En un nuevo capítulo de tensión en el Golfo Pérsico, Estados Unidos realizó ataques aéreos contra instalaciones militares iraníes en el sur del país, cerca del estratégico estrecho de Ormuz, mientras Irán respondió con misiles contra posiciones estadounidenses. Los incidentes amenazan con desestabilizar las delicadas negociaciones de paz en curso.
aljazeera.com
Según el Comando Central de EE.UU. (Centcom), los ataques del 26-27 de mayo fueron de “autodefensa” y se dirigieron contra sitios de lanzamiento de misiles y embarcaciones iraníes que intentaban colocar minas en aguas cercanas a Bandar Abbas, principal puerto iraní en el Golfo.
“Estos objetivos representaban una amenaza directa para nuestras tropas y el tráfico marítimo comercial”, indicó un portavoz militar estadounidense
Irán condenó los bombardeos como una “violación flagrante” del alto el fuego vigente desde abril y anunció represalias. La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) afirmó haber lanzado misiles balísticos contra una base estadounidense (reportes mencionan objetivos en Kuwait o el Golfo) y derribado drones norteamericanos. Teherán advirtió que “no dejará sin respuesta ningún acto de hostilidad”.
Contexto de un conflicto prolongado
Esta escalada se produce en el marco de la guerra iniciada el 28 de febrero de 2026 con una amplia campaña de ataques aéreos conjuntos entre EE.UU. e Israel contra instalaciones militares, nucleares y de liderazgo iraní. Aquellos bombardeos iniciales causaron miles de muertes, incluyendo civiles, y llevaron a la eliminación del líder supremo Alí Jamenei, según reportes.
Tras meses de enfrentamientos que incluyeron ataques iraníes contra bases estadounidenses en la región y disrupciones en el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial—, se acordó un alto el fuego mediado en abril. Sin embargo, ambas partes se acusan mutuamente de violaciones reiteradas.
Negociaciones en riesgo
A pesar de los choques, las conversaciones para un acuerdo definitivo continúan. Delegaciones iraníes han participado en reuniones en Qatar, y el presidente Donald Trump ha señalado que un pacto “está al alcance”, aunque advirtió que Washington podría “terminar el trabajo” si Irán no coopera. Trump también ha mencionado presiones sobre Omán y otros actores regionales respecto al control del estrecho.
Los mercados reaccionaron con alzas en los precios del petróleo (superando los 100 dólares por barril en algunos contratos) ante el temor a una mayor disrupción en el suministro energético global.
Repercusiones
Analistas advierten que esta dinámica de “escalada controlada” podría salirse de control, involucrando aún más a actores como Hezbolá en Líbano (donde Israel mantiene operaciones) y afectando la estabilidad de países del Golfo. La comunidad internacional observa con preocupación, mientras organismos como la ONU llaman a la contención.
La situación evoluciona rápidamente. Fuentes oficiales de ambos bandos continúan emitiendo comunicados contradictorios, y la diplomacia busca evitar un retorno a la confrontación a gran escala.
