El Gobierno de México volvió a confrontar a una casa de subastas francesa por la comercialización de bienes arqueológicos prehispánicos que considera parte del patrimonio cultural de la nación.
La Secretaría de Cultura federal y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) emprendieron acciones legales y diplomáticas para intentar frenar la venta de 40 piezas arqueológicas incluidas en la subasta “Les Empires de Lumière”, organizada por la firma francesa Millon en París. De acuerdo con las autoridades mexicanas, los objetos forman parte del patrimonio nacional y su exportación está prohibida por la legislación mexicana desde 1827.
Según los dictámenes elaborados por especialistas del INAH, las piezas corresponden a distintas culturas prehispánicas asentadas en el actual territorio mexicano. Aunque el catálogo de la subasta incluye objetos de diversas regiones mesoamericanas, las autoridades han señalado en casos similares la presencia de piezas vinculadas con las culturas olmeca, tlatilca, Nopiloa, Chupícuaro y Tala-Tonalá, además de figuras de cerámica procedentes de Colima, Jalisco, Nayarit, Guerrero y Oaxaca.
El INAH sostuvo que los objetos identificados son monumentos arqueológicos protegidos por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos.
Un conflicto recurrente
La disputa no es nueva. Francia se ha convertido en uno de los principales escenarios de confrontación entre México y casas de subastas privadas. Desde 2019, las autoridades mexicanas han presentado denuncias y solicitudes de intervención diplomática para impedir ventas organizadas por firmas como Millon, Interencheres, Bonhams Cornette de Saint Cyr y Binoche et Giquello. Sin embargo, en la mayoría de los casos las subastas se realizan al amparo de la legislación francesa.
Uno de los antecedentes más relevantes ocurrió en 2023, cuando México reclamó 83 piezas arqueológicas ofertadas en París, entre ellas figurillas antropomorfas, vasijas y hachas votivas datadas entre el Preclásico Medio y el Posclásico Mesoamericano. En aquella ocasión, los especialistas determinaron que los objetos pertenecían a diversas tradiciones culturales prehispánicas de Mesoamérica.
Recuperaciones y desafíos
Pese a las dificultades para detener las ventas, el Gobierno mexicano ha logrado recuperar miles de bienes culturales mediante devoluciones voluntarias, acuerdos diplomáticos y procedimientos legales. Tan solo en 2026 se reportó la restitución de 157 piezas arqueológicas e históricas, como parte de una estrategia internacional para combatir el tráfico ilícito de patrimonio cultural.
Las autoridades mexicanas mantienen la campaña “Mi Patrimonio No Se Vende”, con la que buscan desalentar la comercialización de objetos arqueológicos y reforzar el mensaje de que estas piezas no son artículos de colección, sino testimonios de la historia e identidad de los pueblos originarios.
