Rosario Robles Berlanga, ex presidenta nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y la única mujer que hasta ahora se ha desempeñado como Jefa de Gobierno del Distrito Federal, presentó el 12 de diciembre pasado al equipo que la acompañará en la operación de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).
Cuestionada desde hace meses por pronunciarse abiertamente peñista, la ex perredista llega a la titularidad de la Sedesol con una losa de cuestionamientos debido a su pasado ligado a los videoescándalos de marzo de 2004, que evidenciaron la corrupción entre el empresario Carlos Ahumada –con quien sostuvo una relación sentimental– y miembros “distinguidos” del PRD. Por estos hechos, Robles Berlanga se vio obligada a renunciar a su militancia perredista.
Ahora, de nuevo en el primer plano de la política, Robles no la tiene fácil. El equipo que la acompañará en la Sedesol no es totalmente suyo y tampoco se defiende a sí mismo por sus vínculos con personajes y hechos oscuros. Los integrantes del equipo en la Sedesol ejemplifican claramente el pago de cuotas.
Ahí fueron colocados políticos ligados lo mismo al Presidente Enrique Peña Nieto, que al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; funcionarios ligados al ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira Valdés, e incluso a uno de los ex colaboradores más cercanos del polémico ex gobernador de Puebla, Mario Marín Torres.
