Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Dos sindicatos independientes de Puebla, del sector salud, que se habían enfrentado al gobierno del estado, han tenido una característica común: cuando sus dirigencias entraron en crisis tenían de consejero a Arturo Blázquez Guevara, quien a su vez es el principal asesor jurídico de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) en la entidad. En ambos casos los secretarios generales de esas organizaciones tomaron decisiones autoritarias, equivocadas, en contra de las bases que decían representar y defender.
Se trata de los casos de los sindicatos de trabajadores del Hospital del Niño Poblano (HNP) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado de Puebla.
Parecería entonces que la UNT –que a nivel nacional dirige el líder eterno de los telefonistas Francisco Hernández Juárez– tiene un contubernio con el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas para desarticular a algunos de los sindicatos independientes que le resultan incómodos al Poder Ejecutivo.
Una prueba de ello es que cuando Marco Mazatle fue defenestrado de la dirigencia Sindicato de Telefonistas, en la sección Puebla, la UNT guardó silencio y no salió en defensa de uno de los principales críticos de Rafael Moreno Valle Rosas.
A mediados de agosto de 2014, cuando se estaba en los momentos más álgidos por la represión al pueblo de Chalchihuapan y por la promulgación de la fascista Ley Bala, Francisco Hernández Juárez visitó Puebla, reunió a los miembros de la UNT y públicamente rompió con Rafael Moreno Valle Rosas, luego de que esta central obrera había apoyado a los morenovallistas para ganar la elección del año 2010.
El dirigente telefonista, al tildar al gobernador poblano de ser un tirano, convocó a una movilización en su contra.
Finalmente la marcha se hizo, pero con la ausencia notoria de Hernández Juárez, quien meses después se presentó en Casa Puebla a negociar un acuerdo, que al parecer por lo menos tuvo dos partes.
El primer acuerdo fue que Hernández Juárez operó un proceso para sacar a Marcos Mazatle de la sección local del Sindicato de Telefonistas, al ser un duro activista contra el gobernador. En aquel entonces se ignoró cuál era la segunda parte del pacto que habría entre Hernández Juárez y el gobierno del estado.
Todo hace suponer que ese segundo acuerdo es que la UNT se presta a ser un testaferro en contra de sindicatos independientes.
A principios de agosto de este año otra vez Hernández Juárez pronunció en Puebla una declaración en la que acusa a Moreno Valle de no haberle cumplido a los trabajadores que lo llevaron al poder. Sin embargo ahora sus palabras no tuvieron la más mínima resonancia, ya que nadie le cree al sempiterno dirigente de los telefonistas.
La mano del asesor
El Sindicato de Trabajadores del Hospital del Niño Poblano había sido una organización que exhibía las carencias y deficiencias que enfrentaba el HNP, por lo que se le consideraba una agrupación incómoda para el Poder Ejecutivo.
En marzo de 2014, al realizarse un proceso en el que el HNP dejó de ser un organismo descentralizado y pasó a depender de la Secretaría de Salud, por decreto se desapareció al sindicato de la institución, mientras que los trabajadores fueron despedidos, para luego ser recontratados bajo nuevas condiciones laborales muy desfavorables.
La entonces dirigente gremial del HNP, Mónica Valencia, decidió que para salvar al sindicato y lograr rescatar los derechos de los trabajadores, accedió en una asamblea a transferir el cargo al médico Sixto Andrade Pacheco, quien este año, cuando quiso emplazar a huelga al hospital, se enfrentó con la sorpresa de que su organización carecía de la personalidad jurídica para iniciar la revisión laboral.
El trámite notarial y el aviso a la autoridad laboral del traspaso de la dirigencia entre Mónica Valencia y Sixto Andrade fue deficiente, sobre todo del primero de estos actores, lo que acabó por nulificar al sindicato. No es creíble que haya sido una equivocación o un acto de candidez, sino fue algo bien planeado.
Quien fungía como asesor de Mónica Valencia era el consejero jurídico de la UNT en Puebla, Arturo Blazquez.
Hace un par de años, Susana Andrade Solís pudo registrar su planilla para contender por la secretaría general del Sindicato del ISSSTEP al obtener un amparo para no ser despedida del instituto y se le dejara competir, pues había órdenes de que solamente iba a registrarse una fórmula, la que estaba identificada con los intereses del gobierno del estado.
Luego del triunfo la dirigente poco a poco se olvidó de los compromisos de campaña, emprendió actos de represión en contra de miembros críticos del sindicato y se pasó del lado de los intereses de la dirección del ISSSTEP.
En agosto de 2015 la asamblea de trabajadores votó para que, por ningún motivo, el sindicato aceptara negociar con el ISSSTEP alguna modificación el Contrato Colectivo de Trabajo (CCT). Este año, la dirigente accedió a cambiar cláusulas del CCT, luego de que Arturo Blázquez –cuentan los disidentes– recomendó a la secretaría general actuar sin tomar en cuenta a la base gremial.
El resultado fue que hace una semana la dirigente fue destituida, y ésta a su vez ha emprendido una batalla legal contra quienes ocuparon su lugar. Dicho de otra manera, el sindicato ya entró en una etapa de inestabilidad, algo que beneficia sin duda alguna a los intereses económicos de la dirección del ISSSTEP.
