El viernes pasado, en una residencia del fraccionamiento atlisquense El Cristo, se reunieron una veintena de exintegrantes de la 55 legislatura local de Puebla. Llegaron en su mayoría priistas, pero también hubo panistas y de otras fuerzas políticas. El único que desentonó en ese encuentro fue Juan Carlos Lastiri Quirós, quien no fue parte de ese periodo del Congreso del estado. Su presencia obedeció a que supuso que el convivio era para formar un frente de ex diputados a favor del proyecto del senador Alejandro Armenta Mier, quien busca ser candidato de Morena a gobernador de Puebla en 2024.
Lastiri quien fue uno de los brazos derechos de Rosario Robles Berlanga, la autora de “La estafa maestra”, que apenas hace un trienio era quien controlaba al PRI local y era el poblano mejor encumbrado en el gobierno de Enrique Peña Nieto, ahora anda desesperado en encontrar un espacio político de participación, que le permita regresar a los espacios de poder. No importa que para ello deba desertar del Partido Revolucionario Institucional.
Y por esa razón anda buscando incrustarse en el proyecto personal de Alejandro Armenta Mier, quien se ha convertido en la esperanza de muchos priistas trasnochados.
Juan Carlos Lastiri intentó este año convertirse en candidato a diputado federal, luego de que en 2020 quiso regresar a la política activa como dirigente priista. Ambos proyectos fueron frenados por Alejandro Moreno Cárdenas, el presidente nacional del tricolor, quien dio la orden de que no debía aparecer en ninguna actividad pública del partido hasta que acabe el escándalo de “La estafa maestra”. Es decir, falta mucho tiempo para que dejen de ver como “un apestado” al que también fue alcalde de Zacatlán.
Por eso Lastiri se la pasa tocando la puerta de todo mundo, para que alguien lo deje regresar al quehacer político.
Jabalí, tequila y whiski
El punto de reunión de la comida del viernes fue la casa de Juan Manuel Vega Rayet, quien ya abandonó las filas del PRI, ahora colabora con el PAN y fue edil de Izúcar de Matamoros, además de haber sido secretario y delegado federal de Desarrollo Social.
La comida consistió en jabalí asado y se tomó mucho wiski, tequila y cerveza. El encuentro inició al medio día y se prolongó hasta poco después de las 21 horas.
Aunque se definió como un simple convivio de los que fueron parte de la 55 legislatura local, en realidad el invitado central fue el senador Alejandro Armenta Mier, quien fue diputado local del PRI, en la época en que era incondicional de Mario Marín Torres, “el gober precioso”.
El objetivo inicial era promover un encuentro entre Armenta y los ex diputados priistas que todavía son cercanos al ex gobernador Melquiades Morales Flores.
Era un intento de sumar a los ex legisladores a la estructura de apoyo al senador, que no logra penetrar entre los grupos de Morena, razón por la cual recurre a grupos del PRI para fortalecer su estructura política rumbo a la próxima sucesión gubernamental.
Cuenta uno de los asistentes que la invitación se extendió tanto, que de manera sorpresiva aceptaron acudir varios ex integrantes de las 55 legislatura que no son priistas e incluso, algunos de ellos ya están retirados de la política activa.
Esa respuesta plural a la invitación a comer a la casa de Juan Manuel Vega Rayet, desinfló el propósito de que fuera un encuentro para sumar activos políticos a la causa de Alejandro Armenta.
Hubo un intento de uno de los asistentes, de Manuel Alonso Cañete, quien fue diputado del PRD, de hacer un pronunciamiento por Armenta Mier, pero nadie lo siguió y se diluyó el esfuerzo de que la reunión se redujera al tema del proyecto político-electoral del senador.
Los grandes ausentes de ese encuentro fueron el ex candidato del PRI a gobernador Javier López Zavala; el edil de Zacatlán, José Luis Márquez Martínez; el ex candidato a la alcaldía de Puebla, Mario Montero Serrano; el jurista Carlos Meza Viveros; y Víctor Manuel Giorgana Jiménez, quien fue secretario privado del ex gobernador Melquiades Morales Flores.
En cambio, llamó la atención que llegaran al convite los panistas Roberto Grajales, quien es magistrado del Tribunal Superior de Justicia; el hotelero Ángel Alonso Díaz Caneja; Leonor Popócatl, quien fue presidente del Comité Electoral de la última contienda interna del blanquiazul; y Verónica Sánchez Agis, entre otros.
Todo acabó en un intercambio de anécdotas; de quejas contra los dirigentes del PRI y del PAN; de los contagios del Covid-19 y todos, se portaron políticamente correctos para no hablar mal del presidente Andrés Manuel López Obrador y de la 4T.
Quedaron de reunirse cada 3 meses. Como amigos. Para borrar las disputas que había entre ellos cuando fueron legisladores.
Lastiri se dedicó a tomar whiski y escuchar a los demás.
