La Entrega
Por Marco Aurelio Mirón
Las envidias al interior del PRI siguen a la orden del día y como muestra está en la reciente desgracia ocurrida en Huachinango a causa del paso de la tormenta tropical Earl que dejó oficialmente 41 personas fallecidas.
Cuentan los enterados que más de un delegado federal poblano –emanados del priismo- busca protagonismo, no solamente para quedar bien con los altos mandos del gobierno federal sino con miras al 2018.
De un lado quienes están inclinados a la dirigencia estatal y a Blanca Alcalá Ruiz, senadora y ex candidata a gobernadora en la recién elección de junio pasado, y por el otro lado, el grupo relacionado con el subsecretario de la SEDATU, Juan Carlos Lastiri.
En medio de esta disputa están los ediles de la sierra norte, mediante el anonimato, que se quejan de la disputa interna que tienen los delegados al grado de condicionarles apoyos, por ejemplo de empleo temporal, a cargo de la Sedesol comandada por Juan Manuel Vega Rayet.
Los enterados también acusan a la delegación de la SEDATU comandada por el blanquista Román Lazcano Fernández, de quien se dice tiene una disputa con Juan Carlos Lastiri en el sentido de alzarse como el verdadero gestor de apoyar a los deudos y damnificados en los 29 municipios donde se emitió la declaratoria de desastres naturales.
En respuesta, el subsecretario de la SEDATU ha marcado su territorio al destacar que los apoyos vienen directamente gestionados por su jefa, Rosario Robles, vía tramites hechos por él mismo.
Las envidias igualmente brotan entre los delegados priistas, donde existen críticas contra Blanca Alcalá y Alberto Jiménez Merino, ex delegado de la Sagarpa y aspirante a candidato a gobernador en 2018, por sus repentinas apariciones en la zona de desastre.
Se les acusa de ser protagonistas sin llevar beneficios tangibles y más bien se dedican a promoverse pero con fines electorales, principalmente el ex delegado.
El PRI sigue como está desde el 2010: Desunido, sin claridad del rumbo futuro y con altas posibilidades de repetir un nuevo fracaso electoral en 2018.
Las envidias parecen ya formar parte del ADN del PRI.
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La postura asumida ayer por Diego Corona, secretario de Infraestructura y Transportes estatal, relacionado con el tema del incremento el pasaje del transporte público, da a pensar que está completamente cerrado el tema por los siguientes periodos de gobierno.
Como prueba está su declaración hecha a los reporteros.
“Ya lo comentó el gobernador electo Tony Gali que siempre y cuando se hagan mejoras al servicio de transporte se analizará cualquier propuesta de incremento, está el momento apropiado para hacer unas mesas de trabajo”.
La condición es ofrecer el mejor servicio al usuario empezando con la capacitación de los choferes, involucrados recientemente en accidentes con saldo rojo.
Si el gobierno condiciona a los concesionarios a mejorar el servicio a cambio de modificar el costo del pasaje, entonces podemos dar por entendido difícilmente habrá de darse un cambio.
¿Por qué?
Por la sencilla razón que han pasado sexenios sin que el transporte público tenga mejoras, por el contrario, siguen enraizados problemas como disputa del pasaje entre rutas, ascenso y descenso de los usuarios en zonas prohibidas, violaciones a los límites de velocidad y unidades en mal estado.
De mantener la autoridad su postura, entonces los ciudadanos podemos estar tranquilos que pasarán varios años para que vuelva a subir el precio del transporte público.
Comentarios:
@Marcomironc
https://www.elsoldepuebla.com.mx/columna/de-envidias-y-rumores
