Una amenaza constante es en lo que se ha convertido el proyecto de Red Urbana de Transporte Articulado Metrobús para los colonos de la Manuel Rivera Anaya y Bosques de San Sebastián, quienes día a día temen encontrar una fisura más en sus propiedades como resultado de la construcción de un puente de 16 metros de altura que se levanta a menos de 15 centímetros de sus viviendas.
La exigencia principal de las cerca de 145 familias afectadas es que se cambie la ubicación de la obra. “Si el gobierno (estatal) va a derribar el distribuidor de Angelópolis, que nos costó tantos millones a todos, por qué no va a quitar este puente”, cuestionan insistentemente los vecinos inconformes durante las entrevistas que conceden a La Jornada de Oriente para exponer la problemática que viven desde que inició la ejecución del proyecto a mediados de año.
El planteamiento de echar abajo el puente para construirlo en otro lugar suena lógico para los colonos, pero no para los representantes de la Secretaría de Infraestructura (SI) encargados de la obra, con los que han sostenido reuniones en las últimas dos semanas para encontrar una solución al conflicto.
–¿Qué es lo que les responden los funcionarios a su petición de cambiar el trazo? –inquiere el reportero.
–Pues que no se puede, que el proyecto señala que tiene que pasar por aquí, que ya lleva un avance de 60 por ciento y que por aquí va a pasar –responde uno de los vecinos perjudicados, quien pidió que su nombre no sea publicado para evitar conflictos con las autoridades.
Como un temblor de tierra
El puente del Metrobús se construye de manera paralela a la vía ferroviaria que divide las unidades habitacionales de Bosques de San Sebastían y Amalucan, así como a la colonia San Antonio Abad de la Manuel Rivera Anaya, las cuales se localizan en la zona nororiente de la capital de Puebla.
La obra se soporta de 11 pilares, el primero de los cuales descansa a un costado de una sección de Bosques de San Sebastián compuesta de 17 casas solas. A partir del tercer pilar el puente se curva hacia la izquierda en un ángulo de 60 grados con el fin de conectarse con la segunda rampa que se construye del otro lado de la vía férrea, en la Manuel Rivera Anaya.
El objetivo es que el trayecto del Metrobús no se vea interrumpido por el paso del tren, el cual correrá debajo del puente.
El problema se centra en que el espacio es insuficiente para dar cabida a una obra de esa magnitud. Del lado de Bosques de San Sebastián lo único que separa a los colonos de la construcción son los muros de 10 centímetros de ancho que tienen sus viviendas; en la unidad Manuel Rivera Anaya el puente corre a sólo 15 centímetros de las bardas que protegen los patios de servicio de las plantas bajas.
La cercanía de la obra ya provocó estragos visibles en por lo menos una decena de viviendas, donde los propietarios han identificado la aparición de fisuras en pisos, paredes y techos por el uso de una maquinaria denominada vibrocompactador, la cual es utilizada en la zona para aplanar el terreno, provocando estremecimientos constantes que cimbran la estructura de edificios y casas.
Una de las viviendas que ya reporta daños se ubica en Bosques de San Sebastián y pertenece a Mario González, quien todavía está pagándola a través de un crédito de Infonavit.
La casa se localiza a un costado del puente del Metrobús, el cual se encuentra tan próximo a la propiedad que si se le observa desde el patio frontal da la impresión que se construye encima de la vivienda misma.
Rodeado de sus vecinos Virginia Islas y Agustín Salcedo, también próximos a la obra, Mario González muestra una cuarteadura de 60 centímetros que corre como una estría por la parte baja de la ventana de sala.
Los colonos afectados de la Manuel Rivera Anaya, que suman 128 familias distribuidas en igual número de departamentos, ya exigieron que se suspenda el uso de los vibrocompactadores, pero los funcionarios de la SI les aclararon en la última reunión que no será posible, argumentando que su uso garantiza mayor estabilidad al puente.
Esto quiere decir que los habitantes de la Manuel Rivera Anaya y Bosques de San Sebastián tendrán que soportar la vibración de sus propiedades por 20 días más, plazo que falta para que las obras del Metrobús sean inauguradas por el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas. Y la principal pregunta que surge entre los colonos es “¿cuánto más soportará mi casa?”
Entre menos sepan…
La construcción del puente se inició con total hermetismo. En las primeras excavaciones los trabajadores de la obra engañaron a los vecinos, asegurándoles que se trataba de acciones relacionadas con el servicio del agua potable; la realidad quedó al descubierto cuando comenzaron a levantarse las primeras columnas del puente en septiembre pasado.
Los vecinos buscaron a las autoridades para encontrar una solución, pero sólo recibieron evasivas, malos tratos y amenazas.
De acuerdo con el relato de los habitantes de la Manuel Rivera Anaya, el regidor del ayuntamiento de Puebla Julio César Sánchez Juárez se comprometió con ellos a gestionar cambios en el proyecto para darles mayores garantías de seguridad, pero al final su intervención se resumió a una inspección efectuada por elementos de Protección Civil que sugirieron a los colonos “aprender a vivir con el peligro”.
La intervención del presidente de la unidad habitacional, Eduardo Limón, fue más intrascendente ante las amenazas de los colonos de que terminarían parando la obra en caso de no ser atendidas sus demandas, Eduardo Limón los conminó durante una reunión a no hacerlo, pues de lo contrario el gobierno les “echará al Ejército”.
Asimismo, los afectados responsabilizan al presidente de la unidad habitacional de que dicha obra avanzara sin tomar en cuenta la seguridad de las viviendas, pues las autoridades de la SI le dieron a conocer el proyecto antes de comenzar su construcción, pero no notificó a los afectados de dicha reunión.
