Durante la conferencia matutina de este martes, la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, actualizaron la situación de violencia que se vive en el municipio de Chilapa de Álvarez, Guerrero.
Omar García Harfuch confirmó que el conflicto ha provocado el desplazamiento forzado de 96 personas y ha dejado al menos seis personas lesionadas .
El funcionario detalló que ya hay presencia de la Guardia Nacional en la zona y que la secretaria de gobernación Rosa Icela Rodríguez, ya se encuentra en Guerrero atendiendo personalmente la crisis.
El secretario también refirió que este conflicto es derivado de una disputa territorial entre los grupos delictivos Los Ardillos y Los Tlacos.
La presidenta Claudia Sheinbaum precisó que el conflicto afecta a tres poblados y se reportan tres bloqueos. Hay seis personas heridas, de las cuales tres ya fueron trasladadas a Chilpancingo para recibir atención médica.
“Estamos promoviendo primero que puedan salir las personas heridas para que puedan ser atendidas; no queremos que vaya a haber un enfrentamiento entre grupos delictivos”, señaló Sheinbaum.
¿Entablar diálogo o no con los grupos criminales?
Al ser cuestionado al respecto, García Harfuch fue enfático al aclarar que no existe diálogo con los grupos criminales:
“No, por supuesto que no estamos en ningún diálogo con ellos, sino con los representantes de las poblaciones”.
Sin embargo, la mandataria ofreció otra visión, basada en la necesidad de evitar enfrentamientos o violencia directa, con el fin de proteger a la población civil :
“Nosotros buscamos siempre tener todos los mecanismos de las operaciones que se hacen, para buscar que haya el menor número de heridos. Hay situaciones donde se agrede a la autoridad donde se tiene que responder. Pero en este momento lo más importante es que salgan los heridos y se atienda a la población desplazada y después se siga atendiendo a los delitos. Es una visión distinta”.
¿Qué pasa en Chilapa?
Los Ardillos y Los Tlacos son dos grupos criminales con presencia histórica en la región Centro y Montaña Baja de Guerrero. Surgieron tras la fragmentación de cárteles mayores (como los Beltrán Leyva) y se disputan desde hace años el control territorial, rutas de trasiego de droga (principalmente amapola y heroína), extorsión (cobro de piso a transportistas, comercios y agricultores), secuestros y otras economías ilícitas.
En los últimos años han tenido treguas intermitentes, pero también rupturas violentas. El actual brote de violencia en Chilapa (reportado desde inicios de mayo 2026) ha sido atribuido principalmente a ataques de Los Ardillos contra comunidades, incluyendo el uso de drones con explosivos.
Impacto en las comunidades nahuas
Las comunidades afectadas son mayoritariamente indígenas nahuas, dedicadas principalmente a la agricultura de subsistencia (maíz, frijol), café y en algunos casos siembra de amapola (controlada por los grupos criminales).
Estas poblaciones han enfrentado décadas de violencia, lo que ha generado desplazamientos forzados recurrentes, pérdida de cosechas, aislamiento y graves afectaciones humanitarias. Organizaciones como el CIPOG-EZ han denunciado ataques sistemáticos, reclutamiento forzado de jóvenes y quema de viviendas.
Las autoridades federales priorizan atender a heridos y desplazados, reforzar la presencia de la Guardia Nacional y buscar una salida pacífica que proteja a la población civil antes de cualquier acción directa contra los grupos armados.
