Donald Trump aprovechó la conmemoración del 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001 para defender la guerra contra Irán y presentar la ofensiva militar como una continuación de la lucha contra el terrorismo emprendida por Estados Unidos tras los ataques.
Durante la ceremonia realizada este viernes en el Pentágono, donde murieron 184 personas el 11-S, Trump aseguró que Estados Unidos debe mantenerse firme frente a sus adversarios y afirmó que las fuerzas estadounidenses trabajan para impedir que Irán obtenga un arma nuclear.
“Por eso estamos combatiendo ahora. No tenemos otra opción. Solo podemos ganar”, sostuvo el mandatario, de acuerdo con la cobertura de Associated Press y El País.
Trump también calificó a Irán como “el principal patrocinador del terrorismo en el mundo” y afirmó que los militares estadounidenses están trabajando para garantizar que la República Islámica “nunca jamás” tenga un arma nuclear.
Trump conecta el 11-S con la guerra en Irán
El presidente estadounidense comenzó su discurso recordando la unidad que surgió en Estados Unidos después de los atentados de 2001. Recordó que durante aquellos días “todos éramos neoyorquinos” y rindió homenaje a las víctimas y a los sobrevivientes.
Sin embargo, el mensaje también sirvió para justificar la actual campaña militar contra Irán. Trump presentó el conflicto como parte de una lucha contra amenazas terroristas que, según su argumento, persisten desde hace décadas.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, reforzó esa lectura durante la misma ceremonia. Aseguró que las fuerzas estadounidenses han golpeado duramente a Irán y acusó al gobierno de Teherán de respaldar ataques contra estadounidenses durante décadas.
La postura representa un giro significativo frente al discurso que Trump mantuvo durante su regreso a la Casa Blanca, cuando prometió evitar nuevas “guerras eternas” en Medio Oriente. Reuters señaló que la actual campaña contra Irán ha generado comparaciones con los conflictos prolongados de Afganistán e Irak posteriores al 11-S.
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La guerra contra Irán comenzó en febrero
La actual guerra comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán. Trump justificó entonces la operación como necesaria para neutralizar las capacidades nucleares y militares iraníes. Desde entonces, el conflicto se ha prolongado durante más de seis meses y ha provocado miles de muertos y millones de desplazados, además de afectar las rutas internacionales de suministro de petróleo.
El conflicto continúa sin una salida clara. El estrecho de Ormuz permanece afectado por la guerra, mientras las fuerzas estadounidenses e iraníes mantienen enfrentamientos y grupos aliados de Teherán, como los hutíes en Yemen, han ampliado la presión sobre rutas estratégicas de navegación.
Trump reconoció este viernes, además, que no se arrepiente de haber iniciado la guerra y dijo que tomaría nuevamente la misma decisión si tuviera la oportunidad.
El programa nuclear iraní, en el centro del conflicto
La amenaza nuclear es uno de los principales argumentos de Washington para mantener la presión sobre Teherán. Irán sostiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos y niega que busque fabricar armas nucleares.
No obstante, la situación genera preocupación internacional. Reuters reportó que antes de los ataques a sus instalaciones nucleares, Irán tenía 440.9 kilogramos de uranio enriquecido hasta 60 por ciento, una cantidad que, si se enriqueciera aún más, podría ser suficiente para producir alrededor de 10 armas nucleares según los parámetros utilizados por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El problema es que los inspectores del OIEA no han podido regresar a las instalaciones bombardeadas ni verificar qué ocurrió con las reservas de uranio. Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania buscan ahora que la Junta de Gobernadores del organismo remita nuevamente el expediente iraní al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Un aniversario marcado por la guerra
Trump encabezó la ceremonia en el Pentágono, uno de los tres objetivos de los ataques de 2001. 184 personas murieron allí cuando el vuelo 77 de American Airlines se estrelló contra el edificio militar. En total, los atentados coordinados por Al Qaeda dejaron cerca de 3 mil muertos en Nueva York, el Pentágono y Pensilvania.
Mientras Trump participaba en Washington, el vicepresidente JD Vance acudió a la ceremonia de Nueva York junto con expresidentes estadounidenses. En el Pentágono también estuvo Condoleezza Rice, quien era asesora de Seguridad Nacional de George W. Bush durante los atentados y reconoció que las autoridades de entonces no anticiparon a tiempo la magnitud de la amenaza.
A 25 años del 11-S, el mensaje de Trump colocó nuevamente la seguridad nacional y la lucha contra el terrorismo en el centro del debate, esta vez vinculadas con una guerra que Estados Unidos mantiene abierta contra Irán y cuyo desenlace todavía no está definido.
