Desde los primeros días de abril, se ha intensificado la promoción de Ana Laura Altamirano Pérez, quien busca saltar del cargo de titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural estatal a la candidatura de Morena a la alcaldía de Atlixco. Un activismo que ha empezado a causar escozor entre las bases atlixquenses de la 4T por una razón de carácter regional: la funcionaria no es oriunda de este municipio.
De acuerdo con su biografía oficial, Altamirano Pérez tiene 48 años, es ingeniera agrónoma por la Universidad Autónoma de Chapingo y es originaria de la comunidad de San Juan Amecac, que es parte del territorio de Atzitzihuacán, un municipio mixteco que está a una distancia de 44.5 kilómetros de Atlixco.
Y es que en este municipio hay una máxima: “Atlixco es para los atlixquenses”, que ha sido una expresión que se ha usado en épocas pasadas cuando en el PRI o el PAN se acariciaron las ideas de postular candidatos a la alcaldía que no eran originarios de esta ciudad y de esa manera se rechazó esa posibilidad.
Fue una forma de repudiar a candidatos que se intentaban imponer “desde un escritorio” en la ciudad de Puebla o en la capital del país.
Atlixco es una plaza que en las últimas tres décadas ha vivido un dinámico proceso de alternancia política, pues en este periodo han pasado seis gobiernos locales del PAN, uno del PRI y dos de Morena. Se ha aceptado el cambio de colores partidistas, pero lo que no se ha tolerado es a candidatos a la alcaldía que no nacieron o que desarrollaron sus vidas en esta ciudad famosa por su clima y su floricultura.
El pasado 6 de abril hubo una gira del gobernador Alejandro Armenta Mier a la cabecera de Atlixco, en donde anunció varias obras públicas y se hizo acompañar de Ana Laura Altamirano, lo que se entendió –en la opinión púbica local– que era una espaldarazo político-electoral para la titular la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
A partir de esa fecha, aparecieron unas 12 bardas con el nombre de la funcionaria, se empezó a reunir con productores agrícolas de la región y grupos de profesionistas, además de presentar –acompañada del secretario de Gobernación, Samuel Aguilar Pala– su libro titulado “La revolución del campo poblano”.
De manera paralela, ha empezado a tener presencia en la prensa local del municipio en donde ha hecho la definición, poco afortunada, de que “estará trabajando en donde la quieran”, una respuesta que ofrece ante la constante interrogante de si buscará ser aspirante a la alcaldía.
Los problemas para Ana Laura Altamirano no se reducen a que no es oriunda de Atlixco, sino a que su presencia en el municipio es muy pobre. No tiene nada que le dé identidad con este polo de desarrollo turístico.
Ella formalmente es diputada local por el distrito electoral 21, que tiene su cabecera en Atlixco, pero resulta que nunca ejerció esa representación popular.
Altamirano aparece en el escenario político de Puebla cuando fue nombrada secretaria de Desarrollo Rural por el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta, en 2019, para después saltar en el mismo cargo en la administración interina de Sergio Salomón Céspedes Peregrina, a quien le renunció al final de su mandato para ser candidata de Morena a diputada.
Una vez electa como legisladora, solicitó licencia para regresar por tercera vez al mismo cargo en el Gobierno estatal.
Un comentario que se ha empezado a esparcir en redes sociales es: “hasta ahora que quiere ser candidata, se acordó que es diputada de Atlixco, antes no”.
Un menudo problema para la encargada de las políticas públicas del agro.
