Cuando Rafael Moreno Valle metió a cuatro de sus colaboradores de mayor confianza en la puja por la presidencia municipal de Puebla, a principios de año, sabía conscientemente que los estaba colocando en la antesala de algo más que un solo cargo de elección popular.
La oficina que por ahora pertenece a Eduardo Rivera fue la zanahoria puesta en el anzuelo para echarlos a andar, pero no fue, ni es, el único de los objetivos.
A la par de la alcaldía, o quizá antes que ella, el gobernador tiene en mente la conformación de la próxima legislatura local, y es ahí donde cobra relevancia el rol que han venido desempeñando las ‘piezas’ morenovallistas.
Uno para el gobierno municipal, sí, pero el resto, tres según el planteamiento original, para el Congreso del Estado, desde donde se dará el cerrojazo contable a la administración estatal que verá su fin en el 2017.
Así fueron lanzados a la arena política Amy Camacho, que ya no está, Jorge Aguilar, Fernando Manzanilla y José Antonio Gali.
Con una sola encomienda: “muévanse en busca de la ‘competitividad electoral’ que les permita obtener elevados niveles de intención de voto”, los muchachos del gobierno se fueron de frente en pos de la nueva y apasionante aventura.
En el transcurrir del tiempo se desencadenaron acontecimientos que usted conoce de sobra.
La dueña de Africam Safari lanzó un contundente: “ahí se ven”, después de meses de titubeos, y redujo el ‘dream team’ de cuatro a tres integrantes.
El secretario general de Gobierno un día está arriba, todavía en la contienda, y al siguiente abajo, fuera de ella, debido básicamente a la serie de especulaciones que envuelven su participación.
Que si fue expulsado del paraíso; que si va a revelarse; que si es comparsa de un guión redactado en Casa Puebla para incursionar por el bando del Yunque, sin que éste se entere.
De todo se ha escrito y comentado alrededor de Manzanilla.
Quedan entonces los secretarios de Salud e Infraestructura como presuntas y únicas cartas vigentes del mandatario frente a la elección de presidente municipal de Puebla.
Falso.
Jorge Aguilar no está en realidad dentro de ese paquete.
De hecho, hay evidencias que indican ahora que nunca lo estuvo.
Le diré por qué.
Al exigirles competitividad electoral y trabajar las relaciones con la ultraderecha para lograr el respaldo del PAN, una vez que se cumplieran los plazos de los comicios locales, Moreno Valle estaba alentando no sólo a su ‘gallo’ para la alcaldía de Puebla, que en ese momento no sabía bien a bien quién era, sino que estaba preparando además a los futuros diputados locales que le cuidarían la espalda desde el Poder Legislativo.
Aguilar lo entendió así y trabajó en consecuencia.
Cobijado por un sector importante del morenovallismo, me parece que el secretario de Salud simuló ir por el gobierno municipal cuando en los hechos tenía (y tiene) la mira puesta en el Congreso.
Lector perspicaz de las decisiones de su jefe el gobernador, Aguilar entendió desde un principio que toda labor política desarrollada presuntamente para contender por el ayuntamiento le otorgaría dividendos personales utilísimos para otro fin, para uno que tuviera que ver, por ejemplo, con la diputación.
Por eso fue que optó por dejar un pie arriba del tren expreso que se conducía con rumbo a la alcaldía.
No le restaba hacerlo, al contrario.
Tiene lógica.
El Congreso del Estado será de gran relevancia para los intereses del gobernador en la segunda mitad de su sexenio, particularmente en el último de los seis años.
La calificación de las cuentas públicas, que correrá a cargo de los diputados que despachen en el recinto legislativo por ahí de 2016, definirá la tónica de tranquilidad o intranquilidad en la que se irá el mandatario hacia sus nuevos derroteros.
Jorge Aguilar debe querer estar ahí.
Aunque por ahora no pretenda reconocerlo en público.
***
La pregunta del millón: Sin Amy y sin Jorge, ¿por quién se apuesta usted como carta de Moreno Valle para la alcaldía?
Las señales obvias, las evidentes, ubican en esa condición a José Antonio Gali.
No obstante, como se dice coloquialmente, esto no se acaba hasta que se acaba, y en la recta final de cualquier contienda pueden registrarse sorpresas.
Habrá que ver el desenlace.
***
Francisco Rodríguez Álvarez sigue en su tarea.
El abanderado (secreto) del Yunque desayunó el sábado con 200 mujeres líderes de colonias populares en el Centro Mexicano Libanés.
Esta semana arrancará las labores proselitistas con una participación en la Segunda Convención de Jóvenes Emprendedores que organiza el Tecnológico de Monterrey campus Puebla.
La cita es a las 17:30 horas, por si está usted interesado en escuchar algunos de los planteamientos que el empresario expondrá frente a los estudiantes.
Como sabe, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial es el ‘gallo’ de la ultraderecha panista para disputarle al gobernador (¿y a Tony Gali?) la candidatura.
Entro sumamente rezagado en tiempo, pero cree que puede posicionarse en unos cuantos meses y en eso anda.
