A casi 12 años de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, la investigación abrió una nueva línea de análisis con la revisión de más de 20 bolsas con restos humanos localizadas en distintos puntos de Guerrero y un crematorio que operaba sin registro oficial en la funeraria El Ángel, ubicada en Iguala.
Los fragmentos humanos se encuentran actualmente bajo estudios de laboratorio para determinar científicamente su identidad y establecer si podrían corresponder a alguno de los estudiantes desaparecidos la noche del 26 y 27 de septiembre de 2014.
De acuerdo con la información difundida sobre el caso, parte de los restos fueron localizados en el basurero de Cocula, el río San Joaquín y diversos puntos relacionados con la funeraria El Ángel. Los fragmentos son conocidos como “petrosas” debido a su dureza y a que fueron sometidos a altas temperaturas.
Restos humanos permanecieron sin análisis concluyentes
Una de las bolsas con restos fue localizada desde 2014 en el basurero de Cocula. Sin embargo, las investigaciones actuales revisan evidencias que no fueron analizadas a profundidad durante etapas anteriores del proceso.
Actualmente, los peritos realizan estudios sobre las más de 20 bolsas recuperadas, sin que hasta el momento existan resultados definitivos que confirmen que los restos pertenecen a los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Las nuevas diligencias también incluyen trabajos de búsqueda y análisis en terrenos e inmuebles vinculados con la investigación, ante la posibilidad de que existan más restos humanos pendientes de localizar y estudiar.
Funeraria El Ángel, en el centro de nuevas investigaciones
La funeraria El Ángel de Iguala se encuentra entre los puntos de interés de las nuevas líneas de investigación. El establecimiento contaba con tres hornos crematorios y, según la información publicada, uno de ellos operaba sin registro oficial.
Además, la funeraria tenía bajo su control, mediante una concesión, el Servicio Médico Forense desde 2011.
Las autoridades mantienen bajo análisis los restos recuperados y continúan las diligencias para establecer su origen, antigüedad e identidad. Hasta que concluyan los estudios forenses, no existe confirmación de que los fragmentos humanos estén relacionados con la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
La revisión de estas evidencias ocurre cuando se aproxima el duodécimo aniversario de uno de los casos de desaparición más relevantes en México y mientras continúan las investigaciones para esclarecer lo ocurrido en Iguala.
