En aras de generar un gesto de solidaridad de parte de la escritora y periodista Lydia Cacho, un reportero poblano le preguntó a ésta, vía twitter, su opinión sobre los dos últimos gobernadores de Puebla.
La respuesta fue enfática: “Yo creo que Mario Marín. Es mucho peor que Moreno Valle. Sin duda”.
A partir de esto algunas voces criticaron a la periodista por “insensible”.
Esto ocurrió en un contexto singular: la demanda por daño moral interpuesta por Sergio Ramírez Robles, titular de Comunicación Social del gobierno de Puebla, en contra de dos columnistas locales: Fabián Gómez, de Contraparte Informativa, y Adrián Ruiz, de El Heraldo de Puebla.
Todo mundo sabe (o debería saberlo) que en una crisis las primeras veinticuatro horas son únicas, básicas, claves.
Si no hay capacidad de reacción, los vacíos terminan imponiéndose.
Las reacciones de este martes en las redes sociales no cubrieron las expectativas imaginadas por los espontáneos líderes del “Movimiento”.
Y es que:
No crearon una causa común.
No obtuvieron apoyos externos.
No generaron solidaridad real.
No hubo seguimiento ni en los portales ni en las redes.
Y algo más:
El tema no fue retomado por las organizaciones nacionales de defensa de la libertad de expresión.
Hubo, eso sí, algo de ruido en Twitter.
Es un decir.
Y es que fueron generados apenas 300 tuits a lo largo del día, una cantidad muy menor frente los 200 mil que provocó, por ejemplo, el segundo debate presidencial en México.
Otro hecho significativo fue que la muy influyente organización Artículo 19 volteó con interés a ver el Caso Puebla hacia el mediodía.
Incluso tuiteó cuatro mensajes relacionados con el tema.
Las señales de que la organización no gubernamental brindaría apoyo jurídico al “Movimiento” trascendió de inmediato.
Y más: se habló incluso de que emitiría una alerta ante el riesgo de que en Puebla la libertad de expresión fuese vulnerada.
Dicha alerta sería compartida con el Centro Knight y con Reporteros Sin Fronteras.
De pronto, una vez que tuvieron un mayor conocimiento del Caso Puebla, todo se detuvo: los apoyos… y la alerta.
¿Qué pasó?
En la información a la que tuvieron acceso está la clave.
En la vida real lo que estamos viendo nada tiene que ver con una agresión como la que sufrió Lydia Cacho durante el gobierno de Mario Marín Torres, hecho, por cierto, que fue soslayado y hasta ridiculizado por una buena parte de quienes hoy se asumen como líderes espontáneos del “Movimiento”.
(Ahí están las columnas de esa época en espera de lectores realmente curiosos).
Pedro Joaquín Coldwell Tiene en la Mira al Dúo Morales-Salomón. El dueto formado por Fernando Morales Martínez y Edgar Salomón Escorza está metido en un auténtico lío.
Y nada menos que con el poderosísimo Pedro Joaquín Coldwell.
Las razones se pueden leer en los asientos de una taza de café turco.
Lo menos que se dice en el despacho del presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI es que los dos priistas poblanos –uno dirigente estatal, otro líder del Congreso- tergiversaron los acuerdos de una reunión privada y culparon de la comedia de equívocos a quien hoy los ve con recelo, enojo y desconfianza.
La historia es sencilla:
Morales y Salomón acudieron el jueves pasado al CEN del PRI.
Tras los abrazos de caguamo, entraron a una reunión privada con el célebre Pedro Joaquín.
El tema de la renovación del Instituto Electoral del Estado de Puebla fue el único que se tocó.
En pocas palabras, el líder les dijo que si el PAN con ocho diputados tendría cuatro consejeros, el PRI con catorce diputados debería tener cuando menos el mismo número.
En sus cuentas, pues, cabían Paul Monterrosas, Juan Carlos de la Hera y dos más.
Y aquí fue cuando surgió el nombre del recomendado por Luis Videgaray, de gira entonces por Europa: José Luis Martínez.
Nunca, jamás, en ningún momento Pedro Joaquín Coldwell pidió que cambiaran a De la Hera por Martínez.
(Esa fue una ocurrencia posterior del dueto Morales-Salomón).
“Cuatro consejeros cuando menos”, les pidió el dirigente nacional del PRI.
Y de ahí salieron a hacer precisamente lo contrario.
A De la Hera lo descabezaron para meter a Martínez y ya no pujaron por un cuarto consejero.
En otras palabras: de los tres que tenían se quedaron con dos.
Eso sí: en cuanto llegaron a Puebla cambiaron la versión del encuentro.
Y es que filtraron que recibieron la orden “de promover a un tal José Luis Martínez López, ilustre desconocido cuyo único mérito, según defendió el dirigente nacional del PRI, residiría en ser hermano de la secretaria de la secretaria privada de Luis Videgaray”.
Y la reina de las mentiras: que Pedro Joaquín “pidió desplazar uno de los lugares asignados al tricolor, específicamente el de Juan Carlos de la Hera Bada. E incluso afirmó que el asunto ya había sido platicado entre Jorge Estefan y Fernando Manzanilla Prieto.”
Esto último también resultó falso.
Y es que Manzanilla y Estefan jamás platicaron de ese tema.
Nunca.
La mentira, pues, sólo estuvo en la imaginación del ya célebre dúo.
Otra mentira que filtraron fue que “ambos se negaron a desplazar a De la Hera con una argumentación adecuada: si se trata de defender los intereses del PRI en el órgano electoral, podrá hacerlo mejor quien ya fue consejero que un ilustre desconocido”.
Lo que sí hicieron, y eso lo sabe el dirigente nacional, fue sacrificar a De la Hera y entregar la plaza.
Sus nombres figuran, faltaba más, en una agenda roja de piel que tiene la leyenda “Pendientes”.
Se Va Mario Mendoza. Los días de Mario Mendoza, subsecretario de la Secotrade, están contados.
Y es que ha empezado a hacer maletas para irse a una empresa de
fondos asentada en la ciudad de México.
Una exitosa, exitosísima, financiera fiduciaria.
Mendoza ya no maneja absolutamente nada de la instalación de la armadora Audi en San José Chiapa.
De hecho, en la práctica, todo lo está viendo personalmente Pablo Rodríguez Regordosa.
Eso sí: Mendoza tendrá la oportunidad de presentar una terna para que de ahí salga su sucesor.
