La seguridad del Mundial 2026 también se juega en el cielo. Autoridades de Estados Unidos informaron este martes que han incautado más de 300 drones que operaban de manera ilegal en las inmediaciones de estadios y zonas oficiales del torneo desde el inicio de la Copa del Mundo el pasado 11 de junio.
De acuerdo con la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA, por sus siglas en inglés), los decomisos forman parte de un amplio operativo coordinado entre el Buró Federal de Investigaciones (FBI), la Administración Federal de Aviación (FAA), el Departamento de Seguridad Nacional y corporaciones estatales y locales.
Las autoridades mantienen estrictas zonas de exclusión aérea alrededor de las sedes mundialistas. En días de partido, ningún dron o aeronave puede volar dentro de un radio de tres millas náuticas alrededor de los estadios ni por encima de los 3 mil pies de altura, salvo autorización expresa de los controladores aéreos. Las restricciones también se extienden a los festivales de aficionados y eventos relacionados con el torneo.
Florida, entre los focos rojos
Uno de los casos más relevantes se registró en Florida, donde la oficina del FBI en Miami reportó 49 sanciones a operadores que infringieron las restricciones y la confiscación de 54 drones. A nivel nacional, las autoridades no han detallado cuántos de los más de 300 aparatos decomisados estaban vinculados a actividades sospechosas, aunque insistieron en que cualquier incursión representa un riesgo potencial para la seguridad de jugadores, aficionados y operaciones aéreas.
La TSA aseguró que el gobierno estadounidense ha desplegado “el esfuerzo de mitigación de drones y protección del espacio aéreo más amplio de su historia” para resguardar el desarrollo del Mundial.
La preocupación detrás de los decomisos
El endurecimiento de las medidas responde a una creciente preocupación internacional por el uso indebido de drones en eventos masivos. Aunque la mayoría de los incidentes detectados hasta ahora estarían relacionados con operadores recreativos o aficionados que desconocían las restricciones, las agencias federales advierten que este tipo de dispositivos también podrían utilizarse para labores de espionaje, interrupción de eventos o incluso ataques.
“Cada uno de esos casos tiene el potencial de convertirse en una amenaza”, advirtió recientemente el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, al referirse a las incursiones registradas durante el torneo.
Multas de hasta 100 mil dólares
La FAA recordó que quienes ingresen con drones a espacios restringidos durante el Mundial pueden enfrentar multas de hasta 100 mil dólares, procesos penales y el decomiso inmediato del equipo. Además, agentes especializados del FBI permanecen desplegados alrededor de los estadios para detectar, rastrear y neutralizar vuelos no autorizados.
Los decomisos representan un fuerte incremento respecto a los primeros días del torneo. Apenas el 18 de junio, el Departamento de Seguridad Nacional reportaba más de 50 drones asegurados; cinco días después, la cifra ya superó los 300, reflejando la magnitud del desafío que enfrentan las autoridades en uno de los eventos deportivos más vigilados del planeta.
