La presa Manuel Ávila Camacho, inaugurada en 1946 por el entonces presidente de la República del mismo nombre, es el espejo de agua más importante de la zona centro del estado.
La primera piedra se colocó en 1938, siendo presidente de la República Lázaro Cárdenas del Río y gobernador el temido Maximino Ávila Camacho.
Desde entonces, sus 404.5 hm cúbicos son vitales para el distrito de riesgo de Tecamachalco y Tehuacán, la zona en donde se cultivan la mayor parte de las legumbres que se consumen en Puebla y en parte de sur-sureste del país.
En la presa de Valsequillo, la contaminación (principalmente por descargas de los ríos Atoyac y Alseseca, con nutrientes, metales pesados y materia orgánica) combinada con la invasión del lirio acuático (Eichhornia crassipes) provoca muertes masivas de organismos acuáticos, sobre todo peces, y afecta indirectamente a aves y otros seres vivos.
¿Qué muere y por qué?
En la presa, los altos niveles de contaminación hacen que mueran principalmente peces, miles de ejemplares de especies como mojarra, carpa, tilapia, trucha y sardina pierden la vida por falta de oxígeno disuelto (hipoxia o anoxia).
Actualmente, el lirio cubre entre el 60 y el 70% de la superficie en períodos críticos, bloquea la luz solar (impide la fotosíntesis de algas y plantas sumergidas) y reduce la oxigenación. Al morir, el lirio se descompone y consume aún más oxígeno, liberando nutrientes que agravan la eutrofización.
Ejemplos documentados incluyen eventos de mortandad masiva por rompimiento de termoclina (mezcla de capas de agua con bajo oxígeno) o acumulación de materia orgánica. La contaminación orgánica e inorgánica (nitrógeno, fósforo, bacterias fecales) acelera este ciclo.
Otros organismos acuáticos: plancton, macroinvertebrados y algas se reducen o cambian de composición (a favor de cianobacterias tóxicas como Microcystis). Esto afecta toda la cadena alimentaria.
También mueren a causa de la contaminación de la presa aves y fauna silvestre: Aves migratorias y residentes (el humedal es sitio Ramsar) sufren indirectamente por pérdida de hábitat, escasez de peces para alimentarse y posible bioacumulación de metales pesados (plomo, mercurio, arsénico, etc.) en el tejido de los peces que aún sobreviven. El mal olor, mosquitos y gases tóxicos (como sulfuro de hidrógeno de la descomposición) también impactan.
Incluso para los seres humanos, la presa significa riesgos, debido a la descomposición genera gases tóxicos (ej. H₂S), como en el caso de trabajadores que murieron intoxicados en 2025 durante mantenimiento. El agua contaminada se usa para riego, lo que afecta cultivos y ganado.
Rol del lirio acuático
El lirio es un síntoma y agravante de la contaminación: crece explosivamente gracias a los nutrientes (actúa como biofiltro, absorbiendo metales y contaminantes), pero al cubrir la superficie provoca estancamiento, menor oxígeno, más descomposición y sedimentación. No es la causa raíz (esa es la contaminación antrópica), pero empeora el problema ecológico.
Situación actual y esfuerzos
El lirio cubre gran parte del espejo de agua, pero se busca controlarlo sin eliminarlo por completo (mantiene algo de filtrado).
Proyectos como “FertiPue” convierten lirio en fertilizantes, abonos o materiales (adoquines), tras análisis para manejar residuos peligrosos (metales acumulados). Hay retiros mecánicos y planes de reforestación en la cuenca.
El problema es crónico desde décadas atrás y requiere saneamiento integral de afluentes para reducir nutrientes.
¿Es posible recuperar las aguas de Valsequillo?
Los estudios más recientes dicen que sí, es posible recuperar las aguas de la Presa de Valsequillo (Presa Manuel Ávila Camacho), pero se trata de un proceso a largo plazo, complejo y que requiere acciones sostenidas, coordinación intergubernamental y mantenimiento continuo. No será una solución inmediata ni completa en el corto plazo, debido a décadas de contaminación acumulada, pero hay avances concretos en marcha desde 2025-2026 que generan optimismo.
Factores que hacen posible la recuperación
- Resiliencia natural del ecosistema: el lirio acuático actúa como biofiltro (absorbe parte de los contaminantes) y la presa retiene agua suficiente para procesos de autodepuración si se reducen las entradas de nutrientes y metales pesados.
- Proyectos en ejecución (2025-2026):
- FertiPue: transforma el lirio excedente (que cubre 60-75% de la superficie) en composta, mejoradores de suelo, fertilizantes (inicialmente industriales) y adoquines ecológicos. Se han procesado toneladas piloto; la fábrica inicia operaciones progresivamente. Esto reduce cobertura, mejora oxigenación y genera beneficios económicos.
- Saneamiento del río Atoyac (principal fuente de contaminación): plantas de tratamiento, biodigestores y reforestación en la cuenca (más de un millón de plantas en miles de hectáreas). Intervenciones en decenas de kilómetros.
- Tecnología de limpieza: Barcazas que inyectan ozono y oxígeno para hiperoxidación del agua. Se planean más embarcaciones. Meta: dejar solo 20% de lirio para equilibrio ecológico.
- Infraestructura: Reparación de compuertas y fugas (inversión de 100 millones de pesos en 2026), nuevo puente y obras para mejorar flujo y turismo.
- Apoyo federal y académico: Coordinación con Conagua, IPN, BUAP y Semarnat. Visión de convertirlo en polo ecoturístico similar a Xochimilco.
- Inversiones: Cientos de millones de pesos (500 millones para saneamiento y cultivos de alto valor en 100 hectáreas).
Desafíos principales
- Fuentes persistentes de contaminación: descargas industriales, urbanas y agrícolas en los ríos Atoyac y Alseseca (metales pesados, nutrientes, bacterias). Sin control estricto upstream, el lirio y la eutrofización regresan.
- Escala y tiempo: recuperación parcial podría tomar años (meta 2028 para limpieza significativa y uso recreativo). Requiere fiscalización continua y participación ciudadana.
- Riesgos del lirio: si se maneja mal (sin tratamiento adecuado), puede liberar contaminantes acumulados. Se necesitan certificaciones de Semarnat.
Perspectiva realista
Expertos y autoridades coinciden en que una recuperación parcial significativa es viable con mantenimiento constante (como en otros cuerpos de agua mexicanos). Una recuperación total (agua cristalina y biodiversidad plena) es más difícil sin eliminar casi por completo las descargas contaminantes, pero se puede lograr un equilibrio ecológico usable para riego, pesca controlada, turismo y biodiversidad.
El gobierno (estatal y federal) lo prioriza como proyecto estratégico. Los avances dependen de la continuidad más allá de un sexenio. Si se mantienen las acciones (tratamiento de aguas, retiro controlado de lirio, reforestación y monitoreo), Valsequillo puede renacer como recurso valioso para la región.
Recuperar Valsequillo si es posible, pero a largo plazo.
