Tiene mucha razón el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, en estar enojado con los alcaldes de Morena que simplemente no han dado los resultados esperados, pero también lo debe estar con los interminables escándalos de sus funcionarios.
Natalia Suárez del Real, delegada del Bienestar, ya había sido criticada fuertemente por su lujoso festejo de cumpleaños y vuelve al ojo del huracán por un supuesto romance con el subsecretario de la misma dependencia, Edgar Chumacero.
Es cierto que es un tema absolutamente personal, pero este tipo de escándalos son precisamente lo que Morena tanto criticó por el derroche de recursos y conductas ajenas al servicio público, y ahora ya se conoce el caso como el “Romance del Bienestar”.
Y ya ni qué decir del alcalde de Morena de Chignahuapan, Juan Rivera, alias “El Diablo”, quien en febrero pasado ya había sido señalado por un ostentoso regalo del Día de San Valentín en donde se aprecia un supuesto fajo de billetes.
Y regresó a las críticas por la extravagante fiesta de XV años a su hija y a ese escándalo ya se le conoce como los “XV años del Bienestar”.
En Morena se pregona la austeridad, pero estos personajes hacen todo lo contrario.
Todo esto ya está cansando a los electores y están tomando nota.
Evidentemente, en Morena varios personajes no cumplen con el perfil de la cuarta transformación y se debe sumar la falta de resultados de los alcaldes.
Por eso está molesto el gobernador y vaya que tiene razón.
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