hizo un llamado a la unidad del movimiento y a respaldar el proyecto de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, en un contexto que calificó como una “ofensiva” contra la llamada “cuarta transformación”. Asimismo, subrayó la importancia de mantener la cohesión política y evitar divisiones internas.
En paralelo, líderes del partido, como Alfonso Durazo, exhortaron a “cuidar al movimiento” y evitar la “política pequeña”, mientras que la dirigencia saliente destacó la necesidad de mantener un partido unido frente a los retos del país.
La llegada de Montiel ocurre en medio de señalamientos externos contra algunos actores políticos y del debate interno sobre la necesidad de reforzar filtros éticos para evitar candidaturas vinculadas a prácticas indebidas o incluso a la delincuencia.
Finalmente, la nueva presidenta reiteró que su gestión se regirá por los principios del movimiento: “por el bien de todos, primero los pobres”, al tiempo que rechazó cualquier uso indebido de programas sociales y aseguró que en la “cuarta transformación” se actúa con honestidad, porque “no somos iguales”.



