El estado de Puebla aparece hasta el lugar número 26 de las 32 entidades del país en materia de competitividad, y en el lugar 25 en estructura competitiva, según un estudio realizado por el Tecnológico de Monterrey.
En el índice de desempeño económico 2012, el estado de Puebla se encuentra entre los últimos lugares en todo el país, al quedar ubicado en el sitio 28, mientras que en eficiencia gubernamental fue clasificado en el lugar 17.
En el índice de eficiencia de negocios, la entidad poblana se encuentra hasta el lugar 28 y en el de infraestructura en el 17.
El Sistema Tecnológico de Monterrey reveló la edición 2012 del estudio “La competitividad de los estados mexicanos, 2012, la ruta hacia el desarrollo”, el cual muestra los esfuerzos realizados en los últimos 2 años por las 31 entidades federativas y el Distrito Federal.
Con el objetivo de alcanzar niveles de desarrollo sustentable apoyados en los cuatro pilares que conforman la medición de la competitividad presentada en este estudio: Desempeño Económico, Eficiencia de Negocios, Eficiencia Gubernamental e Infraestructura.
A pesar de los malos resultados, según las estadísticas el estado de Puebla mejoró dos lugares con respecto al último estudio realizado (2007-2010) por la casa de estudios privada.
Se informó que índice de Competitividad Global se genera en base a la posición relativa de cada entidad en un total de 196 indicadores.
Al igual que en la edición anterior, las entidades mejor posicionadas en el 2012 son: El Distrito Federal, Nuevo León y Querétaro. Sin embargo, la brecha entre el primer y segundo lugar se reduce hasta ser prácticamente un empate técnico (ya que el valor de sus índices sólo se diferencian hasta el cuarto dígito).
Las entidades que más avanzaron en el índice global son: Tabasco, Campeche y Morelos. A excepción de Tabasco, estos estados mejoraron en los 4 factores de competitividad —Tabasco lo hizo en 3—.
Las entidades que más retrocedieron fueron Nayarit, Tamaulipas y Durango. Estos estados retrocedieron en al menos 2 factores de competitividad.
Las entidades con el mejor posicionamiento en el índice de Estructura Competitiva son: Baja California, Nuevo León y el Distrito Federal y los más bajos en el índice de Estructura Competitiva, fueron Puebla, Oaxaca, Guerrero y Michoacán.
El estudio
Cada dos años, el Instituto para el Desarrollo Regional del Tecnológico de Monterrey, dan a conocer los resultados de su informe sobre
“La competitividad de los estados mexicanos 2012, la ruta hacia el desarrollo”, elaborado por Marcia Campos y Elvira Naranjo.
Los indicadores presentados en este reporte permiten identificar el medio ambiente en que se desarrollan las actividades económicas en cada una de las entidades.
Su selección es con base en criterios que promueven la productividad de los recursos humanos, físicos y de capital en México.
El posicionamiento en los diferentes indicadores muestra las fortalezas y debilidades que constituyen las palancas y obstáculos a un desarrollo sustentable e incluyente y por consecuencia permiten el diseño de políticas públicas y privadas acordes con la realidad de cada estado.
El Tec de Monterrey señala en el estudio que ante la situación de crisis económica que se vive actualmente, países emergentes como México están llamados a jugar un papel clave en la economía mundial.
“Ante estos retos, el tema de la competitividad toma un nuevo enfoque: la competitividad nos debe llevar más allá de situaciones de éxito coyunturales, debe de servir de guía para diseñar políticas públicas y privadas que garanticen un desarrollo basado en las fortalezas de una sociedad”, indica el estudio.
Se incluye en esta edición el Índice de Estructura Competitiva 2012 que presenta aquellos factores de mediano y largo plazo que no cambian tan rápidamente y que son los que determinan en gran medida la competitividad global del estado.
El índice de competitividad se genera a partir de la posición relativa de cada entidad en 196 variables seleccionadas, además se incluyen otras 22 variables que corresponden a información de contexto relevantes para los estados, pero que no son aplicadas con propósitos comparativos —por ejemplo PEA, PIB—, y 19 variables seleccionadas para el análisis estructural.
A partir de la edición 2003 del libro La competitividad de los estados mexicanos se utiliza una metodología unificada con el fin de poder hacer un seguimiento al desempeño de los estados en relación a los mismos factores y subfactores de competitividad.
“Tener un punto de referencia metodológico con información relevante para revisar y analizar de forma continua los diferentes aspectos que inciden en el fenómeno de la competitividad de las entidades mexicanas, mediante la aplicación rigurosa de un método robusto y claro, y así apoyar en la toma de decisiones en política pública.”
El índice de competitividad se genera a partir de la posición relativa que cada entidad tiene respecto al resto de las entidades en cada uno de los criterios analizados. Es decir, una posición buena o mala en el índice de competitividad se deriva de la situación relativa en la que se encuentra la entidad en cada una de las 196 variables con respecto al resto de los estados.
Por otra parte, con el fin de dar mayor énfasis a la eficiencia que al tamaño, los criterios fueron construidos de modo en que considerasen alguna variable de ajuste. Las variables más utilizadas para ajustar los datos originales fueron población, producto interno bruto, población económicamente activa y número de patrones registrados en el IMSS.
La elaboración del índice tiene como base la comparación de las entidades federativas en cada uno de los criterios.
Debido a que la mayoría de los criterios utilizan una escala de medición diferente se utiliza el método de la desviación estándar para ajustarlos.
A través de este método se logra que todos los criterios tengan la misma media y las entidades federativas tengan una posición relativa con respecto a esta media y a la forma como se distribuyen respecto al resto de las entidades.
Los índices de los subfactores son generados al promediar las probabilidades acumuladas de los valores estandarizados de la entidad en cuestión en los criterios que componen a cada subfactor.
El índice de estructura competitiva se compone de cuatro factores: recurso humano calificado y remunerado, marco institucional eficiente, capacidad productiva y de innovación y finanzas públicas sanas.
