Es cuestión de horas o quizá días para que termine definitivamente el movimiento de rechazados de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) para el proceso de admisión 2012.
A diferencia de años anteriores en donde había nutridas marchas de estudiantes de la máxima casa de estudios y de jóvenes que no fueron aceptados en las licenciaturas de la BUAP, en este año las cosas son distintas.
Pese a que se preveían condiciones muy complicadas y un movimiento de mayor alcance por los más de 17 mil rechazados de la BUAP, hubo factores que en lugar de impulsar a los jóvenes que no entraron a la máxima casa de estudios, los alejaron.
Primero: la BUAP inició una intensa campaña informativa del número total de alumnos que serían aceptados en este 2012. Fue muy insistente en los más de 23 mil jóvenes que serían recibidos, implicaba que uno de cada dos que hiciera examen tendría su lugar en la BUAP.
Segundo: El primer minuto del sábado cuando se publicaron los resultados a través de internet el servidor de la BUAP recibió miles de visitas por minuto y en ningún momento se cayó la página.
Tercero: El Frente Estudiantil por una Educación para Todos (FEET) tiene sus raíces en la Liga Estudiantil Democrática (LED) y sus integrantes ya son estudiantes de la máxima casa de estudios y pese a sus esfuerzos por atraer a su movimiento a los jóvenes rechazados no pudieron.
Existen registros en las notas informativas que demuestran que en las marchas del FEET siempre estuvieron casi los mismos jóvenes.
Cuarto: El movimiento YoSoy132 únicamente dio apoyo moral a los alumnos rechazados de la BUAP. Participaron en una protesta pero jamás se alejaron de su principal objetivo, ser contrapeso a la campaña y triunfo de Enrique Peña Nieto y exigir la democratización de los medios de comunicación.
Quinto: la aparición del Movimiento de Aspirantes Poblanos Excluidos de la Educación Superior (MAPES) quitó peso al movimiento del FEET porque ambos grupos tienen los mismos objetivos.
Sexto: el secretario General de Gobierno, Fernando Manzanilla, tomó la decisión de ser aliado incondicional del rector de la BUAP, Enrique Agüera, para atender a los jóvenes que no entraron a la universidad creando las mesas de diálogo.
El pasado viernes se realizó la primera reunión entre Gobierno, la BUAP, el FEET y el MAPES; no hubo acuerdos pero existen acercamientos.
Aquí algunos factores para entender por qué el movimiento de rechazados, sus protestas, su plantón en el zócalo y ahora su huelga de hambre está en plena agonía.
No descarte que antes del miércoles los integrantes del FEET y MAPES firmen el acuerdo con las autoridades estatales y de la BUAP para levantarse del zócalo.
